Rita Maestre denuncia la difusión de su dirección de casa en Internet como sitio de servicios sexuales: “Llaman de madrugada, borrachos” | Noticias de Madrid



Es mediodía. Rita Maestre está en el salón de su casa. Suena el telefonillo. La líder de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid acude a la puerta. Está sola:

−¿Quién es?

-Rita, abre.

Maestre cuenta ahora por teléfono a EL PAÍS que esta escena del pasado marzo de 2025 fue un tanto rara. Se quedó con la mosca detrás de la oreja. No esperaba ningún paquete. Tampoco una visita imprevista. Pero la voz, eso sí, era de cierta confianza. El hombre sube las escaleras. Llega al rellano. Toca el timbre. E insiste:

−Soy Luis, ábreme.

Maestre mira por la mirilla. No conoce a este Luis. El muchacho le dice que claro que le conoce, que vaya si le conoce, que habían hablado por Telegram hace un rato y que sabía perfectamente a lo que venía. Se produjo una discusión. La líder de Más Madrid en la capital de España se niega a abrir la puerta. El hombre se marcha por el portal. A los pocos minutos, Maestre acudió a la comisaría a denunciar que un hombre de unos ventitantos años había acudido a su casa sin ningún motivo.

A los pocos días, cuando estaba bañando a una de sus dos hijas, el telefonillo volvió a sonar. Era el mismo tipo. Maestre y su pareja sospecharon entonces que podría ser un acosador. A la tercera vez, sin embargo, era otro, más mayor. Sucedió a las seis de la mañana. Días más tarde, otro distinto, y también de madrugada.

Los escoltas de Maestre, en la puerta, cazaron a uno de estos hombres en el acto. El hombre dijo a la pareja de agentes que había venido a este portal porque había quedado con una chica que se llama Rita a través de una aplicación de Telegram que ofrece servicios sexuales. El hombre no daba crédito al encontrarse allí con la Policía en el portal:

−Joder, qué vergüenza. Mi mujer está en Málaga.

Desde entonces, un juzgado está investigando estos hechos, pero a la casa de Maestre siguen llamando desconocidos a cualquier hora del día. En el desayuno, a la comida, en el baño, de madrugada, dormidos. La última vez fue el pasado lunes. “Hay alguien que sabe dónde vivo y filtra mi dirección. Son hombres y muchas veces borrachos”.

Todavía no hay ningún detenido. La sospecha de los agentes policiales es que todo parte de un chat de Telegram. Ahí, se difunde la dirección de Maestre como si fuera una mujer que ofrece encuentros sexuales y, además, establece una conversación con los clientes, que son los que más tarde se presentan en la casa de Maestre. “El que lo hace sabe que lo van a encontrar porque al parecer es en un chat en español”, cuenta Maestre.

La portavoz ha hecho público un vídeo este 5 de marzo de tres minutos en sus perfiles de redes sociales donde cuenta esta historia. Dice que tomó la decisión porque todos los años graba uno sobre el 8 de marzo. “Es muy raro hablar de cosas en genérico y esto, al final, pasa. Y al final la violencia contra la mujer es concreta, real, y yo la estoy sufriendo. Es una forma de decir sé dónde vives y te puedo acosar en tu casa. Yo tengo una niña de tres años y otra de seis meses y es muy desagradable pensar que pueden hacerlo y se sienten impunes. La violencia digital también es esto“.





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