Las derechas despus de Aragn


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Partamos de una evidencia: si hay un partido que necesita revisar su estrategia en la Espaa actual, ese es el PSOE. Y si hay otros partidos que deben acompaarle en esa reflexin, esos son los dems integrantes de la coalicin sanchista. Las elecciones aragonesas han confirmado lo que se lleva tiempo anunciando -y materializando-: las izquierdas bajan y las derechas crecen. El PSOE empeora sus resultados y pierde opciones de gobernar, mientras que el PP por lo general se mantiene -en Extremadura gan un escao, en Aragn se dej dos- y afianza sus gobiernos. Los populares han cometido errores, pero que Yolanda Daz animara este lunes a Feijo a repensar su estrategia, cuando el partido de la vicepresidenta ha obtenido un nico escao en Aragn por los 26 del PP, solo ilustra lo disparatado de los argumentos que intenta poner en circulacin el oficialismo.

Esto no quita para que, efectivamente, el PP deba plantearse qu significa el auge de Vox. Es una pregunta importante tanto para el futuro de ambos partidos como para el de nuestro sistema. Pero la respuesta no debera incurrir en dos planteamientos equivocados que han tenido bastante difusin a raz de los resultados del domingo. El primero es el que asume que todo crecimiento de Vox es consecuencia de errores del PP. Persiste la idea de que los votantes de ese partido son ovejas descarriadas cuyo destino natural era votar a los populares, pero que se han alejado por impericia del pastor. Esta lectura tena sentido en 2019, cuando el auge de Vox coincida con una grave crisis del PP. A estas alturas, la explicacin debe ser distinta: la derecha radical ofrece cosas que ni el PP ni los dems partidos ofrecen. Cosas que a un sector del electorado le resultan atractivas. Uno puede pensar que se equivocan sin asumir que lo hacen porque el PP no les ha ayudado a acertar.

Esto lleva al segundo planteamiento equivocado: dar por hecho que un PP que se diferenciase ms claramente de Vox -reivindicando, por ejemplo, unos valores liberales o conservadores que entran en conflicto con los de la derecha radical- atraera a aquellos votantes que se estn decantando por la formacin de Abascal. No s qu seales est dando la poltica contempornea que puedan sostener esta tesis. Hace aos que la familia poltica liberal-conservadora dej de tener garantizada la primaca de la derecha. Y es cierto que Espaa tiene sus particularidades, pero muchas de ellas -como la alianza de las izquierdas con el separatismo- tambin contribuyen a que crezca Vox.

Uno puede considerar que la tradicin que bebe de Burke o de Mill choca en muchos aspectos con el nuevo populismo derechista. Y uno puede desear -yo lo hago- que los partidos liberal-conservadores defiendan esa herencia con conviccin, que expliquen por qu ese proyecto sigue siendo necesario y que pongan lneas rojas donde sea preciso. Lo que no tiene sentido es pretender que esto atraer a todo el mundo. Un PP que nos resulte reconocible y atractivo es tambin un PP que deja un espacio considerable para el crecimiento de Vox. Si uno pide lo primero, tambin debe estar dispuesto a aceptar lo segundo. Lo dems es poltica-ficcin, y para eso ya est el PSOE.





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