La capital mundial del deporte de Almeida tropieza con el estado real de las instalaciones públicas | Noticias de Madrid
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (PP), lleva una legislatura y media insistiendo en una misma idea: la ciudad que él gobierna fue, es y será la capital mundial del deporte. Esto se ha materializado en la promoción de grandes eventos, como la Fórmula 1 o más partidos de la Liga de Fútbol Americano, la inauguración de cinco nuevos polideportivos ―todos menos uno de gestión privada― y en una cifra, anunciada la semana pasada: 410 millones de euros invertidos desde 2019. Este Madrid vibrante en lo deportivo choca con el que describen los usuarios y trabajadores de las instalaciones, y el que denuncian sindicatos y oposición. Techos que se caen, saunas que se incendian, humedades, grietas, cierres constantes, empresas de mantenimiento externalizadas centradas en reducir costes, inspecciones que no se realizan o que resultan desfavorables, ausencia de sanciones y una larga lista de desperfectos y deficiencias de mantenimiento que no para de crecer.
En el último mes, el sindicato UGT y el grupo socialista municipal han recorrido una veintena de los 80 polideportivos públicos de la capital y no ha habido uno en que no hubiera deficiencias. La mayoría son compartidas y responden a una falta reiterada de mantenimiento. Actualmente, el cuidado de las instalaciones deportivas en Madrid depende de los distritos, que externalizan el servicio a diferentes empresas. Este modelo empezó a implementarse en la época de Alberto Ruiz-Gallardón y se extendió después con la llegada de Ana Botella hasta consolidarse como sistema habitual. Esto, juzgan los trabajadores e inspectores de centros consultados, ha derivado en una “dejadez total” de las instalaciones y en que la inversión municipal se centre en abrir grandes centros gestionados por compañías privadas y en “abandonar” los que ya existen y no salen en las fotos.
José María Cano, delegado de prevención de UGT en el servicio municipal de Deporte, señala que el deterioro de las instalaciones deportivas de la ciudad no se limita a casos puntuales o quejas dispersas, sino que es generalizado: “La conservación es muy mala”, se lamenta y explica que el servicio de prevención se ocupa de enviar un técnico que evalúe cómo están los centros y luego elabora un informe que se traslada al comité de Seguridad y Salud del Ayuntamiento. “Raro es el mes en el que no salen mínimo un par de polideportivos en los que hay incidencias y se repiten”, cuenta. Para reparar los desperfectos, las empresas encargadas del mantenimiento disponen de un plazo de tiempo limitado que, en casi todos los casos, incumplen: “No hay mantenimiento, y lo más grave es que la mayoría de distritos no toman acciones contra las compañías para que cumplan los pliegos”.
Según los datos del PSOE y del sindicato, el 78% de los distritos no ha sancionado nunca a las empresas de mantenimiento y solo cuatro distritos han abierto expedientes: Barajas, Salamanca, Puente Vallecas y Retiro. En este último, el Ayuntamiento tuvo que rescindir el contrato de mantenimiento del centro Daoiz y Velarde por incumplir reiteradamente las condiciones y después de meses de cierres constantes.
Una de las deficiencias más habituales y que más preocupa a los directores y trabajadores de los polideportivos es la climatización de las piscinas interiores. En todas ellas hay medidores de temperatura y humedad, para evitar que los niveles de los parámetros se disparen. En el caso de la humedad, el límite establecido es del 65% y en numerosos centros de Madrid se han detectado piscinas con un 80% y hasta 95% debido a fallos constantes en la ventilación y la deshumidificación. Esto no es solo molesto, supone un riesgo para la salud, problemas ambientales y daños en la instalación si no se soluciona. Por ejemplo, aumenta la concentración de cloraminas ―subproducto del cloro―, lo que provoca irritación en los ojos y la piel, tos, dificultad para respirar y, en casos prolongados, como les ocurre a socorristas y monitores, mareos y crisis asmáticas.

La cascada de problemas angustia especialmente a los trabajadores, que ven cómo la falta de inversión de las empresas de mantenimiento repercute en sus condiciones laborales. Así lo denuncia el responsable de instalaciones de uno de estos polideportivos, que prefiere no revelar su nombre por miedo a perder el puesto de trabajo: “Las empresas intentan recortar todo lo que pueden, y al final eso redunda en que no hay mantenimiento preventivo y en que los mantenimientos correctivos son pésimos”.
El responsable cuenta que en las instalaciones de más de 20 años “no existe un plan de prevención y de mantenimiento real” y que “las empresas ponen pequeños parches para que la instalación funcione a medio gas, pero en muchos casos operan sin cumplir la normativa”. Trabajadores como él se encargan de elaborar y trasladar informes a los equipos técnicos de las juntas de distrito, que son los profesionales que evalúan la necesidad de hacer reparaciones o no. “Hasta que no haya un accidente grave, no se hará absolutamente nada. El mecanismo de penalización lo he visto en contadas ocasiones y solo cuando son causas muy graves y salen a la luz”, critica.
María Caso, concejala y portavoz de Deportes del PSOE en el Ayuntamiento, comenta que esto deriva en cierres de las instalaciones, que tardan semanas e incluso meses en abrir de nuevo, en incertidumbre primero y enfado después entre los vecinos, y en peligro para los trabajadores y usuarios de los centros. “Hay un déficit absoluto en la financiación del deporte municipal y se percibe sobre todo en el mantenimiento. Lo que se está invirtiendo es para abrir nuevas infraestructuras, la mayoría de gestión indirecta, y este modelo está fracasando porque ni siquiera las empresas lo ven rentable; por eso se quedan desiertos los concursos y el ayuntamiento no se plantea una gestión directa”, expone.
Durante la legislatura de Almeida, se han inaugurado cinco polideportivos ―el último fue licitado durante el mandato de Manuela Carmena y abrió hace apenas un año―, y todos salvo uno lo han hecho siguiendo el modelo público-privado: el centro es de titularidad municipal, pero lo gestiona una empresa. Este sistema ha ido ganando terreno en la capital, pero tiene sus limitaciones. De los 14 polideportivos prometidos por el alcalde y cuya construcción y gestión salió a concurso, cuatro han quedado desiertos, uno se licitó y anuló, y el resto aún no se han adjudicado o siquiera licitado.
Un portavoz del Ayuntamiento indica que “tanto para los centros que quedaron desiertos como para aquellos que no llegaron a licitarse, están estudiando caso por caso las alternativas para poder dotar a los vecinos de equipamientos deportivos”.
Durante los primeros seis meses de 2025, el Ayuntamiento de Madrid recibió 5.592 reclamaciones relacionadas con el deporte, un 61% más que en el mismo periodo del año anterior. Es, después de medio ambiente, el área que más quejas registró, según los últimos datos de Sugerencias y Reclamaciones a los que ha tenido acceso este periódico. Si se mira por temas concretos, lo más criticado son las instalaciones deportivas, un 50% más que en 2024. Entre los problemas más repetidos están el cierre de centros y deficiencias de mantenimiento. “Ello evidencia una insuficiente capacidad de los contratos de mantenimiento para dar respuesta a las incidencias recurrentes en las instalaciones deportivas municipales”, recoge el Consistorio en el informe.
Una empleada del polideportivo La Masó —en el distrito Fuencarral-El Pardo, uno de los visitados— es testigo de la frustración vecinal y opina que las quejas que se dejan por escrito son una mínima parte. “Hemos tenido la grúa de las personas con discapacidad averiada, han venido cuatro veces a verla y no la han arreglado. En su día hablé con Riesgos Laborales y sí que vinieron a visitar las instalaciones. De hecho, La Masó tiene varios expedientes abiertos, pero nada ha cambiado”, relata.
Maite Guijarro, de 56 años, visita habitualmente el pabellón de Pueblo Nuevo desde hace 30 años y, en los últimos cinco, ha percibido un deterioro cada vez más visible en la gestión. El centro ha reabierto sus puertas hace un par de semanas, después de haber estado clausurado desde octubre. “Hubo un cortocircuito y se quemó la sauna, por eso cerraron”. Han reabierto, pero la sauna sigue averiada.
La vecina del distrito San Blas-Canillejas empezó a acudir regularmente a la piscina por prescripción médica después de operarse una cadera, y cuando el polideportivo cierra, no tiene ninguna alternativa cercana. “Los cierres nos traen muchos problemas a las personas como yo que necesitamos rehabilitación, o también a las personas mayores, incluso los niños. El Ayuntamiento o no ve o no le importa el alcance que tiene un polideportivo”. Los gimnasios privados no son una opción para Guijarro: “Son mucho más caros, y además los gimnasios privados no ofrecen las mismas prestaciones. En los polideportivos municipales hay natación o gimnasia acuática para mayores de 65 y eso en uno privado no lo hay”.

