Las quejas vecinales por las obras se multiplican por todo Madrid: «Tengo que salir con mascarilla a mi balcn»
«El ruido de las obras nocturnas han convertido nuestras noches en un calvario. Y no solo lo padecemos los vecinos, tambin los pacientes hospitalizados en La Paz. La salud depende de un sueo reparador y, actualmente, nos lo estn negando«. Hastiados, en busca de una solucin palpable, la asociacin San Cristbal Barrio de Castilla, cuyas viviendas se erigen junto a las Cuatro Torres, lleva das reclamando al Ayuntamiento la prohibicin de los trabajos de construccin durante entre las 20.00 horas y las ocho de la maana.
Ha iniciado, incluso, una recogida de firmas. Pero, por el momento, su suerte est echada. El propio Almeida, preguntado al respecto, asegur que «si se pueden adoptar medidas adicionales para garantizar el descanso, lo haremos». Mientras, se asume que el plan sigue su curso ya que no trabajar en horario nocturno «alargara mucho la obra». «Se est generando un nivel de ruido que excede lo permitido por las normativas sonoras del municipio, afectando el bienestar y la salud de miles de ciudadanos», apuntan desde la asociacin.
No muy lejos de este enclave, en Begoa, otros residentes comparten la misma problemtica. Denuncian que, tras la prolongacin del Nudo Norte, han pasado «de ocho carriles a 12 en algunas zonas», con el consecuente aumento del trfico y, por ende, del ruido. «Y es las 24 horas del da… En un Pleno de Cibeles, hace dos aos, se reconoci que estamos al nivel rojo de ruido y contaminacin… Desde entonces no se ha tomado ninguna medida«, expone a este diario Pilar Martnez, tesorera de la asociacin de vecinos de Begoa.
Los tapones, dice, ya no le ayudan. Aunque su mayor preocupacin radica en la contaminacin. «Te puedo asegurar que un da s y un da no mis cristales estn negros de la polucin. Y eso muy sano no creo que sea», remata.
Esta problemtica, la de la degradacin de la calidad del aire, tambin intranquiliza a ciudadanos como Patricia Campelo, miembro de la asociacin vecinal Parque de Comillas (Carabanchel). En este enclave se construir una nueva estacin que formar parte de la futura extensin de la Lnea 11. Por el momento llevan dos aos de vorgine y trasiego. «Y an nos queda, hasta abril de 2027…», apunta Campelo, molesta porque junto a su domicilio han ubicado la zona cero de los trabajos del suburbano. «Es por donde se va a meter la tuneladora que excavar la prolongacin desde plaza Elptica hasta Conde de Casal. De ah sacan diariamente toneladas de tierra, de escombros, de piedras… Lo que genera una especie de contaminacin atmosfrica, una nube de polvillo pese a que los camiones salen cubiertos con lonas para minimizar la contaminacin», dice esta vecina, molesta tambin porque les cerraran el parque principal del barrio y no les diesen alternativas para sus hijos.
Finalmente tomaron la medida de abrir por las tardes el CEIP Per, a 25 metros de las obras, donde los menores pueden realizar juegos y actividades junto con una dinamizadora. Este entorno ya se moviliz en 2023 contra el Ayuntamiento despus de se plantearan talar cerca de 300 rboles. «Gracias a las protestas vecinales esa cifra se redujo a unos 136. rboles, todos ellos, antiguos y de gran envergadura que nos garantizaban mayor frescor durante los meses de verano», afirma Campelo, quien evoca que se solicit tanto a la Comunidad de Madrid como al Ayuntamiento «que instalaran en el colegio medidores de partculas para saber si el aire que respiran los escolares est contaminado, pero nos lo denegaron».
Respecto a estas obras, la Asociacin de Consumidores de Valdemoro (Acusval) pidi ayer en los juzgados la adopcin de medidas cautelares para suspender las obras en la Lnea 6 de Metro. «Consideramos que por esta reforma se han colapsado el resto de las lneas. Esto pone en peligro la seguridad e integridad de los pasajeros. Los vagones y los andenes estn llenos, y alguien podra caer a las vas, por no hablar de que resultara muy complicado realizar una evacuacin», adelanta a este diario su presidente, Jess Paniagua.
Otra de las reformas que ms est dando de qu hablar es la que se est desarrollando en Ventas. Alejandro, uno de sus residentes ms cercanos, desgrana los trastornos que le est ocasionando, ms all de haberse limitado las plazas de aparcamiento ya de por s escasas: «Justo debajo de mi terraza, en la calle Sancho Dvila, nos han colocado un generador que da electricidad a las casetas de los obreros. El aparato contamina muchsimo, y hace demasiado ruido. Es un olor txico, como a gasleo… Tenemos que salir al balcn con mascarilla. Y si te dejas el ventana abierta, en seguida entra por la casa. Es desagradable, pero sobre todo peligroso».

