La nueva directora del Highlands El Encinar, el colegio de los supuestos abusos del padre Marcelino: “Que todo salga a la luz” | Noticias de Madrid
Marilú Álvarez, la nueva directora del colegio Highlands El Encinar de Madrid, el colegio salpicado por seis denuncias de agresión sexual contra el capellán del centro, ha enviado un comunicado a los padres con intención pacificadora ante la tormenta que los envuelve. En la misiva, hecha pública este lunes, reclama que “todo salga a la luz, porque solo en la luz va a poder sanar”. La detención del padre Marcelino el pasado 6 de marzo tras una primera denuncia se conoció a través de una circular del propio centro, que ha mantenido este tipo de comunicación durante todo el mes. En uno de ellos, el colegio reconoció que varios padres habían mostrado en el pasado su malestar por la presencia del cura e incluso habían pedido su traslado. El sacerdote fue el secretario personal en los últimos años de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y pederasta en serie expulsado de la Iglesia Católica.
En un acto de contrición, la nueva responsable del centro. ubicado en La Moraleja. reconoce que no actuaron a tiempo ante los reclamos de estas familias y que no apoyaron plenamente a las denunciantes que salieron a la luz en el primer momento. “Quiero pedir perdón por nuestros errores, por los de esta familia de la que formo parte, y que ahora me confía la dirección de este colegio. En su nombre pido perdón por no haber actuado ante las inquietudes de quienes pedíais la salida de nuestro excapellán por su pasado vinculado a Marcial Maciel, por salir tarde y mal al encuentro y sufrimiento de las personas que habéis denunciado hechos muy graves, por no haber hecho cumplir con determinación el código de conducta, por no haber asumido todavía todas las lecciones de nuestra historia y que esto haya generado más sufrimiento”, escribe Álvarez.
El anterior director, Jesús María Delgado, dimitió el 24 de marzo, según anunció también en un comunicado el colegio, tras haber admitido su responsabilidad por mantener al sacerdote. Delgado tendrá que declarar como testigo junto a otras dos profesoras en la investigación judicial que se está desarrollando en el juzgado de instrucción número 7 de Madrid.
La investigación comenzó a principios de marzo con la denuncia de una familia a la que su hija transmitió una posible agresión sexual por parte del padre Marcelino, el guía espiritual de las niñas de Primaria y Secundaria del centro. Esta menor mencionaba a otras compañeras que también habían podido ser víctimas del sacerdote y la policía se puso en contacto con todas estas familias para recabar más información. Estas pesquisas concluyeron con la interposición en las 24 horas posteriores de cuatro nuevas denuncias, que, con el avance de las diligencias, han sumado otra en las últimas semanas. “Soy consciente de los tiempos duros y complejos por los que atraviesa nuestro colegio, y de la consternación que tenemos todos por las graves acusaciones que han salido a la luz. Nos han conmocionado y tambaleado”, reconoce la nueva directora.
El padre Marcelino quedó en libertad el 8 de marzo porque la instructora de la causa no apreció riesgo de fuga, aunque le impuso medidas cautelares. El cura negó los hechos y atribuyó las acusaciones al estigma que, según él, sobrelleva por haber sido una persona muy cercana a Maciel. El investigado permaneció al lado del fundador de los Legionarios de Cristo hasta sus últimos días, cuando las acusaciones de agresiones y abusos se multiplicaron y un informe de la Iglesia concluyó que siempre había llevado una doble vida en la que dejó un rastro de víctimas muy extenso.
Hasta ahora, la investigación ha permitido comprobar que el padre Marcelino se dirigió en alguna ocasión a un punto ciego del patio acompañado de niñas. Esta esquina es la que varias niñas señalan como el lugar de las agresiones, el lugar donde ocurrieron “las cosas malas”. El sacerdote hacía regalos a las niñas, lo que servía para ganarse su confianza. Este comportamiento, así como quedarse solo con las menores, va en contra del reglamento del colegio y fue reprendido por ello en algunas ocasiones, aunque él hizo caso omiso, como admite el propio centro en una comunicación.
El cura llegó al colegio Highlands El Encinar en septiembre de 2022, para cubrir una vacante de otro sacerdote. Antes, en 2015 ya había trabajado en otro colegio de Madrid y había pasado los tres últimos veranos en los campamentos escolares del centro.