Snchez condena a Espaa a la parlisis: sin apoyos, sin presupuesto, sin leyes y con los fondos de Europa amenazados


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Junts ha roto el ltimo hilo de unin con el Gobierno. «Ya no hay margen. Cero». Con esta contundencia, los siete diputados y cuatro senadores de la formacin independentista liderada por Puigdemont anunciaron ayer su decisin de cortar cualquier dilogo con el Ejecutivo e impedir con sus votos decisivos en el Congreso que progrese cualquier proyecto nacido en el Consejo de Ministros o en los dos partidos que lo conforman, esto es, PSOE y Sumar.

El paso del grupo cataln deja as a Pedro Snchez al borde del abismo. Un precipicio que Junts vena dibujando desde hace semanas y ante el que el presidente se tap los ojos, pero estaba ah. Ahora, slo le quedan tres opciones: convocar elecciones y que los ciudadanos decidan; negociar y pactar con PP y Vox o aferrarse a La Moncloa sin poder gobernar y condenando al pas a la esclerosis.

«La legislatura queda bloqueada», afirm tajante la portavoz de Junts en el Congreso, Mriam Nogueras, tras explicar que su grupo registrar enmiendas de veto a todas las iniciativas del Gobierno o de sus partidos, tanto las que ya estn en tramitacin parlamentaria como las que se encuentran en puertas de estarlo o las que pretendan ser aprobadas por el Consejo de Ministros.

Al partido independentista no le ha temblado el pulso. Est decidido a torpedearlo todo: desde la «histrica» reforma de la Justicia del ministro Bolaos, hasta el an nonato proyecto de Presupuestos, pasando por las leyes que reforman el Sistema Nacional de Salud, las que afectan a los medios de comunicacin, a las personas con discapacidad, al sistema universitario o al comercio exterior en materia de Defensa. Slo se librarn de la guadaa la ley del Cine, la de Atencin a la Clientela, la de Economa Social y la de Movilidad Sostenible, as como el decreto de ayudas a los enfermos de ELA. En este paquete de normas, Junts logr colocar todas sus demandas.

La decisin del grupo liderado por Puigdemont no es reversible, a juzgar por las explicaciones de Nogueras quien, no obstante, mantiene la puerta cerrada a la posibilidad de apoyar una mocin de censura liderada por el PP y junto a Vox.

«La paciencia se nos ha agotado. No habr ms negociacin ni ms pactos ni ms reuniones. Snchez ni ha cumplido ni cumplir. Incumplir con Catalua tiene consecuencias e intentar gobernar Espaa en contra de Catalua, tambin». Este fue el mensaje, directo y sin paliativos.

El anuncio del grupo independentista implica cortar de raz la posibilidad de que hasta medio centenar de proyectos y proposiciones de ley vean la luz. Iniciativas con las que el Gobierno pretenda demostrar que es posible agotar la legislatura porque, an a trompicones y con sustos, contaba con una mayora parlamentaria sobre la que sustentar, haciendo equilibrios y concesiones, su gestin y su legitimidad. Junts ha fulminado ese horizonte. Sin sus siete votos, Snchez queda a la intemperie y su mandato pierde los cimientos.

As, la reiterada promesa de que, esta vez s, el Gobierno remitira un proyecto de Presupuestos del Estado al Parlamento, se disuelve. No hay ninguna posibilidad de que las cuentas generales, las que expresan en cifras el proyecto poltico para la nacin, puedan ser aprobadas. Lo previsible es que ya ni se presenten porque hacerlo sin futuro implicara demostrar que el Gobierno no cuenta con la confianza de la Cmara y es precisamente esa relacin la que otorga legitimidad a un presidente y a su equipo. No tenerla exige dar un paso al lado para que la ciudadana decida. As lo han entendido a lo largo de la historia de la democracia todos los gobiernos, incluido el de Pedro Snchez en 2019 cuando precisamente los independentistas catalanes –ERC y PDeCAT– tumbaron sus cuentas. En aquella ocasin, l mismo argument que «un Gobierno tiene la obligacin de cumplir con su tarea: aprobar leyes, gobernar, avanzar, pero cuando algunos partidos bloquean la toma de decisiones hay que convocar elecciones».

Ahora, ese lema se ha cumplido: Snchez se ha quedado sin los apoyos necesarios, no tiene ni tendr Presupuestos y, adems, la imposibilidad de sacar adelante leyes amenaza seriamente con cerrar el grifo de los fondos europeos supeditados a la aprobacin de reformas.

El golpe de Junts afecta a todo y el empeo de Snchez en mantenerse en La Moncloa contra viento y marea slo condenar al pas a la parlisis. «Podr ocupar la poltrona pero no gobernar». As lo resumi Puigdemont saliendo al quite del argumentario de «tranquilidad y mano tendida» que una vez ms ha sacado La Moncloa del cajn.

En las filas de Junts los desafos de la vicepresidenta segunda Yolanda Daz o las sentencias del ministro scar Lpez asegurando que la legislatura continuar como si nada hubiera sucedido, provocaban hilaridad. Los de Puigdemont saben que con su iniciativa han dejado a Snchez a la intemperie y con las manos atadas. Creen que en esa situacin el Gobierno apenas podr arrastrarse unos meses pero no los dos aos que restan de mandato. Consideran que han puesto al presidente entre la espada y la pared y creen que otros aliados del Ejecutivo empezarn, ms pronto que tarde, a reclamar tambin la llamada a las urnas porque, vaticinan, «nadie quiere atarse a un lastre».





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