Snchez descarta elecciones frente a las dudas de sus socios porque est «cargado de determinacin» mientras busca un impulso con su primera reunin con Junqueras
El Gobierno atraviesa uno de los peores momentos desde que Pedro Snchez accedi a La Moncloa. Los casos de presunta corrupcin y los escndalos de acoso sexual de cargos socialistas han golpeado duramente al Ejecutivo y al PSOE, que se encuentra en una estado de «abatimiento». El presidente del Gobierno asume que con «contexto no es fcil», pero no contempla el adelanto electoral como exige la oposicin y como ya empiezan a vislumbrar algunos socios de gobernabilidad, que ante el goteo de escndalos tienen dudas de que la situacin sea sostenible hasta 2027.
Snchez insiste en que han mostrado «contundencia» cuando han tenido conocimiento de conductas inadecuadas y retoma un argumento que ya emple en abril de 2024 cuando se tom unos das de reflexin tras conocer que su mujer estaba siendo investigada por la Justicia. Cree que l y su Gobierno tienen que «aguantar campaas de acoso y mentiras». Lo resume de nuevo en «fango».
Pese a que hasta partidos como el PNV o incluso ERC que tuercen ya el gesto ante el escenario actual y las circunstancias del Ejecutivo, Snchez mantiene su hoja de ruta. Los nacionalistas vascos ya han advertido este fin de semana que o el PSOE «consigue detener ya la hemorragia de noticias diarias o el presidente Snchez tendr que plantearse seriamente cundo convocar unos comicios».
Los republicanos han pedido una reunin a Snchez en La Moncloa ante la escalada de los casos de corrupcin y acoso sexual porque «no se puede pedir a la izquierda del PSOE que haga de paracadas y trague con todo». Oriol Junqueras, lder de los republicanos, ha conversado en la maana de este lunes con Snchez y ambos han pactado esa reunin, as como que el portavoz parlamentario, Gabriel Rufin, la exigiera pblicamente minutos despus. «Me ver con l», ha asegurado el jefe del Ejecutivo. Ser la primera cita entre ambos, porque hasta, como en octubre de 2023, el contacto haba sido telefnico -el pacto de investidura entre ERC y PSOE lo firmaron Junqueras y Flix Bolaos-.
No es el nico a los independentistas. Sabe Snchez que su permanencia en La Moncloa descansa, sobre todo, en los partidos vascos y catalanes. En el radar estn situados con ms esmero PNV y Junts, de ideologa ms conservadora y ms proclives que ERC o Bildu a un posible pacto con el PP. De ah que La Moncloa est inmersa en una cadena de gestos y cesiones.
La ltima, anunciada por el propio presidente del Gobierno: est trabajando para lograr que Catalua y el Pas Vasco sean miembros asociados dela Unesco y de la Organizacin Mundial del Turismo. «Algo que vamos a solicitar en los prximos das, como lo son otros muchos territorios de otros pases». Y mientras se intenta esa condicin, el Gobierno quiere que a estas comunidades se les conceda un estatus que les confiera competencias ms amplias.
Ms guios: en los prximos das quiere el Ejecutivo que se publiquen las balanzas fiscales de las comunidades, acorde a «una metodologa acoradada entre Junts y el Gobierno».
Otra formacin que pone en tela de juicio el propsito de llegar a 2027 es Podemos. Los morados, desde el principio, han censurado a los socialistas por los escndalos de machismo y corrupcin, hablando de «caso PSOE». Su anlisis es que el Ejecutivo est «muerto» porque la corrupcin, el machismo y la falta de polticas sobre vivienda «se lo ha llevado por delante».
Frente al pesimismo, el jefe del Ejecutivo sigue viendo el vaso medio lleno. Intenta trasladar una imagen de «estabilidad», de «normalidad». Como si no hubiera heridas. «Nos sentimos cargados de determinacin, conviccin y energa», ha dicho en la rueda de prensa de balance de fin de ao celebrada en La Moncloa. «Vamos a dar lo mejor de nosotros mismo en esta segunda parte de la legislatura».
Su planteamiento, al menos a da de hoy, es no adelantar las elecciones. Cumplir con el mandato de cuatro aos, por ms que el momento sea crtico. Pisa el acelerador del coche por una carretera donde todo son disparos. «Queda mucho por hacer. Por eso estamos aqu y queremos seguir gobernando este pas». No prev una remodelacin de su gabinete, como exige Yolanda Daz, y mantiene la idea de hacer «cambios quirrgicos»: sacar nicamente a sus ministros candidatos segn lleguen las elecciones. La primera en salir, en los prximos das, Pilar Alegra, ya que Aragn celebra comicios el 8 de febrero y ella es la candidata socialista.
De hecho, esta comparecencia para hacer balance del ao intenta asentar esa imagen de que el Gobierno sigue a lo suyo, que sigue haciendo cosas, aunque la actualidad lo opaque totalmente. Ha hablado de inversiones, ayudas socioeconmicas, crecimiento, creacin de empleo, vivienda… Y ha anunciado la creacin de un abono nico de transporte nacional «para viajar por todo el pas». Cuestionado por un «revulsivo» que permita retomar la iniciativa poltica frente al «ruido», como demanda su propio socio Sumar, Snchez ha tirado de irona diciendo si lo que tiene que hacer es bostezar cuando anuncia que van a subir el sueldo a 3,5 millones de funcionarios.
«Tenemos recursos, ideas, ganas de enfrentarlo y un buen equipo de ministros. Y dos aos por delante para hacerlo realidad. Vamos paso a paso con determinacin», ha sido la reflexin que ha trasladado.
Snchez que prefiere no hacer caso a las encuestas hasta que se convoquen las elecciones, recupera otro de sus mantras habituales en los ltimos aos, para tratar de tener el respaldo de los votantes y de sus socios: el miedo a la derecha y la ultraderecha. Un mensaje que aunque ya es desechado por sus socios, que exigen algo ms, sigue formando parte de su narrativa y estrategia: «El mayor error histrico que se cometera en nuestro pas es un gobierno de la derecha y la ultraderecha. Lo creo de verdad y lo estamos viendo en otros pases».

