Snchez y Meloni remando a contrapelo


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Cmo anticipar lo que ahora sabemos: la extrema derecha de Giorgia Meloni y el socialismo variable de Pedro Snchez van inesperadamente de la mano para decirle a Trump, La Bestia, que esta guerra mejor para l. Ambos han demostrado tener buenos reflejos. Esto se hincha. La semana enfila su ltimo tramo cruzada de bulos y entender lo que en verdad sucede en el mundo se convierte en una labor de egiptologa. La Bestia vuelve a embestirnos: “Espaa no sabe jugar en equipo”. Lo ha dicho vaciando la aorta palpitante contra el el forro de su chaqueta amplia, radiante e inquisitivo. Pero me temo que Snchez, con todos sus trucos habituales desplegados, ha encontrado el golpe de efecto. Quiz porque no tiene demasiado ya que perder. Quiz por eso esta mano la gane.

Alberto Nez Feijo, hombre que monta sobre la marcha debates para l solo y se engancha gil a la pantorrilla del Gobierno, ha salido a la carrera a denunciar: “Como siempre, Snchez miente”. Es una frase formidable, vaciadita, como una apnea corta. No quiere decir nada porque es posible que lo signifique todo. Pero en esta ocasin no goza de buen encaje porque se trata de algo internacional y grave. Claro que Snchez dispone nuestra mejor fragata para ir a Chipre. No es tan tonto como para incumplir con la OTAN y la UE, adornado como va con el polvo enamorado de Quevedo. Enamorado de s mismo. Las cuatro palabras que tanto molestan, “No a la guerra”, advierten de algo importante: mejor ser no participar en este desaguisado colosal de La Bestia. Fuera los ayatols, pero no con la esttica y la furia de los desalmados. Ahora somos todos muy iranes de bien.

Meloni, ante la sumisin acomplejada de Merz y el dejad hacer, dejad pasar de Macron, niega a uno de los poetas icnicos de la vanguardia italiana: Filippo Tommaso Marinetti. ste dijo lo de la guerra: “Queremos glorificar la guerra -nica higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor”. Meloni pasa y exhibe una oposicin reglamentaria a la guerra como salud del mundo. Snchez, a su manera, lo dijo antes. Y ha puesto el mobiliario de la derecha espaola (en este asunto) otra vez patas arriba. Desconozco cul es el lado correcto de la historia, quiz ninguno, pero las condiciones leoninas de la corrupcin de los suyos, el presidente ha encontrado la grieta que estaba buscando. Veremos las consecuencias. De momento consigue sostenerse con el desplante sensato, un arquitrabe de escayola amadado con paja. La estructura es frgil, tambin imprevisible.

Lo mejor de La Bestia es su transparencia -“la transparencia, Dios, la transparencia”, escribi Juan Ramn Jimnez-. Una muestra: “El hijo de Jamenei me resulta inaceptable. Yo tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy en Venezuela. El mundo es suyo, como todo el mundo sabe. Por eso, apelando al terror, protege ms la boyante propiedad del petrleo que la vida humana. Otra vez se hace un lo entre falsas razones humanitarias y codicias econmicas. Cmo vas a decirle que s a un sujeto de este pelaje. Cmo vas a poner el pas entero de parte de una histeria gigante, de un reality obsceno. Snchez y Meloni plantean una estabilidad internacional del NO contra la guerra de intestinos sueltos del otro. Juntos van remando a contrapelo. No son cantos pacifistas, sino la manera de usar otros medios para el sacramento de la libertad. Cautos, cada cual con su partitura, explican su mala gana de misiles, desplazados y muertos.





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