El pasado gana tiempo | Espaa


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Para los votantes del PP resulta desmoralizador que Snchez engae a Puigdemont. Resultara angustioso y desolador que Puigdemont engaara a Feijo y desquiciante y definitivo que Snchez usara a Puigdemont para engaar entre los dos a Feijo. A medida que avanza la legislatura y pasado su ecuador, la hipottica e improbable mocin de censura apoyada por Junts pierde impacto y efecto y reubica a los actores en una latitud diferente.

A medida que se agota la legislatura, Snchez tiene razones para considerar que una mocin de censura lo refuerza en su afn por reunir un frente amplio ‘antitrumpista’: identificara con claridad a las derechas; le permitira aducir que no ha cedido ante Puigdemont [ya saben que Snchez juega con dos barajas; dos mensajes; el ying y el yang; una firma a pie de aumento de inversin en Defensa en un documento de la OTAN y una negacin pblica del porcentaje asumido; un embargo de armas a Israel con la tienda abierta…], como si la abrumadora narrativa puesta al servicio del separatismo y la Ley de Amnista no hubiesen sido suficientes. Pero sobre todo, calcula Snchez, una mocin en los estertores de la legislatura no dejara tiempo al PSOE para maniobrar su deposicin. Si lo que queda del partido -maniatado por los Estatutos- procediese apresurado, Snchez se asegurara su regreso y la siguiente depuracin interna.

La peor de las maas consiste en plantear una burlesca mocin que eleve a La Moncloa a un ‘independiente’. Con el desparpajo propio de quien domina la conversacin pblica, hace meses una prestigiosa firma refulgi en El Pas: alcanzado un punto de ingobernabilidad y putrefaccin, sostuvo que lo suyo no es que gobernase el partido ms votado sino que el PP eligiera a Borrell. Fin de la cita y requesn.

En ningn caso Feijo aceptara una mocin que no liderase. Adems, una vez que estamos a punto de iniciar el ltimo ao completo de legislatura -con Presupuestos de la anterior-, las condiciones para una mocin ha de establecerlas Feijo. Y deben ser al menos tres: con y en Waterloo no se negocia, los que la apoyen se comprometen a respaldar unos Presupuestos presentados por un Gobierno monocolor y asumir el compromiso de agotar la legislatura. Esto permitira oxigenar la sociedad, empezar a desmontar el sistema clientelar forjado por Snchez para rehabilitar las instituciones y la televisin pblica y dar tiempo a que la Justicia haga su trabajo con Snchez sudoroso en la oposicin. Toda mocin que no fije como objetivo agotar la legislatura tiene trampa y doble filo.

Como sostuvo ayer aqu Ellakura, para Puigdemont, Snchez ya constituye un problema. Puigdemont teme a Orriols como Mas temi a la CUP. Los regeneracionistas no deben engaarse: la crisis y desorientacin de Junts no le llevar a tumbar a Snchez sino a ganar tiempo. Lo cual implica seguir con el simulacro y minu pimpinelesco [Quin es? / Soy yo / Qu vienes a buscar? / A ti / Ya es tarde / Por qu? / Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti]. Cuando dos slo tratan de ganar tiempo reflejan el pasado. Por fortuna, el viernes escuchamos la voz del futuro. La Princesa Leonor anim a salir de la trinchera, recuperar lo esencial y preocuparnos de los jvenes y de los problemas bsicos. Sin querer, sentenci al do Pimpinela.





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