Vox amedrent al nmero dos de Revuelta para que cediese, pero luego tuvo que recular: «No pienso que seas un ladrn, te ruego que me perdones»
En el mes de marzo, a Pablo Gonzlez Gasca, secretario de Revuelta, lo citan a una cena con Kiko Mndez–Monasterio, asesor ulico de Santiago Abascal; la diputada nacional y vocal de la Ejecutiva de Vox Roco de Meer; y Pau Ruiz, activista conocido como ‘Espaabola’ o ‘Spainball’. En esa cena, asegura, el todopoderoso asesor de Abascal le pide la cabeza del presidente de Revuelta, Jaime Hernndez, para poder controlar desde Vox el satlite juvenil del partido. Y se habla ya de que en la cuenta de la asociacin hay unos 105.000 euros para la dana que no se han usado. l aclara que son remanentes a 31 de diciembre.
Ah, hace nueve meses, comienza el desencuentro de Vox con Revuelta que se ha intentado tapar despus. Tanto es as, que el 22 de septiembre, la secretaria general adjunta del partido, Montse Lluis, cita a Gonzlez Gasca -que trabaja en el partido como responsable de marketing digital, ahora de baja- para interesarse por la organizacin. Y dos semanas despus, ste se entera por compaeros del rea de contabilidad que est siendo investigado por supuestas irregularidades en sus gastos de representacin.
El 9 de octubre, Lluis lo cita a una reunin en la que lo acusa de robar al partido a la manera de Rodrigo Rato, al que pone de ejemplo. Lo acusa de haber presentado el bonometro como gasto del partido, de haber presentado dos veces un billete de tren (uno de ellos no estaba pagado) y de haber colado dos hamburguesas en una cena de equipo.
Gasca se da cuenta de que van a por l de manera persecutoria y arbitraria para presionarle con mala fe para que entregue Revuelta a la cpula orgnica de Vox. Presenta hasta gastos de su novia para justificarlo todo y limpiar su nombre. Y eso le indigna.
Es ah, por esa acusacin tan menor en lo econmico -pero que hiere profundamente el honor de Gonzlez Gasca- donde se quiebra definitivamente la relacin. Tal es el miedo a una ruptura abrupta, que una semana despus, el 17 de octubre, Montse Lluis se da cuenta y se ve obligada a recular: No pienso que eres un ladrn ni muchsimo menos, te pido perdn, le dice, aunque aade que tcnicamente podra exigirle la devolucin de esos gastos. Slo pido que no me humillen, reclama l. Si te he humillado, te ruego que me perdones, reitera Lluis.
Gasca se siente vilipendiado: Ahora me toca comer con la gente que piensa que yo he robado y es que me da asco. Es que me da me da asco estar en ese sitio con esos compaeros que estn murmurando que uno hace un chiste que no s qu….
Separa lo tuyo sobre los gastos de representacin de Vox de la crisis de Revuelta, le exhorta Lluis. O sea, no te agobies por eso. Hablemos de cmo se te dignifica el sueldo (…) Vosotros podis plantear adems ‘oye, ganamos poco, nos compensara…’, contragolpea. Pero [lo de Revuelta] regularicmoslo.
Gonzlez Gasca se queja de que trabaja gratis y encima tiene que reportar al sindicato de Vox: No era ni mi empleo, ni estaba remunerado, ni estaba reconocido y encima me he comido broncas de alguien que no es mi jefe, que est ajeno a mi estructura, que no me recompensa, dice en relacin al secretario general de Solidaridad, Jordi de la Fuente.
SOBRE LA MESA, DISOLVER LA ASOCIACIN.
Buxad llev a su reunin con Gasca un documento que recoga la disolucin de Asoma (sociedad pantalla detrs de Revuelta). Si los miembros de la asociacin firmaban, Vox no emprendera acciones legales. Pero stos no lo hicieron.




