El Me Too avanza ante Snchez en una crisis que desborda al PSOE: «Estos casos son un tsunami a nivel interno»
Hay un conocido reality de televisin de parejas donde cada vez que se cruza una lnea roja suena una sirena a modo de alarma. Estos das, el sonido es ensordecedor en la villa del PSOE. Hay imgenes para Moncloa y Ferraz. Se suceden los acontecimientos negativos, imprevistos, contradictorios… La sentencia contra el ex fiscal general, la detencin de Leire Dez -militante del PSOE conocida como la fontanera-, una campaa electoral adversa en Extremadura, las denuncias por acoso sexual a cargos del PSOE… Pero son estos ltimos escndalos, sobre todo la gestin del caso Salazar, los que han desembocado en una rebelin y crisis interna pocas veces conocidas en la era Pedro Snchez. Lo temas de feminismo son los que ms nos penalizan, reconocen fuentes socialistas al ms alto nivel.
El caso Salazar, con la falla en el protocolo antiacoso del PSOE, toda vez que el partido tard ms de cinco meses en ponerse en contacto con las vctimas -trabajadoras de La Moncloa- que denunciaron acoso sexual por parte de Francisco Salazar, hombre de confianza de Snchez tanto en el complejo presidencial como en Ferraz- ha generado una falla interna y una contestacin nada habitual en un partido completamente jerarquizado donde el mandato del actual presidente del Gobierno y secretario general socialista ha dilapidado los contrapesos y la crtica interna.
Pero ocurre que en esta crisis ni Moncloa ni Ferraz tienen el control, como han demostrado los casos de Torremolinos, donde la vctima acudi a la Fiscala tras no ser atendida por el PSOE, o el de Lugo, donde Jos Tom se vio obligado ayer, tras conocerse las denuncias annimas de seis mujeres por acoso, a dejar la presidencia de la Diputacin y el cargo de secretario general en la provincia, pero pese a que el partido le pidi que entregara el acta, la mantiene para seguir de alcalde de Monforte de Lemos como no adscrito.
Estas situaciones, estos casos, internamente generan ms impacto que la corrupcin, resumen fuentes del partido consultadas por este diario. Estas denuncias por acoso son un tsunami a nivel interno. Se produce lo que no logran los asuntos externos provenientes de otros partidos polticos, o incluso asuntos muy graves como la corrupcin, la amnista y dems. Y a nivel organizativo se pasan facturas. Precisamente, la mala gestin del caso Salazar, como ya nadie niega en el PSOE -las vctimas, trabajadoras de La Moncloa, prefirieron denunciar en los canales annimos del PSOE y no en los de Presidencia, pero el partido no contact con ellas e, incluso, las denuncias llegaron a desaparecer del sistema- ha reavivado pugnas internas que estaban adormecidas, pero latentes. Adriana Lastra, actual delegada del Gobierno en Asturias, es una de las voces autorizadas que pide a Ferraz ir a Fiscala en contra del criterio de la direccin socialista. Lastra se march de la cpula en julio de 2022 tras perder la batalla por el control del partido frente a Santos Cerdn y Francisco Salazar. Con el paso del tiempo denunciara una operacin de acoso y derribo contra ella.
Los expertos en comunicacin poltica sealan que ante una crisis es importante trasladar que se tiene control de aquello que se comunica, controlar la narrativa o proteger la reputacin. Los escndalos por acoso sexual de cargos socialistas han desarbolado al PSOE, obligados a ser reactivos y no propositivos y con el desgaste de tener que reconocer, a rebufo de las informaciones periodsticas, una mala gestin, no hemos acompaado a las vctimas. Fuentes de la cpula socialista admiten la necesidad de mejorar el proceso -Snchez considera que es preciso ms personal-, pero sealan que su protocolo contra el acoso es bueno, pero admiten que hay que estudiar qu hacemos con las denuncias annimas. Es bueno es que haya una red, una herramienta con la que las mujeres se sientan seguras, pero en el caso de una denuncia annima, con quin te pones en contacto?, se preguntan.
La tardanza en el acompaamiento a las vctimas, las sospechas de inaccin o falta de diligencia en los responsables del partido -cargos internos apuntan a Rebeca Torr, secretaria de Organizacin, incluso a la ministras Mara Jess Montero, nmero dos del partido y de cuya federacin es Salazar, y Pilar Alegra, comi con el ex alto cargo de Moncloa cuando ya se saba de las denuncias y ha terminado admitiendo que ese encuentro fue un error, no se tena que haber producido- han generado un ambiente de malestar y enfado que no slo atae a las feministas del partido, sino a hombres y miembros sin distincin.
Tambin hay quien pone el foco en un problema de coherencia respecto de lo que se dice a lo que se practica o cmo se acta. La crisis oblig a Snchez a asumir el error -no la responsabilidad en primera persona de la gestin y la dilacin de los tiempos. Y no son pocos los que advierten que en la antesala del nuevo ciclo electoral, con un comienzo nada propicio para el PSOE -Extremadura, quizs Aragn…- obviamente nada sale gratis. La diferencia es cmo se acta, dice un importante secretario general.
A nuestra gente la corrupcin les duele, pero lo que ms les duele es el tratamiento degradante de la mujer, reflexiona un miembro de la Ejecutiva. No podemos normalizar estos casos dentro del PSOE, es el partido abanderado del feminismo, seala un dirigente autonmico. Hasta el moo de ‘puteros’ y de acosadores fue el grito de hartazgo al que puso voz la portavoz adjunta del PSOE en el Parlamento andaluz, ngeles Frriz. Personas que se expresan y actan de esa manera no pueden tener cabida en nuestro partido, es el lamento y enfado que expresan muchas mujeres en el partido estos das. No se puede poner en cuestin el ADN feminista del PSOE.

