Las bases de Junts avalan por un 87% de votos la ruptura con Pedro Snchez


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Las bases de Junts han certificado la ruptura del pacto de investidura con el PSOE y la consecuente minora del Gobierno de Pedro Snchez para lo que quede de legislatura.

La militancia neoconvergente ha avalado por un 87% de los votos el divorcio con los socialistas que Carles Puigdemont y el resto de la ejecutiva decidi el pasado lunes en el cnclave celebrado en la localidad francesa de Perpin.

Uno de los principales miedos del prfugo era que los cuadros del partido castigaran sus vaivenes con una baja participacin, quedando su liderazgo cuestionado y debilitado. Pero Puigdemont sobrevivi al brete al acabar votando un 66%. La cifra no permite grandes celebraciones al lder de Junts -aunque se ha vanagloriado de la «fortaleza» de su partido tras conocer los resultados de la votacin-, pero tampoco le sume en una crisis inminente, a la espera de saber cmo consigue frenar la sangra de votos hacia su gran competidor en el espectro separatista: Aliana Catalana.

Las cifras de la consulta son prcticamente calcadas a las de la celebrada dos aos atrs para avalar el pacto de investidura con el PSOE. Entonces, las bases de Junts respaldaron con un 86% de votos a favor el denominado Pacto de Bruselas por el que los diputados neoconvergentes del Congreso apoyaran la eleccin de Snchez como presidente del Gobierno a cambio de la aprobacin de la Ley de Amnista. En aquella ocasin, participaron un 67% de los afiliados.

Un ao antes, el 79% de los militantes de Junts tom parte en la consulta celebrada para decidir si salan del Govern que formaban con ERC y que presida Pere Aragons. Los partidarios de abandonar el Ejecutivo cataln se impusieron por un 55% de los votos, frente al 43% que se manifest en contra. Entonces, la movilizacin fue mayor porque estaba en juego el empleo de los hasta 250 cargos del partido que ocupaban puestos de responsabilidad en el Govern -23 millones en nminas. Finalmente, 114 seran destituidos por ERC en los siguientes aos.

La situacin era diferente esta vez, pues fueron los cuadros locales de Junts los que presionaron a la cpula del partido para que reaccionara tras quedar alarmados por las encuestas que sealaban que Aliana Catalana se situaba a un puado de diputados en el Parlament. El aviso demoscpico anticipaba una debacle en las elecciones municipales de 2027 y eso propici un movimiento coordinado de los alcaldes de la formacin para exigir un cambio en la hoja de ruta.

Primero, se reunieron con el secretario general de Junts, Jordi Turull, al que trasladaron la urgencia de volcar al partido en Catalua planteando propuestas contra la reincidencia, las ocupaciones o la inmigracin irregular, presentndose como una alternativa cabal a Aliana Catalana y endureciendo la oposicin al Govern de Salvador Illa. Los alcaldes comunicaron la misma percepcin al propio Puigdemont durante una reunin celebrada el pasado 21 de octubre en Waterloo.

Los hechos se precipitaron a partir de ese momento. Slo un da despus, la portavoz de Junts en el Congreso, Mriam Nogueras, advirti a Snchez de que se avecinaba la hora del cambio y qued automticamente convocada la reunin de la ejecutiva en la que, menos de una semana despus, se determinara el fin de la relacin de conveniencia con el PSOE.

Nos preocupa el pas y nos preocupa su gente, por eso nos sentimos comprometidos a tomar decisiones difciles, que escasean en un entorno dominado por el relato fcil de trazo grueso, la demagogia sobre temas complejos y el populismo de los dos extremos, ha manifestado Puigdemont, en una nueva y velada alusin al partido que lidera la alcaldesa de Ripoll, Slvia Orriols.

Ya antes de que la ejecutiva de Junts decidiera el lunes la separacin con el PSOE, la alcaldesa de Ripoll se jactaba en las redes -su autntico campo de batalla- de estar siendo capaz de hacer caer al Gobierno de Madrid. La hiperblica apreciacin de Orriols -Snchez no piensa en avanzar elecciones pese a perder el respaldo de Junts- denota hasta qu punto en Aliana perciben que estn en disposicin de hacer un verdadero roto a Junts en los prximos comicios locales.

Para intentar evitarlo, puede darse por hecha una mayor participacin de Puigdemont en el debate de la gestin autonmica, subrayando las debilidades del Govern de Illa y la incapacidad de Aliana para proponer soluciones viables y ejecutables a los retos que afronta Catalua. Con lo que, en consecuencia, quedarn reducidos los esfuerzos dedicados a intentar acaparar concesiones del Gobierno.

En Madrid, la estrategia de Junts pasar por subrayar que la soledad de Snchez se debe a sus incumplimientos y no a la caprichosa voluntad del nacionalismo cataln de abandonarlo a su suerte a mitad de legislatura.

De hecho, la propia pregunta de la consulta ya haca referencia explcita a que se propona por dichos incumplimientos para obtener el resultado positivo finalmente obtenido y protegerse de rivales como ERC, que tildan a Junts de irresponsable por allanar la llegada del PP a Moncloa.





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