La línea 6 de metro cerrará en el segundo semestre de 2025 para prepararse para la llegada de trenes sin conductor | Noticias de Madrid



La línea 6 del metro de Madrid, la más utilizada de toda la red, con un 16% de los viajes, cerrará en dos fases en el segundo semestre de 2025 por las obras de preparación para la llegada de trenes sin conductor. El servicio se interrumpirá entre junio y septiembre de 2025 en el arco suroeste, entre las estaciones de Moncloa y Méndez Álvaro. Luego, se cerrará entre septiembre y diciembre en el tramo noreste, entre Moncloa y Legazpi. Así lo ha anunciado la Comunidad de Madrid pocos días antes de la apertura del proceso de licitación pública de las obras de renovación integral de la línea, en las que se invertirán 129 millones de euros y que son la antesala de los trenes automáticos, que llegarán a Madrid entre 2026 y 2029.

Durante el segundo semestre de 2025, la Comunidad de Madrid pondrá a disposición de los ciudadanos servicios sustitutivos de transporte gratuito como alternativa para una línea que mueve una media de 400.000 pasajeros diarios, según la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructura. Además, habrá un plan especial para atender la demanda de la estación Ciudad Universitaria, que será una de las que cerrará entre septiembre y diciembre, y que presta servicio a las universidades Complutense de Madrid, Politécnica de Madrid y la Nacional de Educación a Distancia (UNED). La estación Ciudad Universitaria registró en mayo 348.002 entradas y en febrero llegó a tener 523.226, de acuerdo con datos de la empresa Metro Madrid.

La automatización de la línea 6, de acuerdo con la Consejería, permitirá que se ponga en circulación un tren hasta cada dos minutos. Esto “rebaja los tiempos de espera en andén e incrementa la capacidad de pasajeros por hora”, según la cartera dirigida por el Consejero Jorge Rodrigo, y reducirá las incidencias en la vía. “Esta técnica hace que se multiplique por cinco la regularidad de los desplazamientos, ahorra energía al realizar una aceleración y conducción más homogénea y facilitar la respuesta rápidamente a los picos de demanda”, detalla la consejería en un boletín de prensa.

Para que la línea se adapte a esta nueva tecnología, se renovará la infraestructura actual. Por una parte, se sustituirá el balasto (las piedras que se ponen sobre la plataforma de la vía) y las traviesas de madera por una vía hormigonada “con elementos de apoyo de última tecnología”. También se introducirá soldadura eléctrica en el carril y se instalará catenaria rígida en las cocheras de Ciudad Universitaria. Finalmente, se reforzarán los bordes de los andenes para, a futuro, instalar unas puertas automáticas de piso a techo que son necesarias para proteger a los usuarios en estos sistemas.

La llegada de los trenes sin conductor no supondrá una pérdida de empleos, de acuerdo con la Consejería. Los maquinistas serían reubicados en otras líneas para reforzar el servicio. En 2023, el metro tuvo 24.206 incidencias que supusieron retrasos, de las cuales casi el 90% fueron causadas por la falta de maquinistas, según las tablas de operaciones diarias a las que tuvo acceso EL PAÍS. La línea 6, con 2.851 incidencias, fue la estación que lideraba la mayoría de problemas en la operación.

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