Snchez golpea a Daz con la vivienda y desgastando su liderazgo: “Les incomoda que les quitemos protagonismo”
Hay una china en el zapato del Gobierno de coalicin que tanto con Podemos como con Sumar provoca incomodidad y dao a Pedro Snchez: la vivienda. La imposibilidad de acceder a una casa digna obliga al presidente a impulsar medidas que no tienen reflejo en un alivio del mercado y que, adems, cuentan con el rechazo de su socio en el Consejo de Ministros, Sumar. Ocurre con la ltima propuesta de desplegar a travs del IRPF un sistema de incentivos fiscales dirigido a los propietarios con el objetivo de poner freno a la subida de los precios en las renovaciones del alquiler. No nos planteamos retirarlo. Es una medida que ha anunciado el presidente del Gobierno, dicen los socialistas. El choque en la coalicin es una muesca ms en la desconfianza existente y un misil en el liderazgo y la figura de Yolanda Daz.
Sumar tiene derecho a tener una opinin, pero la competencia de Vivienda es del PSOE, lanzan fuentes socialistas en plena refriega. Los magenta defienden con ahnco la frmula de forzar una prrroga automtica de los contratos actuales para que los caseros no puedan subir los precios, con el argumento de que es una medida que se ha tomado en ocho ocasiones desde el ao 2020. Son unos 630.000 los que tienen que renovarse a lo largo de 2026 y eso afecta a 1,6 millones de personas.
Sumar est sometido a fortsimas presiones internas para que el Gobierno tome medidas en vivienda. Y todos miran a Daz. Los votantes, desesperados por la situacin que viven en carne propia, y los partidos polticos que forman parte de la coalicin, que cada da estn ms frustrados con el agujero negro que se come todas las mejoras salariales -sobre todo el SMI- y de ayudas sociales que aprueba este Gobierno. Se es consciente de que el electorado progresista puede castigarlos enormemente por no lograr avances sustanciales que alivien la situacin y que en esa culpa, Daz tiene las de perder por las expectativas que tienen sus votantes. Y por las continuas promesas lanzadas durante la campaa y desde los puestos dentro del Gobierno.
Hace ms de un ao que Sumar perdi la paciencia con el PSOE. Los Presupuestos eran el terreno donde el socio minoritario aspiraba a arrastrar a Snchez hacia determinadas actuaciones, pero la falta de voluntad real de sacar adelante las cuentas para los aos 2024 y 2025 han frustrado esos intentos y han enconado la situacin a lo largo de los ltimos meses. Fue cuando Sumar se cans y decidi dar un puetazo en la mesa, tomando la iniciativa con una propuesta, aunque fuera a costa de desafiar la lnea oficial de Vivienda y enfrentarse, de facto, a Snchez.
En este choque entre socios, el ala socialista del Gobierno argumenta que cuenta con un informe de la Abogaca del Estado que concluye que sera inconstitucional la prrroga de los alquileres que plantea Sumar, al ser la vivienda una competencia autonmica. La fiscalidad es la forma de jugar en el mercado ms segura que tenemos, exponen a este diario fuentes gubernamentales. Pero Sumar desbarata la excusa jurdica para no aplicar su frmula de forzar una prrroga para impedir que se suban los precios. La mejor demostracin de que es una medida plenamente constitucional y eficaz es que el Gobierno de coalicin la ha aplicado en ocho ocasiones desde el ao 2020, destac ayer el ministro Bustinduy. Record que fue en pandemia y, luego, con la crisis de la guerra en Ucrania. As, Sumar sostiene que hay todas las garantas legales.
Esta confrontacin en vivienda desnuda una relacin Snchez-Daz que ya presenta magulladuras y recelos. Un punto de inflexin para los socialistas fue la exigencia de Daz a finales de ao, en el momento ms crtico para La Moncloa, cercada por los casos de corrupcin y de acoso sexual, de un cambio de rumbo y una remodelacin de Gobierno. Snchez despreci el rdago. Ya en noviembre, en el Congreso, el jefe del Ejecutivo traslad a la portavoz de Sumar, Vernica Barbero, de la mxima confianza de Daz, su malestar por la estrategia de su socio. Creo que este juego de parecer que no se est en el Gobierno, pero se est en el Gobierno, no funciona muy bien.
Desde que Daz exigi una remodelacin radical del Gobierno por los casos de corrupcin y de acoso sexual, Snchez ha apretado el botn de asuntos incmodos para la vicepresidenta, situando en una posicin incmoda a ella y sus ministros, obligados siempre a responder a la pregunta: Y si no, Sumar se ir del Gobierno?. El envo de tropas a Ucrania y Palestina -le genera un lo interno con IU y los dems socios-, la excepcin decidida en el ltimo Consejo de Ministros de 2025 al embargo de armas a Israel o el nuevo paquete sobre vivienda ponen entre la espada y la pared a Daz y Sumar. Dicen en el sector socialista que la vicepresidenta est dbil y que es una incgnita saber qu ser de Sumar, en qu quedar.
Daz sufre desde hace tiempo un desgaste evidente de su liderazgo. Ni ella ni nadie desvela si repetir como candidata electoral de Sumar -o como se llame la prxima alianza- y esa indefinicin, unido a que Podemos la veta explcitamente para pactar, propician todo tipo de comentarios sobre posibles alternativas. No obstante, los partidos de dentro de la alianza atisban signos de que quiere continuar y presentarse.
En este incierto futuro, el vuelo poltico que ha cogido el ministro Pablo Bustinduy le ha metido en las quinielas, aunque l se descarta como candidato. Dice estar centrado en los frentes abiertos y, precisamente, uno es la vivienda. Porque ha asumido de facto ser el portavoz de este tema y el encargado de fajarse en la negociacin con el PSOE. Daz le ha dejado coger ese protagonismo.
La vivienda, como la poltica internacional, permite a Snchez, ahora que empiezan a ver en el horizonte elecciones, intentar mostrar un perfil de ms centralidad, mientras, a la vez que trata de arrebatar banderas de las formaciones a su izquierda, consciente de que la divisin que se intuye en las prximas generales le obliga a aglutinar voto progresista. Hay banderas compartidas que es verdad que a nuestros socios les incomoda que les hayamos quitado protagonismo, describen fuentes socialistas del Gobierno. Nos comemos su espacio, pero es que ese ya era nuestro espacio. Lo que pasa es que nosotros tenemos el bazoca ms grande.
Por ahora no habr reunin Snchez-Daz. El presidente se ver con Feijo y otros lderes en su ronda con los partidos del Congreso, pero la vicepresidenta no participar. En marzo fue la primera a la que cit.

