Valdemingómez, de la promesa del Ayuntamiento de Madrid de cerrar la incineradora en 10 años a un contrato de explotación hasta 2040 | Noticias de Madrid
El cierre de la incineradora de basuras de Valdemingómez es una de las reclamaciones del sureste madrileño más longevas y a las promesas de clausura, el Ayuntamiento ha ido añadiendo cada vez más letra pequeña. Hace 13 meses, en enero de 2025, el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante, dijo que la planta de Las Lomas cerraría en 10 años o incluso antes si reducía a un 10% los residuos que van al vertedero. En diciembre fue más prudente: seguirá en funcionamiento hasta que “ya no sea necesaria”. Ahora, apenas dos meses después de esas cautelosas declaraciones, el mensaje ha vuelto a cambiar y preocupa más que nunca a los vecinos. El Ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida (PP) anunció la semana pasada y publicó este lunes un megacontrato de licitación para explotar las instalaciones hasta 2040 por valor de 817 millones de euros.
El contrato, según consta en el pliego, no es prorrogable y obliga a la empresa adjudicataria a invertir 100 millones del total presupuestado en la renovación de la maquinaria y las instalaciones de la planta, que entró en funcionamiento en 1993 y a la que llegan a diario 4.000 toneladas de residuos de la capital y de pueblos como Rivas o Arganda. Enrique Villalobos, responsable de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente de la Federación de Asociaciones Vecinales (FRAVM) y vecino de la zona más próxima a la incineradora, en Villa de Vallecas, señala que el nuevo contrato sale a licitación “40 días después de que acabase el anterior, que también se suponía improrrogable, como si no pasara nada”.
El pasado diciembre, Carabante prometió lo siguiente: “Nosotros no queremos engañar a los madrileños. Hoy en día, teniendo en cuenta cómo es la capacidad de gestión de residuos del Ayuntamiento de Madrid en cumplimiento de la directiva europea, no es posible cerrarla, lo haremos cuando no sea necesaria”. Estas declaraciones las hizo un día después de que la FRAVM y la Plataforma Ecologista Madrileña se manifestaran por séptima vez para exigir el cierre inmediato de la planta, ya que finalizaba el contrato.
Casi 12 meses antes, el delegado de Urbanismo aventuró algo más concreto, que la incineradora cerraría, como tarde, en 2035. Antes si Madrid conseguía reducir del 40% al 10% la proporción de residuos que acaba en el vertedero, como marca la normativa europea. “La pretensión del Ayuntamiento de Madrid es prescindir de la incineración cuando esto sea técnicamente viable” y la capital “está en la línea” de hacerlo, señaló entonces Carabante. Y añadió la promesa: “En todo caso, en el 2035, porque estamos seguros de que vamos a alcanzar ese 10% del vertido. Pero si es antes de 2035, lo haremos antes”.

Villalobos denuncia que el nuevo contrato evidencia que en 2035 la incineradora no va a estar cerrada. “Montan una planta hace 32 años y se gastan un dinero. Ahora otro dineral, y ¿solo va a durar 15 años? Están apostando por un modelo de gestión de residuos que es insostenible y malo para la salud ambiental. Dan patadas adelante”, critica. Durante el anuncio del contrato, Carabante apuntó que actualmente “se incineran alrededor de 277.000 toneladas anuales en Las Lomas” y que “el porcentaje de residuos destinados a vertedero se sitúa hoy en el 32 %, todavía lejos del objetivo del 10 % fijado para 2035″, el número que, según prometió, implicaría el cierre de la planta una vez alcanzado.
El pliego técnico del proyecto recoge que uno de los objetivos de la renovación es prolongar la “vida útil” de la planta de Las Lomas desde que se ejecute el contrato ―se pueden presentar ofertas hasta el 25 de mayo de este año― durante “un periodo mínimo de 15 años”. “A la finalización del contrato, la planta se encontrará en condiciones suficientes de mantenimiento y operación para que pueda prolongarse su vida útil”, se expone en el texto.
Hasta un millón al año para los vallecanos
La empresa deberá, además, aportar un 5% de los ingresos por la venta de energía eléctrica, que se obtiene con la quema de residuos, al Ayuntamiento y este los destinará a financiar actuaciones en el distrito de Villa de Vallecas, donde se ubica la planta. En concreto, estos beneficios no podrán ser inferiores a 500.000 euros o superar el millón anual. “A lo largo de los 15 años de la vigencia del contrato, se destinarán a este fin entre 7,5 y 15 millones de euros”, detalla el pliego.
Villalobos califica de “broma” la compensación al distrito: “La planta es del Ayuntamiento, la basura la ponemos los madrileños, pero el contrato contempla que el beneficio se lo lleva la empresa, esto debería ser un simple contrato de prestación de servicios. Pero en realidad es una inversión para decir luego que van a devolver a Villa de Vallecas algo menos de 10 euros por vecino al año”. En el distrito del sureste madrileño viven 126.519 personas, por lo que un beneficio anual de 500.000 euros, el mínimo que prevé el Ayuntamiento, son unos cuatro euros por persona al año. Con el máximo previsto, un millón, son casi ocho euros anuales por habitante. “No hay compensación económica que valga poner en riesgo nuestra salud”, zanja Villalobos.
En 2022, Zero Waste, un movimiento internacional que promueve el reciclaje de residuos, detectó niveles “alarmantes” de toxinas peligrosas para la salud en huevos y plantas del entorno de la incineradora, y “aún mayores en la zona suroeste de la incineradora de Las Lomas”, donde se encuentran los depósitos al aire libre de ceniza de la planta. Un año antes, la Agencia Espacial Europea advirtió de que había detectado a través de satélites una macrofuga de metano, un poderoso gas de efecto invernadero, desde el vertedero de Valdemingómez. Entonces, el Ayuntamiento intentó restar importancia al aviso, pero los satélites siguieron localizando desde entonces grandes fugas de metano en el vertedero y en otro cercano en la localidad de Pinto, en el sur de la comunidad.

