Espaoles, el fiscal general ha sido condenado


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A falta de la imagen del condenado, y como no hemos visto an ni una pgina de la sentencia, la declaracin fnebre de Flix Bolaos anunciando el adis de lvaro Garca Ortiz computa por ahora como la escena final del juicio ms destructivo de los ltimos aos. El ministro de Justicia compareci cerca de las cinco de la tarde con traje oscuro y semblante sombro. Empez diciendo: Como saben, hoy hemos conocido el fallo relativo al juicio en el que estaba acusado el fiscal general del Estado, lvaro Garca Ortiz, y la estampa tuvo un aire a aquella emisin en la que, a las diez de la maana del 20 de noviembre de 1975, Arias Navarro anunci: Espaoles, Franco ha muerto. Quin le iba a decir al Gobierno que precisamente el da que quiso convertir en el 50 aniversario de las libertades iba a terminar de esta manera.

Quiz ese sea parte del problema: la condena no era un escenario imposible; casi al contrario. Pero hay que comprender que si uno slo lee dos peridicos amigos y slo ve TVE, la sorpresa ha sido mayscula. Un ejemplo vibrante lo regal en pleno juicio la jurista Silvia Intxaurrondo, cuando en las redes sociales, que es adonde debera mudarse el Supremo, anunci, con exclamaciones y dedo apuntador: Esta es probablemente la cuestin ms relevante del juicio al fiscal general del Estado. El vdeo muestra a la abogada del Estado acusando a la UCO de haber copiado el contenido completo de sus dispositivos sin el permiso del juez. Ha sido una cuestin determinante, sin duda. Como tambin parece haberlo sido otra de las verdades alternativas de estas semanas, segn la cual la nota de prensa con entrecomillados confidenciales que, como un jefecillo de gabinete autonmico, dict personalmente a su dircom no pintaba nada en el proceso. Premonitorio.

En su triste eplogo, Bolaos oficializ la decisin del Gobierno de que Garca Ortiz acatar y ser relevado -ni ese ltimo gesto de autonoma le han permitido-. Y cmo deben de estar las cosas para que en algunos espectadores ese anuncio provocara alivio, porque, a estas alturas, quin va a poner la mano en el fuego por la institucionalidad del Gobierno.

Al menos el ministro se contuvo y los fiscales hinchas no salieron de sus casas en manifestacin hacia el Supremo. Aunque luego habl Pedro Snchez y aquello son peor. Su promesa de defender la soberana popular frente a aquellos que se creen con la prerrogativa de tutelarla causa autnticos escalofros.





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