Si Snchez es la izquierda


“Aqu est la izquierda”. Este fue el lema de la campaa de Pedro Snchez en las primarias de 2017, cuando buscaba recuperar el liderazgo del PSOE. Tras su victoria, el lema se adapt para el 39 Congreso Federal del partido. El regreso de Snchez fue celebrado bajo carteles que proclamaban: “Somos la izquierda”. Se acallaban de esta forma los reparos de quienes haban visto en el “no es no” una demagogia irresponsable que condenaba a Espaa a la parlisis institucional y al PSOE al declive electoral. Nada de eso, deca el discurso sanchista: la negativa a alcanzar cualquier acuerdo con el PP era consagrada como la nica opcin ideolgicamente aceptable. Y tambin como la nica que permitira al partido afrontar la competencia con Podemos, esa formacin que acababa de obtener 71 escaos. La estrategia sanchista era la que se ajustaba a la verdadera esencia de la izquierda; quien no lo viera deba de ser -horror- de derechas.

Desde muy pronto, por tanto, el proyecto de Snchez ha apelado a la peculiar relacin que muchos votantes tienen con el trmino “izquierda”. Y, durante algn tiempo, l y sus estrategas pudieron pensar que esa (auto)identificacin con la pureza ideolgica era una frmula de xito. Supona, sobre todo, un recurso muy socorrido cuando tocaba justificar decisiones polmicas y que podan escocer en algunos sectores del partido. Daba igual que el presidente renegase de posturas que l mismo haba defendido anteriormente: criticar a Snchez era dejar de ser de izquierdas, y eso resultaba automtica e irrefutablemente malo. Fin del debate.

Si bien muchos se sorprendan ante lo burdo de la maniobra, muchos otros la aceptaron sin mayor problema. Y, seguramente por ello, este ha sido uno de los recursos ms duraderos de un proyecto poltico caracterizado por los bandazos. Para muestra de esta asombrosa continuidad, dos botones: la semana pasada, Patxi Lpez despach las crticas de Felipe Gonzlez sealando que el ex presidente ya no es un referente de la izquierda. Y scar Lpez culp al fallecido Lambn por los malos resultados del partido en Aragn, al haber denunciado la lnea de Ferraz con -segn l- “argumentos que eran de la derecha”.

Sin embargo, tambin aqu se percibe el agotamiento del sanchismo. La impresin de que el pas est paralizado o en decadencia, la acumulacin de escndalos protagonizados por cargos cercanos a Snchez -el ms reciente, el destapado por El Confidencial este lunes, y que implica a un amigo del presidente en la utilizacin de empresas falsas y testaferros para pagar menos impuestos-, y los cambios que se estn produciendo en la opinin pblica de los pases desarrollados, hacen que las viejas consignas funcionen cada vez peor. Nada indica que repudiar a los crticos vaya a corregir la mala salud electoral del PSOE, cuya hondura y persistencia fue detallada ayer en este diario. Y no porque los votantes hayan dejado de creer que el proyecto de Snchez encarna las esencias de la izquierda. Ms bien parecen haber aceptado que el sanchismo es, efectivamente, la izquierda. Por eso piensan votar a las derechas.





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