Los movimientos con los que el Rey Juan Carlos I desactiv el golpe del 23-F: “Esto tiene que acabar de una vez”
El 23 de febrero de 1981, Juan Carlos I haba quedado a jugar un partido de tenis con su amigo Miguel Arias en el palacio de la Zarzuela. Pasaban las seis de la tarde cuando el Rey se diriga a su habitacin para cambiarse. De camino, pas por la mesa de su ayudante de campo, que tena la radio puesta. Escucharon en directo los disparos de los subfusiles que portaban los soldados que acompaaron a Antonio Tejero. Comenzaron en ese momento 11 frenticas horas en las que el Rey trabaj sin descanso para frenar el golpe de Estado.
As lo ratifican los papeles desclasificados por el Gobierno, tras un trabajo de tres meses y dos llamadas a Zarzuela para comunicar que procederan a sacar esos papeles. La actuacin del Rey fue tan decisiva que, en uno de los documentos encontrados, una fuente annima identifica a posteriori que dejar al Borbn libre y tratar con l como si fuese un caballero fue el primer fallo.
Aunque Don Juan Carlos en sus memorias reconoce que no se imaginaba que se estaba preparando un golpe de Estado, en uno de los documentos, de 23 pginas, aparecen pruebas de cmo desde 1980 hacan movimientos para derrocar a un Gobierno sin militares. El bloque de documentos arranca con un diagrama de la panormica de operaciones en marcha. El esquema presenta las posibles operaciones golpistas civiles, militares y mixtas, atribuyendo distintos grados de viabilidad a cada una de ellas.En algunos casos se considera que esa viabilidad es muy escasa, como sucede con las operaciones meramente civiles. En otros se estima que la accin sera imparable: es la eventual intervencin de los coroneles. En este caso se estima que las Fuerzas Armadas solo intervendran si el pueblo ‘las llama’. Y que esperaran a que se queme tanto la UCD como el PSOE para un cambio de rgimen con protagonismo militar.
El ltimo bloque expuesto por el annimo autor es el de una operacin mixta de civiles y militares. Aqu hay afirmaciones ms concretas que en las opciones anteriores. La propuesta afirma que han mostrado su conformidad determinados lderes de PSOE y UCD. Estos polticos respaldaran el golpe en determinadas circunstancias, como una crisis econmica y de autoridad irreversible o ante un inminente golpe militar puro. Concluye indicando que, puesto que esas dos opciones son previsibles, no se duda de las colaboraciones, por lo que la viabilidad de la operacin es muy alta. Y concluye afirmando que su plazo de ejecucin es primavera de 1981.
Carta de Sabino Fernndez Campo a Emilio Alonso Manglano en la que le remite una tarjeta de una sastrera en la que aparece un acrnimo con el apellido Tejero.
El da elegido fue finalmente el 23 de febrero, cuyos acontecimientos estn relatados casi al minuto en otro de los documentos desclasificados, donde se explican todos los movimientos del Rey Juan Carlos a lo largo de esas 11 horas de tensin. No aparece la transcripcin de las llamadas clave, pero s cuntas fueron. El general Alfonso Armada, antiguo preceptor del Rey y su hombre de confianza, telefone a Zarzuela antes de las siete de la tarde, all pidi acudir a Palacio, idea que el Rey desech. Un rato despus llam el general Juste para preguntar si Armada estaba en Zarzuela. Le comunicaron que no: Eso cambia totalmente la situacin, explic a Sabino Fernndez Campo.
Desde ese momento, y tras dar la orden de que no dejaran entrar a Armada en Palacio, el Rey se dedic a llamar a las capitanas generales para hacerse una composicin de lugar. Hablar con la 3 Regin Militar (la de Valencia mandada por el teniente general Milans del Bosch) fue difcil. A las siete y cuarto, Juan Carlos I logr contactar con el teniente general y ste se puso a las rdenes del Rey y afirm que haba tomado medidas de seguridad para preservar el orden. Tambin pregunta si Su Majestad ha hablado con el General Armada y pide que lo haga, reza el documento. Esta fue la primera de las cuatro llamadas que a lo largo de la noche realiz Juan Carlos I a Milans del Bosch, cabeza pensante del golpe. En la ltima, a las cuatro de la madrugada, el Rey le lleg a decir: Esto tiene que acabar de una vez.
Gracias a la descripcin por minutos se ha descubierto que a las siete y media de la tarde el Rey quiso enviar un mensaje por televisin a la ciudadana. Fue entonces cuando descubrieron que estaba tomada por el capitn Merlo, que dijo responder solo a las rdenes de su coronel, Valencia Remn. Cuando Fernndez Campo le localiz, el coronel prometi retirar a la unidad de la televisin.
Qu es lo que pretendes? Depn tu actitud inmediatamente, le espet Sabino Fernndez Campo pasadas las ocho de la tarde a Antonio Tejero en su primera comunicacin. Contest que no reciba ms rdenes que de Milans del Bosch. Pero t has invocado el nombre de S .M. el Rey por qu? por qu?, le interrog, ante lo que Tejero colg repitiendo que slo reciba rdenes de Milans del Bosch.
El Rey volvi a contactar con Armada antes de las diez de la noche, en lo que los papeles califican como una conversacin tensa. Una hora despus, Don Juan Carlos realiz un segundo intento con Milans y un tercero con Armada. Al primero le pidi que devolviera los carros de combate a los cuarteles y al segundo que deponga su actitud. Sabino Fernndez Campo incidi a continuacin con Armada que de ninguna manera Su Majestad autoriza a dirigirse a los diputados en su nombre.
Armada logr entrar en el Congreso y entrevistarse con Tejero, a quien ofreci un avin para abandonar Espaa. Est obstinado y que no recibe ms rdenes que las de Milans del Bosch, recoge el documento. Ante esto, el Rey volvi a llamar a Milans y le expone seis argumentos: Afirmo mi rotunda decisin de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Despus de este mensaje ya no puedo volverme atrs. Cualquier golpe de Estado no podr escudarse en el Rey, es contra el Rey. Hoy ms que nunca, estoy dispuesto a cumplir el juramento a la Bandera. Por ello, muy conscientemente y pensando nicamente en Espaa, te ordeno que retires todas las Unidades que hayas movido. Te ordeno que digas a Tejero que deponga inmediatamente su actitud. Juro que ni abdicar la Corona, ni abandonar Espaa. Quien se subleve, est dispuesto a provocar y ser responsable de ello, una nueva guerra civil. No dudo del amor a Espaa de mis generales. Por Espaa primero, y por la Corona, despus, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho.
No sirvi para mucho, pues a las cuatro de la maana el general Juste volvi a llamar a Zarzuela para explicar que no estaba seguro de tener a la divisin con l. Esto provoc una cuarta llamada a Milans, aquella en la que el Rey le dijo: Esto tiene que acabar de una vez y le inst a enviar un comunicado, que el teniente general public a las 5.10. En l pide que quede sin efecto lo dispuesto en el manifiesto publicado con fecha de ayer, da 23 de febrero. Milans asegura en el ltimo prrafo que la intencin de este mando ha sido y es el servicio a Espaa, el respeto a la Ley bajo el mando supremo del Rey cuya adhesin inquebrantable queda patente hoy, ms que nunca.
Un intento desesperado por salvarse, pero no el ltimo. Tras su detencin el 25 de febrero, lleg a enviar una carta al Rey para quejarse por su detencin. El 14 de marzo envi un primer escrito y el 13 de abril otro, a lo que, el da 30 de ese mes, el ministro de Defensa respondi que el Rey haba desestimado el recurso de agravios formulado por Milans del Bosch. Estas cartas tambin estn en los documentos desclasificados, los que demuestran que el Rey nunca dud, lo que provoc que los golpistas lo calificaran despus como un objetivo a batir y anular.


