Geopoltica de la fuerza en Mar-a-Lago y nuestro ‘Snchez First’


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Las operaciones militares para hacer caer tiranos no son novedad de nuestro da y slo en las ltimas dcadas nos podemos ir de Milosevic en Serbia a Gadafi en Libia, pasando por los talibn en Afganistn, Sadam en Irak o el Estado Islmico en Siria. Las hay directas o indirectas, con bombardeos propios o subvencionados, con tropas sobre el terreno o desde el aire, y todas comparten finales inciertos tirando a desastrosos. Y sin embargo, lo que ocurri el 3 de enero de 2026 en Venezuela es algo distinto.

Aqu, Estados Unidos ni siquiera ha simulado buscar un paraguas legal internacional para lo que iba a hacer de todas formas. Trump se mueve en unos parmetros nuevos y de nada sirve aplicarle filtros del siglo XX a alguien que se est inventando la geopoltica del siglo XXI. El sbado era entendible la confusin entre los defensores de la libertad tras escuchar el bofetn desde Mar-a-Lago a Mara Corina Machado y muchos que haban iniciado las celebraciones se quedaron mudos al or que haba negociaciones en marcha con Delcy Rodrguez. La Delcy de siempre, tan ilegtima ella como Maduro. Pero lo cierto es que en el juego de Trump slo l dicta reglas y nunca estn escritas de antemano.

Nos adverta hace casi dos siglos John Stuart Mill que debamos aprender a distinguir entre los valedores de la libertad y quienes son simplemente campeones de la fuerza. Se admira la resolucin de Trump en Oriente Prximo, pero ese mismo proceder en Ucrania hace temblar cancilleras. La fuerza, tal y como la ha definido l mismo en su Estrategia de Seguridad Nacional, no sirve para alcanzar un ideal democrtico universal ni un mundo mejor, sino para el America First. Y es una fuerza real y decidida, desplegada con una crudeza difcil de asimilar para los que siguen confiando en que la ONU ser operativa algn da.

Dicho lo cual, lo que pas el sbado en Venezuela es el inicio de algo que an no sabemos cmo terminar, pero que es seguro que no dejar las cosas igual. La expulsin de Maduro del poder ha despertado una esperanza en el pueblo venezolano que desembocar fcilmente en ansiedad si no se producen avances. Y en este sentido, en el plan de un gobierno bolivariano tutelado todas las palabras suenan mal y no auguran una transicin ni adecuada ni sensata. Tras 25 aos de dictadura, los venezolanos no estn para esperar y bien sabemos en Espaa lo difciles que son las transiciones polticas cuando deben responder a altas expectativas en poco tiempo.

Snchez no ha tardado en usar la crisis de Venezuela para polarizar un poco ms

En Venezuela se aade adems la dificultad de una transicin econmica, que no es un asunto menor. Muchos han sido los que han emprendido la desgraciada senda del capitalismo al socialismo, pero muy pocos los que han intentado el camino inverso. En el precedente de Europa Oriental hay historias de xito, pero tras muchos aos de esfuerzo y dursimos ajustes, con claras disfunciones perceptibles an hoy y habiendo tenido las ventajas de un apoyo masivo de Occidente, una poca de gran optimismo global y una estabilidad poltica duradera. Y aun as, tambin hay casos de importantes fracasos, como nos podra explicar Putin en Rusia.

Europa, con Espaa a la cabeza, tendra que jugar un papel clave en ayudar al pas a construir una sociedad libre, pero se ha situado en el peor de los lugares posibles. Las anodinas declaraciones europeas del fin de semana, guiadas ms por el desconocimiento de lo que estaba ocurriendo que por la prudencia, vuelven a constatar la dificultad europea para ocupar un lugar en el mundo.

Aqu, Snchez ha tardado menos de 24 horas en utilizar la crisis en Venezuela para polarizar un poco ms. Las primeras declaraciones del Gobierno ya invitaban a la sospecha -Espaa siempre ha apoyado las iniciativas para alcanzar una solucin democrtica, ejem-, pero ayer el lder dio un paso al frente y se erigi en adalid de la paz y el progreso y en el mayor contrapeso en Europa al avance de la internacional ultraderechista. Qu ms necesitaba que un ataque as de Trump como prueba de que su liderazgo es ms imprescindible que nunca. En su propio Snchez First, apoyarle es ya un deber moral para cualquier persona decente.

Siempre es ms fcil clamar contra el fascismo en un mitin en Badajoz y una carta a la militancia que enfrentarse a una tirana de verdad, pero es que en Venezuela siempre ha habido algo ms. La retrica pomposa tambin sirve para tapar las vergenzas y adelantarse a lo que pueda surgir. Un viaje de Delcy nunca explicado. Una maniobra para sacar a Edmundo Gonzlez del pas tras ganar las elecciones. Los tejemanejes de la pandilla de Koldo con el rgimen… La cada de Maduro tambin deber servir para conocer la verdad de todo ello, aclarar el papel que ha jugado Zapatero en Venezuela y saber hasta dnde llega la influencia bolivariana en la izquierda espaola.





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