Los vecinos de Montecarmelo denuncian que el Consistorio admitió en una nota interna de 2018 que el cantón debe estar lejos de las viviendas | Noticias de Madrid



Tan solo 60 metros separan al Colegio Alemán de Montecarmelo de la parcela donde el Ayuntamiento de Madrid quiere construir el cantón de limpieza y la base del Servicio de Limpieza Urbana (SELUR). Hay poco más, 150 metros, entre este y las viviendas más cercanas. Sin embargo, los vecinos de la Plataforma No Al Cantón han hallado una documentación interna del consistorio, publicada en su propia web, en la que los expertos reconocen explícitamente que una instalación con características similares no debe estar rodeada de zonas residenciales “para evitar posibles molestias a la ciudadanía”. Para los residentes de Montecarmelo, este es otro ejemplo más de cómo el Ayuntamiento de José Luis Martínez Almeida se dice y desdice con la misma facilidad, ya que una de las principales quejas que ha provocado el cantón y que ha obviado el Gobierno municipal es su cercanía, no solo al Colegio Alemán, sino a otros tres centros educativos, que sumarían unos 4.000 menores afectados por el ruido, el mal olor y el constante trasiego de maquinaria pesada en los alrededores.

El documento en cuestión es una nota interna de 2018 relacionada con el desarrollo urbanístico de Madrid Nuevo Norte (MNN), la gran apuesta con la que la capital quiere competir con la City de Londres. En él se reconoce que para garantizar el servicio de limpieza en la zona es necesario construir un “punto limpio” y mencionan que ya hay uno proyectándose en Montecarmelo. “La almendra central de la ciudad se encuentra carente de un número de puntos limpios suficiente por la inexistencia de espacios adecuados para su implantación”, señala el documento, para luego aclarar que se necesitaría un área de, mínimo, 3.000 metros cuadrados y “que no se encuentre próxima a zonas residenciales”. Para ello, se propone una parcela ubicada cerca de los terrenos de Madrid Nuevo Norte.

En otro apartado del mismo escrito, se habla también de la necesidad de un “parque de recogida de residuos” (con personal, maquinaria, talleres y almacenes), debido a que la mayoría de instalaciones para este fin “se encuentran en el sur de la ciudad”. En este caso haría falta, al menos, una parcela de 10.000 metros cuadrados, de “fácil acceso a grandes vías de comunicación, para poder efectuar una rápida distribución de medios” y, otra vez, “que no se encuentre rodeada de zonas residenciales”.

El Ayuntamiento de Madrid niega a EL PAÍS que la instalación de Montecarmelo tenga las características de las mencionadas en los dos apartados anteriores y asegura que, por esa razón, su posición actual no se contradice con aquello que escribieron en 2018 para otro proyecto. Como argumento, un portavoz del área de Urbanismo, que dirige el delegado Borja Carabante, se remite a otro punto del documento en el que se habla específicamente de “cantón de limpieza”, en este caso para la limpieza viaria (manual o con maquinaria), que sí debe estar en una ubicación “céntrica”, cercana al área de actuación de los operarios y que debe tener una extensión de 550 metros cuadrados.

Sin embargo, los vecinos consideran que esta es otra estrategia del consistorio para encubrir el objetivo real de lo que se quiere construir en Montecarmelo. El ayuntamiento emplea diferentes términos técnicos para definir este tipo de instalaciones según su magnitud y función ―que a veces se mezclan en un mismo sitio― pero todos se suelen englobar indistintamente bajo el término “cantón de limpieza”. A pesar de que en la nota interna de 2018 el Ayuntamiento habla de cantón de limpieza solo para referirse al menos complejo de estos espacios, el de Montecarmelo, tiene las características de un punto limpio (se reconoce que hay uno en marcha en el barrio) y de un parque de recogida de residuos (por ejemplo, tendrá 10.000 metros cuadrados), que son las infraestructuras prohibidas alrededor de viviendas.

“Que no nos sigan engañando, que no engañen al resto de afectados por los cantones de limpieza en Madrid”, sostienen desde la Plataforma No Al Cantón. A los vecinos no se les olvida que en un pleno de Urbanismo Carabante echó por tierra sus propuestas de nuevas ubicaciones para el cantón, una de las cuales era la misma donde en 2018 se planeó construir el de Madrid Nuevo Norte. En aquel momento, el delegado dijo que la ubicación de un cantón la deciden “los servicios técnicos”. Por eso, dicen, este nuevo documento que viene firmado por el director general de Servicios de Limpieza y Residuos, Víctor Sarabia, pone en evidencia la contradicción de querer ubicar el cantón de Montecarmelo tan cerca del barrio cuando ya se sabe que no es recomendable.

Urbanismo se mantiene firme en la posición de que la de Montecarmelo “no será una instalación industrial”, a pesar de que la justicia ya ha hablado al respecto. En abril de 2025, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Madrid declaró la nulidad del proyecto de ese cantón por considerarlo, precisamente, una instalación industrial, en la que habrá un taller de reparación de vehículos pesados, una gasolinera, puntos de carga para vehículos eléctricos y actividades de evaluación de residuos. El consistorio siempre ha negado que ese sea su uso, a pesar de que el informe del proyecto de Montecarmelo habla explícitamente de instalación industrial. De reconocerlo, la parcela debería estar “en un polígono industrial”, como dijo Carabante, y la administración tendría la obligación de realizar un informe de impacto medioambiental que determinara las consecuencias negativas que pudiera tener el cantón en el entorno y las personas que lo habitan. Los vecinos dicen que difícilmente aprobarían ese examen.

Por qué el “punto limpio” que se proyectaba en Montecarmelo en 2018 terminó convirtiéndose en un parque de maquinarias y el cantón de Madrid Nuevo Norte quedó en el olvido continúa siendo un enigma para los vecinos. Muchos de ellos creen que la respuesta está en que en su barrio “todo está vendido”, mientras que en Madrid Nuevo Norte “todo está por venderse”. Según dicen, tendría sentido que el consistorio no quiera inaugurar su nuevo proyecto urbanístico, tecnológico y verde, con una base del Selur a un costado de las flamantes viviendas, que probablemente perderían mucho valor por esta razón.

Aunque hasta ahora los vecinos no hayan logrado más que retrasar la construcción de la base de limpieza hasta donde les ha sido posible, el ayuntamiento se ha apresurado para comenzar a levantar las instalaciones de forma que, aunque se declare ilegal luego, ya no haya marcha atrás. En el barrio creen que lo que están llevando a cabo es una “táctica de tierra quemada”.



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