La nueva ‘kale borroka’ y el comunismo violento desbordan a la «Ertzaintza fascista»: «Nuestras victorias son el ejemplo de cmo volver a hacernos con las calles»
Bingen Zupiria, fillogo vasco por la Universidad de Deusto, ex director de la televisin vasca y del peridico nacionalista Deia, no sabe cmo detener la nueva kale borroka en las calles vascas. Nombrado consejero de Seguridad por el lehendakari, Imanol Pradales, en julio de 2024 para acallar el descontento sindical, Zupiria ha confesado pblicamente ahora que la Polica vasca debe prestarle mayor importancia a esta violencia urbana. Los promotores de esta violencia urbana celebran como victorias sus enfrentamientos con la Polica vasca. La victoria en Vitoria es un precedente en los conflictos que vendrn ms tarde, adverta ayer Kai Karasatorre, portavoz de la plataforma radical Aske.
Quince meses despus de asumir su cargo y despus de los graves incidentes en Bilbao durante La Vuelta a Espaa, Zupiria se ha dado cuenta de que enfrente tiene a centenares de jvenes organizados en dos grupos radicales dispuestos a confrontar sin complejos con la Ertzaintza. Primero lo demostraron al boicotear el final de la etapa de La Vuelta ciclista en Bilbao al taponar la lnea de meta el 3 de septiembre obligando a suspender la etapa. El pasado da 12 de octubre convirtieron el centro de Vitoria en un campo de batalla para impedir un acto de la Falange. Tres das ms tarde, reunieron a miles de jvenes en cinco actos no comunicados para protestar contra el genocidio de Israel en Palestina en los que la Ertzaintza no intervino para evitar males mayores, segn el mximo responsable de la Polica vasca.
Las casi tres horas de enfrentamientos entre manifestantes antifascistas, la Ertzaintza y dos centenares de falangistas reprodujeron los disturbios que sembraron de terror las calles del Pas Vasco en los aos 80. Los analistas policiales ultiman sus informes tras constatar que entre 500 y 600 jvenes radicales fueron capaces de coordinarse para superar el dbil cordn policial de la Ertzaintza, arremeter contra la concentracin de la Falange con un enfrentamiento cuerpo a cuerpo y obligar a la Polica vasca a utilizar todo su material antidisturbios. Casi cuarenta personas resultaron heridas , veinte de ellas policas;se detuvo a 19 radicales procedentes de las tres provincias vascas y de Francia; los daos causados superaron los 20.000 euros y los partidos vascos -especialmente el PNV– elevaron la denuncia pblica de la complicidad poltica de EH Bildu con los violentos. La Ertzaintza investiga, adems, el hallazgo de una bolsa con 5.600 euros en billetes que, como adelant El Correo, se encontraba en el coche de uno de los presuntos manifestantes. Tambin se encontr un ordenador de quien pudiera ser uno de los lderes de esta nueva guerrilla urbana.
Una violencia organizada y preparacin previa, en palabras del propio Zupiria, que la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad del Estado constataron en la batalla campal del 12 de octubre que tuvo como protagonistas a los militantes de una inusual entente entre las dos corrientes ms importantes de las juventudes escindidas desde 2016 de su tronco comn; la izquierda abertzale. La lectura de los graves disturbios que realiza la coordinadora Aske -el sector ms duro- no deja lugar a dudas.
La Polica vasca fue incapaz de proteger la meta de Bilbao de La Vuelta ante las protestas protagonizadas por radicales.EFE
No podemos entender lo de Vitoria como un hecho aislado, sino como un ejemplo. Un ejemplo de cmo los Trabajadores Vascos podemos volver a hacer nuestras las calles a travs de la lucha, escribi ayer Karasatorre en las redes sociales de Aske. Bajo estas siglas se agrupan las de Jardun y Jarki y en ellas militan los jvenes que aoran el Movimiento de Liberacin Nacional Vasco que lideraba ETA. Karasatorre inflama el orgullo de sus militantes, seala a los partidos vascos -incluida Bildu- por no actuar contra los fascistas de la Falange y ataca a la Ertzaintza por cargar en direccin contraria a quienes estaban cuestionando el orden del Estado espaol y a la burguesa vasca.
RADICALES DE NEGRO Y CARA DE NIOS
De dnde salen estos jvenes vestidos de negro, uniformados con prendas de North Face, el pelo rasurado, sin casi tatuajes y con rostros aiados que se transforman en duros y violentos enemigos de la Ertzaintza?. Cuando la izquierda abertzale tradicional cambia de ciclo y elige la va parlamentaria para la construccin nacional aparecen voces discrepantes entre la gente joven; un grupo quiere volver hacia el Movimiento de Liberacin Nacional Vasco y exige la amnista de todos los presos de ETA, y otro descubre el marxismo leninismo y pone en marcha una estrategia muy ambiciosa, resume Fernando Vaquero, autor de Bolcheviques. De ETA al Movimiento Socialista: el rearme del comunismo, publicado en Editorial Pompaelo.
Vaquero -funcionario de prisiones y escritor- ha publicado una decena de libros sobre la banda terrorista ETA, la izquierda abertzale y el PNV y en su ltimo ensayo advierte de la capacidad tanto de Aske pero especialmente del Movimiento Socialista nacido en Euskadi y que ha llegado a convocar a 8.000 personas en sus topaguneak (encuentros, en euskera) de Alsasua. Un colectivo en expansin que pretende convertirse en el andamiaje de un futuro Partido Comunista Europeo impulsado desde Espaa.
Los portavoces de este movimiento inspirado en el marxismo combinan un denso discurso programtico centrado en la puesta en marcha de un proceso revolucionario con exhibiciones de fuerza como las que mostraron al participar en los enfrentamientos contra la Ertzaintza en Vitoria el 12 de octubre y al canalizar las protestas juveniles por el genocidio de Israel en Palestina tres das ms tarde en las tres capitales vascas. Hace falta trabajo ideolgico y desarrollo conceptual, y tambin movilizacin, agitacin y discurso de masas. Debemos de combinar todas las facetas para construir unidad de clase sobre la base de la independencia poltica, resuma Garazi Navarro, portavoz de los jvenes neocomunistas vascos en una entrevista en el Diario Socialista el pasado mes de abril.
Vaquero, que en su libro valora el potencial movilizador de GKS, descarta que la direccin de esta corriente se sume a la estrategia de confrontacin con la Polica por la que s apuestan los miembros de Jardun. Al Movimiento Socialista no le interesan las actuaciones violentas porque son conscientes del coste econmico, como pudieron comprobar con las multas impuestas al actuar contra una concentracin de Vox en Pamplona 12 de octubre de 2024. Pero adems, despus de una primera fase dirigida a provocar escisiones, ahora tienen por delante la hegemonizacin del comunismo entre los jvenes y entre los trabajadores, sostiene el escritor navarro.
Un ‘ertzaina’ saluda al consejero de Seguridad Bingen Zupiria.EFE
Sin embargo, la unidad de accin desplegada entre dos grupos que compiten por atraerse a los jvenes vascos tambin se ha trasladado a las duras descalificaciones vertidas contra la Ertzaintza. Peio Ormazabal, uno de los referentes del Movimiento Socialista, adelant el pasado martes en Diario Socialista el sealamiento a la Polica vasca denunciado por jvenes de ambas facciones tres das ms tarde en Vitoria. Si alguien actu como un fascista vasco fue la Ertzaintza a su cargo, que no slo protegi la protesta falangista, sino que se uni a ella, cual fuerza de choque, para apalear con porras y palos a los manifestantes antifascistas, denunci Ormazabal cuando an no haba trascendido que uno de los radicales haba sufrido un pelotazo de foam despus de un breve pero intenso intercambio de puetazos y palos contra los falangistas. El herido, miembro de Jardun e integrante de Iraultza -la grada abertzale del Deportivo Alavs– denunci ante el juzgado de guardia el pelotazo y el Departamento de Seguridad ha abierto una investigacin interna para aclarar la actuacin de los ertzainas en los incidentes de Vitoria.
LA MECHA DEL BOICOT DE LA VUELTA
Fue un caos organizativo sin precedentes, denuncia Juan Carlos Sainz, portavoz y secretario de Organizacin del Sindicato Profesional de la Ertzaintza (SIPE). Sainz, muy molesto con la jefatura poltica encabezada por Bingen Zupiria, ya ha reclamado una investigacin interna sobre las decisiones adoptadas por los mandos que estuvieron al frente del operativo del pasado 12 de octubre. El representante sindical de la Polica vasca comienza a acumular preguntas an sin respuesta sobre las decisiones polticas adoptadas ante algaradas callejeras anunciadas. Por qu pusieron en primera lnea a Seguridad Ciudadana y se dej en segunda lnea a los especialistas de Brigada Mvil?, se pregunta ante el ineficaz cordn policial que en Vitoria deba haber evitado el ataque de los radicales abertzales al grupo de falangistas que exhiban saludos nazis y cantaban el Cara al sol. Por qu no se blind con una lnea de la Brigada Mvil la meta de Bilbao permitiendo la protesta pero no la invasin de la calzada?, ha llegado a trasladar Sainz sin respuesta a la directora de la Ertzaintza, Victoria Landa.
El portavoz de SIPE alimenta una explicacin que encaja en la tensa resaca poltica activada tras los sucesos de Vitoria. El Departamento de Seguridad est poniendo en riesgo la seguridad de los ertzainas por un crdito poltico porque est viendo que le est comiendo la tostada Bildu, sentencia.
En las filas del PNV se rechaza tajantemente cualquier orientacin poltica en la organizacin de operativos policiales. Pero desde el pasado 12 de octubre, la direccin nacionalista de Aitor Esteban ha elevado el diapasn contra la connivencia de EH Bildu hacia grupos de jvenes radicales que critican a la coalicin de Otegi. Zupiria y su segundo, el viceconsejero Ricardo Ituarte, han calificado de fascistas vascos a los alborotadores radicales. La batalla dialctica sigue abierta.



