Jvenes, toros y caza, el tridente mgico de Vox para dominar la Espaa olvidada: “Como cuando los hijos de los ricos votaban al PCE”
Si encuentras un joven que te explique por qu cojones ha votado a Vox, me lo dices, pide entre risas Luis en Albarracn. Aqu, en la zona suroccidental de la provincia de Teruel la oleada y trasvase de votos a Vox (+12 puntos en el municipio) parece todava no explicarse muy bien. Pero tanto Luis como su hermano Javier se ren y bromean con el panorama poltico que se dibuj el pasado domingo. El humor como ltimo refugio tras toda una vida conviviendo con la inanicin poltica de unos y otros, rojos y azules -como resume lucidamente Jon, un trabajador colombiano que en 25 aos aqu aprendi que el color apenas cambia el paisaje- prometiendo lluvia y dejando polvo.
A m parecer, se debe al voto de los ms jvenes, creo que creen que en los extremos, dando caa, se encuentra todo, se lamenta Pilar. Esta mujer de mediana edad es gua turstica en el municipio que hoy acoge unos 300 trabajadores inmigrantes -mayoritariamente latinoamericanos, con presencia magreb- y que ayer fue tierra de paso de lobetanos celtas, bereberes, judos y cristianos. No cree que el voto a Vox se deba a un racismo del propio pueblo contra la poblacin extranjera que trabajan y aprecian. Aunque no comparte la eleccin de votar a Alejandro Nolasco (Vox), considera que el motor del voto verde en jvenes se debe al hartazgo por la disparidad en las ayudas econmicas y aquellas destinadas a revitalizar los pueblos. Un punto, ste ltimo, en el que coincide el colombiano Jon. Venimos a trabajar, pero el gran problema es la vivienda, explica, hay muchas casas cerradas y la gran mayora de nosotros, incluso hijos de gente del pueblo, pedimos soluciones para que esas viviendas se reabran, podamos alquilarlas y, si algn da se nos acaba el trabajo en el pueblo, nos marcharemos y la casa quedar para que la alquile el siguiente.
En tres aos, Vox ha logrado casi duplicar sus votos en la provincia, pasando de 7.778 (10,50%) en 2023 a 13.633 (20,34%, un incremento de 9 puntos) en 2026. Nadie se explica muy bien -sobre todo, desde fuera de la realidad que en estas tierras se vive- cmo la formacin de Santiago Abascal ha conseguido aglutinar los votos perdidos, en gran medida, por fuerzas tan dispares como Partido Popular y Aragn-Teruel Existe, llegando incluso a ser la fuerza con mayor msculo en 22 localidades turolenses.
Ante el terremoto electoral, nadie permanece indiferente. Y, pese a las diferencias ideolgicas y vitales, la mayora acaba sealando dos palabras que aqu pesan como un programa poltico completo: toros y caza. Suena a Espaa aeja, a seoritos berlanguianos y cotos recreativos, pero el tpico se rompe en esta provincia. La caza aqu no es un capricho recreativo de domingueros, sino una cuestin de equilibrio, de supervivencia humana y de persistencia del ganado. Adems, en la Sierra de Albarracn -donde la densidad de poblacin es de dos habitantes por kilmetro cuadrado- los festejos y tradiciones taurinas son punto de encuentro y reunin en pueblos donde, a veces, reina el silencio y la soledad.
Hay gente que tiene 500 ovejas, como el lobo se le meta all, que se despida de sus ovejas, explica Andrs Prez, alcalde de Moscardn, donde Vox creci 30 puntos y es la primera fuerza poltica. Aunque l representa al PAR, tras recoger trgicamente el testigo ante el fallecimiento del alcalde electo, desde esa responsabilidad entiende -aunque no comparta- el viraje de sus vecinos hacia la formacin verde. Las leyes restrictivas de la Unin Europea, el desconocimiento que emana desde Madrid o desde las Cortes de Aragn, y la distancia entre despacho y monte complica mucho la subsistencia en estos municipios rurales.
No creo que cambien las cosas, pero nuestro voto es una forma de rechazo y un intento de cambio ante el bipartidismo clsico que nunca ha hecho nada por nosotros, afirma Manuel, confeso votante de Vox, delante de su alcalde. Sobre todo, estn cansados de que la palabra Europa signifique para ellos expediente o multa por sus normativas pensadas para pueblos funcionales sin poblacin envejecida. Piensan que, quiz, desde Vox puedan frenar medidas difciles de ejecutar -como la georeferencia de las cabezas y burocracia digital para ganaderos ancianos-, permisos interminables y altos costes para iniciar un negocio agroganadero de pequeo tamao.
Una nia pasa por la fachada de una casa en venta en Albarracn.
Tanto en Moscardn como en Albarracn el diagnstico sobre el voto a la formacin verde se repite y deja claro que tiene menos que ver con el programa que con el personaje. Aqu, Vox no es tanto un partido como Santiago Abascal en carne, barba y carretera secundaria. Me esper a que llegase al pueblo de al lado para hacerse una foto, cuenta entre risas Edu, 22 aos, eso ya es algo. Edu reconoce sin rodeos que la poltica no le interesa. O, mejor dicho, que la poltica nunca se ha interesado por l. El desinters de los partidos por la zona ha terminado por vaciar de contenido cualquier sigla, pero no del todo el acto de votar. Si introdujo la papeleta de Vox en la urna fue, ms que por conviccin, por una suma de guios, presencias y la vaga sensacin de que alguien, por una vez, mir hacia aqu.
En Teruel, hablar de Vox es hacerlo de su lder nacional. Nadie repara en su candidato aragons, Alejandro Nolasco, y cuando lo hacen suele ser para ajustar cuentas con humor, ese mecanismo defensivo que aqu sustituye al entusiasmo. Aqu los votos se los han llevado por el porte de Abascal. De Nolasco mejor no te digo nada, apunta Javier entre risas.
El trasvase de votos se lee como una factura atrasada. Los regionalistas y parte de la derecha han recalado en Vox; las papeletas aragonesistas y socialistas han encontrado refugio en la CHA. No es tanto un cambio de fe como un castigo cuidadosamente repartido, una manera de decir basta. Es un toque de atencin, una oportunidad para el cambio, apostilla un adulto de 50 aos en Terriente, una de las pocas localidades moradas tras el 15M y que hoy es verde tras subir Vox 9,6 puntos. Cambiarn las cosas? No lo s, pero al menos yo he contribuido con mi voto a que si ellos quieren, cambien. Lo mejor sera una coalicin de diferentes intereses, donde no slo un partido tuviese la decisin.
Para la dupla de Albarracn, sin embargo, este desplazamiento del mapa poltico obedece tambin a una pulsin menos reflexiva y ms generacional, una rebelda invertida. Esto es como cuando en nuestra poca, los hijos de los adinerados se decan comunistas y votaban al PCE, dice Javi, de nuevo entre risas. Pero el tono se vuelve ms grave cuando aade que, quiz, en el caso del candidato de Teruel Existe, Toms Guitarte, haya pesado una reputacin daada por informaciones de aos atrs, relativas a adjudicaciones concedidas, antes de su entrada en poltica, a una empresa vinculada a su familia.
Javi y Luis, cada uno desde su irona particular, coinciden en sealar que el cansancio no se dirige nicamente al bipartidismo, sino tambin al PAR, partido que durante dcadas fue percibido como una suerte de garanta territorial. Otros vecinos de estas zonas, prximos al mbito aragonesista, reconocen que ya antes de las elecciones daban por perdido su escao. La polarizacin y los bulos en redes sociales -como seala el alcalde de Moscardn-, as como la fractura y candidatura separada de las izquierdas, puede haber sido la causa ltima tanto del desgaste de las aspiraciones regionalistas como del PP y PSOE.


