Que la tragedia se politice (bien)


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Qu quiere decir que una tragedia se politice? En las horas posteriores al terrible accidente en Adamuz, con la cifra de muertos en ascenso y decenas de familias sumidas en el dolor y la angustia, muchos comentarios en redes sociales ya estaban pidiendo no politizar el desastre. Pasemos por alto la hipocresa de aquellos dirigentes o activistas que dicen esto cuando no han tenido problema en instrumentalizar otras tragedias. Quiz su problema sea que no encuentran una manera de politizar esta que les resulte rentable. Pero tambin hay mucha gente que desea de buena fe, y sin que haya un inters detrs, que el accidente no se politice; y esto es lo verdaderamente significativo. Porque la expresin revela una idea muy extendida sobre lo que es la poltica y lo que podemos esperar de ella.

En este contexto, politizar sera el intento de culpar al adversario poltico de lo que ha ocurrido, o explicarlo de tal forma que refuerce una postura ideolgica. Esto provoca rechazo porque se presupone que viene motivado por una cnica indiferencia: quien politiza de esta forma no estara realmente conmovido por el dolor de los dems, sino que solo buscara obtener rdito poltico. Pero tambin provoca rechazo porque todos intuimos que hay algo en la muerte que exige respeto; es lo que nos empuja a guardar silencio en su presencia. La politizacin, por el contrario, se presenta como un guirigay insoportable. En lugar de colocar la tragedia en un espacio aparte, como el hecho excepcional y atroz que es, la politizacin supondra insertarlo en unas trifulcas partidistas que nos parecen tremendamente ordinarias.

El caso es que esta actitud asume que toda politizacin es sucia y txica, cuando politizar puede ser algo mucho ms noble. Y necesario. Una tragedia como el accidente de Aldamuz obliga a analizar qu ha ocurrido y a establecer posibles responsabilidades. Y la poltica no es el nico mbito en el que se puede hacer esto, pero s es uno de los ms indicados para ello. Sobre todo, porque las soluciones suelen depender de quienes legislan, y manejan los presupuestos, y nombran -o destituyen-. A veces parece que se est pidiendo a los polticos que renuncien a una de sus tareas ms importantes: hacer que el sistema mejore.

Se podr decir que una politizacin buena requiere un altruismo que ya no esperamos de los polticos. Pero no tiene por qu ser as. El inters propio puede dar resultados que beneficien a muchos. Un investigador que busca hacerse rico puede desarrollar un frmaco que salve miles de vidas. Del mismo modo, un partido que busca obtener rdito electoral puede sealar problemas verdaderos, puede proponer soluciones tiles. El problema no tiene que ver con que los polticos acten movidos por su propio inters. El verdadero fallo se produce cuando ese inters no sirve para esclarecer la verdad, sino para distorsionarla; cuando no impulsa las soluciones necesarias, sino que las bloquea. La frustracin ciudadana se debe ms bien a esto, a la sensacin de que el jaleo poltico paraliza el sistema. En vez de exigir que las cosas verdaderamente serias no se politicen, quiz deberamos pedir que se politicen mejor.





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