scar Puente, teora del relevo
Las cosas como son, aunque molesten: scar Puente, ministro de Transportes, en nombre de s mismo, defendi su gestin con datos profusos (que no definitivos) y demostr que tiene el hueso pelado y levantisco. Pero hay 46 muertos entre Adamuz y Gelida por una desidia de mantenimiento y el terrible cortejo fnebre lo llevar a cuestas para los restos, segn el latido de su conciencia.
Estamos en el Senado. A Puente le han llamado por ah asesino. Es importante que un ministro comparezca mil veces cuando el desastre lo asedia. Y es importante escucharlo hasta la ltima gota, porque lo que importa de una gestin cuando el desastre la adorna son los ngulos oscuros. La investigacin sigue en marcha y por eso el ministro lanza de entrada una advertencia: “No tengo todo el conocimiento de lo que sucedi, se va rellenando; dije lo que saba”. Rellenar es un verbo difcil. Y ms cuando nadie sabe an casi nada. Rellenar no es una buena eleccin. Pero vale. En las bancadas de sus seoras todo eran rescoldos de cenizas calientes. PP, UPN, Vox y Junts le piden que dimita. Dice Mara Mar Caballero: “Atender a los medios no le exime de asumir su responsabilidad poltica, que no es lo mismo que culpabilidad. Irresponsable lo es, culpable no lo es. Tampoco tenemos duda de que no tiene mala fe. La razn del accidente no est en un fallo humano, sino en la infraestructura. Y eso es su responsabilidad. Su Gobierno lo sabe y por eso estn tan nerviosos”. He asistido a plenos ms feroces. Mis preferidos aqu son los de Vox. Y ms concretamente ngel Pelayo Gordillo, que se despacha a gusto con la seguridad que concede la buena marcha del negocio. “Viene a contarnos una serie de datos incomprensibles para el comn de los mortales, pero no nos dice quin es el responsable poltico”. Es lo que tienen las investigaciones en marcha, que los responsables siempre se deducen al final.
Una vez abierta la veda, Puente est recogiendo su larga cosecha de tempestades. La prolija condicin de tuitero, exagerada, compulsiva, fueracacho, con plenitud encarnada de yugular, le sirve hoy de poco. En sede parlamentaria lo que no es acusacin es chascarrillo y casi todos lo quieren trasquilar. Nadie sabe an por qu sucedi el descarrilamiento en Adamuz y cuando lo cuenten va a ser tremendo porque en verdad slo hay razones de desidia: mala conservacin o materiales herrumbrosos. Una herencia no comestible. Tampoco han faltado Koldo, Jessica, los imputados de Adif y toda la tuna de corruptos vinculados al Ministerio de Transportes. La oposicin slo tiene que esperar incordiando para que la lupa de aumento haga su trabajo. Uxe Barkos sabe que en los informes vendr todo explicado, pero cundo y qu (como en el poema de Wislawa Szymborska): “Este baile macabro de causas posibles slo puede terminar con las conclusiones definitivas que deben estar claras y cuanto antes”. A esta hora ni un slo espaol mete confiado la mano en la Bocca della Verit por scar Puente. La teora del relevo sobrevuela los WhatsApp del PSOE.
El momento ms peligroso de la comparecencia es este, casi a las 14.00 horas, contra el PP (que tiene lo suyo): “Qu hace que cuando un accidente ferroviario se produce, bien sea en el Metro de Valencia o en la curva de Angrois, con ustedes al frente del Gobierno, la culpa siempre es del maquinista y en el caso de que sea con un Gobierno socialista la culpa es del ministro”. Mal plan. La Comisin de Investigacin de Accidentes Ferroviarios (CIAF) apunta como la causa principal del accidente la soldadura que se rompi en Adamuz. Entonces Puente ondea el fantasma del infame Mazn y con la espontaneidad inoportuna de los polticos, en la bancada del PSOE dan cuerda a la llave de un aplauso que sonroja al pblico y Puente sale rpido al quite de s mismo: “Por favor, no aplaudan. Le ruego a mi grupo parlamentario que no lo haga. No me parece procedente. El debate no debe dar para este tipo de interrupciones… Cmo van a creer los ciudadanos en la poltica si…“. Boooommmm contra los de casa.
La maana se prolonga hasta la tarde. Extraa. Disparatada a ratos. A veces jeroglfica, como un mster de ingeniera Puente en verdad est pidiendo tiempo y mientras echa amorosamente la escoria (residuo slido de fundicin) a los tcnicos. Ms amigos para su tuiter. No queda claro si hace el pino o la flor de loto. Se ha defendido con datos no definitivos con un sonsonete exaltado de informes y nmeros sin claridad posible. En el Senado se ha vivido una escena de Rembrandt: la recreacin del cuadro Leccin de anatoma del Dr. Nicolaes Tulp. Es lo que se esperaba. Aunque no est claro si polticamente Puente es ya el cadver. Queda trayecto. Todo tiene aroma a esta hora de un difcil salir del paso. Y en primer plano, la tragedia.


