Snchez se lanza a activar al votante de izquierdas en pleno ciclo electoral con el ‘No a la guerra’: “El choque nos va bien, Trump moviliza el voto progresista”


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Pistas para una adivinanza. Palacio de La Moncloa. Primera hora de la maana, preferentemente. Banderas de Espaa y Europa como fondo. Un atril con micrfono. An con la imagen sin sonido sera fcil de descifrar. Puesta en escena ante momentos graves. Pedro Snchez compareci ayer para solemnizar la posicin de Espaa ante la guerra en Oriente Prximo y dejar claro a Donald Trump que pese a las amenazas y presiones -la ltima, romper todas las relaciones comerciales- no est dispuesto a ceder en sus posiciones, como negar el uso de las bases espaoles para sus acciones militares. No vamos a ser cmplices de algo que es malo para el mundo y tambin es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias.

El jefe del Ejecutivo constat que su posicin es la ms dura en Europa respecto a EEUU y recuper el ‘no a la guerra’ como leitmotiv no slo para defender su planteamiento, sino tambin para movilizar a sus electores e intentar fagocitar el voto de sus socios en pleno ciclo electoral, con las generales calentando ya motores.

Una intervencin meditada, preparada y con la intencin de ofrecer respuestas a los muchos interrogantes desatados en nuestro pas tanto por el conflicto blico -anticip que ya trabajan en un escudo social para paliar el impacto econmico- como por el rdago de Donald Trump. Tuvo la audacia de no nombrar a nadie, evitando una imagen de ir al choque, pero dejando claro el destinatario de cada mensaje. Un alegato trufado de claves internacionales, pero tambin muchas nacionales. Mensaje: Es ingenuo pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Destinatario: algunos lderes europeos; Alberto Nez Feijo y Santiago Abascal. Mensaje: Es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido -mejorar la vida de la gente- usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre. Destinatario: Trump.

Mensaje: La posicin del Gobierno se resume en cuatro palabras: no a la guerra. Destinatario: EEUU, pero, sobre todo, los votantes progresistas. Es el lema que tom las calles de nuestro pas hace dos dcadas, que moviliz fundamentalmente a la izquierda en 2003 para protestar por la decisin del gobierno de Aznar de sumar a Espaa a la guerra de Irak. El preludio de lo que se supona una victoria de la derecha en las elecciones generales y termin con el triunfo de la izquierda, de Jos Luis Rodrguez Zapatero. Ahora, 23 aos despus, Snchez desempolva este grito sabedor de que llega a los odos de su electorado. Asumen los socialistas que la derecha tiene en el sanchismo una palanca para movilizar; el jefe del Ejecutivo busca en el trumpismo ese antagonismo con el que intentar contrarrestar a PP y Vox, al tiempo que espolear a su espectro electoral.

El choque con Trump nos viene muy bien, moviliza a nuestro electorado; Trump activa el voto progresista, explican quienes estn en la sala de mquinas del PSOE y conocen las tripas de la demoscopia. Detectan que esa estrategia de Snchez de confrontar y erigirse como lder antagnico frente a los abusos de EEUU azuza a su potencial nicho de votantes. Hay ya pruebas del algodn. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, como Snchez de la familia socialdemcrata, decidi adelantar hace unos das las elecciones legislativas en pleno conflicto con Trump sobre Groenlandia, en un contexto de notable subida de su apoyo -a principios de ao apenas coqueteaba con el 19% del voto y ahora amarraba el 23%-, con un planteamiento de no ceder a las aspiraciones anexionistas de la Casa Blanca. Hace un ao, en Canad, el primer ministro Mark Carney anticip los comicios, tambin con encuestas en ascenso, en una situacin de amenazas de EEUU y pidiendo un mandato fuerte para hacer frente a Trump. Gan.

El ‘no a la guerra’ supone, adems, un intento de fagocitar el voto de la izquierda, de partidos como Sumar y Podemos, a los que achica el margen de maniobra y que rpidamente se vieron obligados a cerrar filas sumndose al llamamiento. Porque Snchez lanz guios para esos votantes de izquierda ms posicionados, afeando que haya lderes que con la guerra llenen los bolsillos de unos pocos, los de siempre. Los nicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles. O contraponiendo sus polticas sociales frente a Trump: De esta guerra no van a salir salarios ms altos, ni mejores servicios pblicos, ni un medio ambiente ms saludable.

La llamada a la movilizacin se materializa con una defensa de la soberana espaola, del sentimiento patritico -Espaa no va a ser vasallo de nadie; Espaa es un pas soberano que toma sus decisiones soberanamente. Exigimos respeto a nuestros aliados; Son decisiones soberanas de Espaa, claman los ministros- mientras se traza el eje para confrontar: El PP sigue siendo como en Irak el partido de la guerra; El error fue dejarse arrastrar por una potencia sin siquiera tener criterio propio para llevarnos a una guerra ilegal.

En La Moncloa existe la conviccin de que su posicin representa el sentimiento abrumadoramente mayoritario de los espaoles y que aunque no hay encuestas an al respecto, los precedentes van en esa lnea. La sociedad espaola es pacifista, proclaman. Creen que el tiempo terminar dndoles la razn y que los mensajes y llamadas de apoyo que recibi durante el da de ayer Snchez, entre ellas de Emmanuel Macron y los lderes de las instituciones comunitarias, as lo constatan.





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