El gran reemplazo | Espaa
Pedro Snchez ha recibido esta semana uno de los mazazos ms duros de la legislatura. No tiene que ver con la comisin de Santos Cerdn, ni con la aparicin de algn gasto lujurioso de Jos Luis balos, ni siquiera con el hallazgo de otro rastro de babas que evidencie que el acoso a las mujeres estaba asentado en la cultura del PSOE ms all de la bragueta de Francisco Salazar. Esto es peor.
El semanario The Economist ha dedicado su ltima edicin a estudiar si se puede frenar a la derecha populista. Y la conclusin es que Santiago Abascal todava no es nadie de quien preocuparse. Su rostro no figura en la portada, donde aparecen los franceses Jordan Bardella y Marine Le Pen, el britnico Nigel Farage, la alemana Alice Weidel y la italiana Meloni, a la que coloca como ejemplo de pragmatismo. Tampoco aparece el lder de Vox citado en el texto.
Toneladas de fondos pblicos dedicados a presentar a Espaa como un hervidero de franquistas campando por el Estado profundo y Europa no ve un problema grave. Quiere decir que no le repugnan las propuestas de Vox? No. Quiere decir que hay alternativas para frenarlo, como por ejemplo que el PSOE pueda apoyar el PP si vuelve a quedar como segunda fuerza. La peor pesadilla de Snchez.
Al igual que Abascal, todos los lderes polticos representados en la portada de The Economist defienden la teora del gran reemplazo. Segn sta, la inmigracin descontrolada y la alta natalidad de las familias musulmanas provocarn la sustitucin de los valores europeos, asociados al cristianismo, por los islmicos. Se trata, naturalmente, de un falso dilema, pero muy eficaz entre las clases medias empobrecidas.
El gran reemplazo que hay en marcha en Espaa es otra cosa. Se sustancia en la operacin para relevar al gran partido del centroderecha tradicional, el Partido Popular, por otro radical. Es una iniciativa que impulsa el aspirante, Vox, y en la que participa activamente el Gobierno de coalicin, que infla las expectativas del partido ultra a travs de una estrategia de polarizacin que beneficia exclusivamente a los extremos.
El objetivo es, de nuevo, llegar a unas elecciones generales plebiscitarias que inviten a elegir entre democracia y ultraderecha, Snchez y Trump, diversidad y homofobia y as hasta el infinito. La divisin en la derecha abona tmidamente las esperanzas de supervivencia del PSOE de Snchez, pero slo el sorpasso de Vox como partido hegemnico en la derecha garantiza su consolidacin en el poder.
Hasta la condena del fiscal general, las revelaciones ms escabrosas del caso Cerdn y los testimonios de las vctimas del supuesto acoso sexual de Salazar, todo iba viento en popa. Sin embargo, la acumulacin de corrupcin y babas ha provocado algo ms grave que absorber titulares y telediarios: ha destruido la narrativa oficial.
Aun as, no es difcil visualizar un fortalecimiento de Vox que ponga en serios apuros al PP y que amenace su supremaca en los prximos aos. Los populares, como ha vuelto a poner de manifiesto Mara Guardiola en su final de campaa, siguen sin darse cuenta de que lo que no perdona un votante moderno es la incomparecencia.
Por cierto, The Economist s dio una buena noticia para Snchez. Eligi a la economa espaola como la segunda mejor del mundo, adelantada este ao por Portugal y seguida de Grecia. Tres pases rescatados que recogen los frutos de las polticas ortodoxas que tuvieron que aplicar a la fuerza por andarse con demasiados relatos.


