La derecha espaola que ama a Orriols
En febrero de 2024, cuando Slvia Orriols no pasaba de ser una polmica alcaldesa de Ripoll, tuve la oportunidad de entrevistarla, en la que fue su bautizo periodstico en un gran medio espaol. La poltica que me encontr era una persona cordial en las formas, pero ptrea en la defensa de una doctrina de clsico nacionalismo etnicista y con grandes dosis de hispanofobia: consideraba que Espaa, como Estado colono, lleva siglos utilizando los flujos inmigratorios contra Catalua para diluir su identidad nacional. Una vieja tesis en la que crea Pujol y que conecta con la actual teora de la ultraderecha europea del gran reemplazo de la poblacin autctona por otra musulmana.
Orriols me pareci la evolucin posmoderna del nacionalismo carlistn de toda la vida en Catalua, aadiendo al odio a Espaa el rechazo al mundo global que sienten los actuales populismos de derechas e izquierdas. Por eso admito mi todava escepticismo ante los sondeos que apuntan a una subida en escaos fugaz e imparable de Orriols fuera de su mbito natural: la Catalua interior, de la que tambin procede Carles Puigdemont. Pero, sobre todo, reconozco mi desconcierto por las simpatas que despierta el personaje en sectores de la derecha meditica y cultural espaola. Como si la sustitucin de Junts por Aliana no fuera a suponer ms ultranacionalismo, algunos estn fascinados por el desacomplejado discurso de Orriols respecto a la inmigracin musulmana, que ciertamente es el elefante en la habitacin del debate sobre la inmigracin en Espaa.
Con esta moda de Aliana, adems, sucede un fenmeno muy parecido al que benefici la eclosin de Ciudadanos, Podemos e incluso Vox: la convergencia de un profundo malestar social, desatendido por el mainstream poltico -en el caso de Aliana, la depresin post procs y la inmigracin-, del que estas nuevas fuerzas suelen hacer bandera, junto con el inters tctico de algunos actores polticos y econmicos en dar cobertura y aumentar las expectativas en torno a esos partidos antisistema. No es casualidad que sea Illa quien busque la confrontacin directa con Orriols, convirtindola de facto en la lder de la oposicin, para que Aliana vaya poco a poco carcomiendo a Junts, todava el gran adversario electoral del PSC. Sin embargo, la estrategia de inflar la burbuja de un partido novel tiene, en general, sus riesgos, como le sucedi al PP de Rajoy con Podemos.
La compleja composicin social de Catalua -con barrios que se acercan al 40 % de poblacin inmigrante-, su pauprrima situacin econmica y el sustrato nacionalista la convierten en terreno abonado para Orriols, siempre y cuando logre penetrar en el rea metropolitana de Barcelona y captar votantes no nacionalistas. Una necesidad que ha llevado a Orriols a hablar menos de Espaa y ms del islam y el wokismo. Y parece que con gran efectividad: el 50 % de los nuevos apoyos que recibe Aliana no son independentistas.
Con Orriols, por tanto, demasiados en Barcelona y Madrid pueden estar repitiendo el mismo error histrico que cometieron con Artur Mas en 2010, cuando le apoyaron, aplaudieron y blanquearon su nacionalismo para ir en contra el Gobierno tripartito de Montilla, facilitando su llegada a la Generalitat y el inicio del proceso independentista.


