Guardiola, un lamento y varios giros


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Las limitaciones del saber respecto de la complejidad de la realidad nos obligan a simplificar el sentido que damos a los actos y las decisiones. La simplificacin tiene algo de positivo: concentra en pocas y visibles motivaciones las razones ms verosmiles y generales de lo que tratamos de explicar. Por el contrario, nos impide analizar el fenmeno en toda su dimensin. Adems, las causas que atribuimos a los actos que pretendemos comprender estn guiadas por los valores y sesgos que predominan en una sociedad, que a su vez fija unos lugares comunes. La manera de mirar a Vox nos impide interpretar completamente su voluntad. Si bien cabe la posibilidad de que en Vox se conduzcan, como casi todos nosotros, a salto de mata.

Vox es un prodigio inusual en tiempos recientes: la derecha contra la derecha. Aunque ya lo vimos en la izquierda. Vox nos tiene desorientados. Tambin al PP. De modo que cobra ventaja cuando se mueve. Podemos se pleg al PSOE cuando coincidieron dos circunstancias: Snchez estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de alcanzar el poder [le bastaron 84 escaos], entre ellas, absorber toda la retrica rupturista de Podemos y, en segundo lugar, Snchez se hizo con el control total de su partido. O sea, el PSOE dej de existir en su versin convencional, su faccin sistmica se evapor. Cuando Iglesias advirti que al frente del PSOE haba un lder tan ambicioso y marrullero como maleable y sobornable, Podemos y Bildu se centraron en su tarea de suministradores de contenidos. Constituyen think tank y vanguardia de agitacin y choque de Snchez.

De Iglesias supo Snchez que contribuira a la cada de Rajoy. De Vox deducimos que nunca, ni por accin manifiesta ni omisin, dejara que Snchez revalidara la Presidencia si pudiese evitarlo. Sin embargo, es capaz de sembrar el trayecto hacia la hipottica alternancia de todo tipo de minas y confusin. Lo cual puede llevar a neutralizarla. Abascal ha cumplido un objetivo: ha desgastado a Guardiola, que entre lgrimas mastica su dependencia de Vox con el 43% de los votos -43%!- y rumia sus giros. Guardiola ha mostrado ya demasiados perfiles.

Lo que Abascal disputa con Feijo es la percepcin de dependencia. Vox depende ms del PP que al revs, pero parece lo contrario porque Vox ha instalado la idea entre el electorado de derecha de que mientras el PP persigue el poder institucional, Vox aspira al cambio real. Y juega con otra ventaja: al PP le desvela lo que el mainstream, la izquierda y sus votantes piensen; mientras que a Vox slo le preocupa lo que piensen los votantes de derechas y reniega del antisanchismo de saln. No es verdad que ms Vox sea igual a ms Snchez; pero s lo es que ms Vox indispuesto a pactar y orientado todava a ofuscar a Feijo y sustituir al PP a medio plazo puede desembocar en ms Snchez por accin encubierta.

Feijo no se equivoc cuando expuso sus condiciones para que prosperase cualquier negociacin con Vox; tampoco al tratar de establecer un declogo marco en todas las autonomas. Pero s incurri en un desliz que fue hbil y astutamente utilizado por Abascal. Presupuso o sugiri que Vox estaba bordeando por fuera el permetro constitucional. Vox ha recogido el guante de Feijo: si el marco negociador lo establece Gnova, 13; Extremadura, Aragn y Castilla y Len van en el mismo pack. De paso, se carga un atributo de Guardiola, que personaliz su campaa y presumi de ir por libre. Abascal busca en Feijo lo que no encontrar y s hall Iglesias: un ttere ansioso e inescrupuloso.





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