El fuego cruza fronteras en Galicia: patrullas de nueve localidades lusas esperan el incendio espaol
Vizela, Oeiras Valley, Zambujal, Algueiro Mem Martins, Estoril, Amadora, Vila Pouca de Aguiar, Vidago o Flavienses. Hasta nueve localidades portuguesas estaban representadas este martes en la aldea de Cambedo da Raia mediante sus parques de bomberos. Ms de una decena de dotaciones hacan pia para plantar cara al fuego. Las llamas venan de Espaa, de Ombra, en Ourense, y, a travs de la sierra de Murico, entraron en tierras lusas. Le esperaban los vecinos, palas, mangueras y ramas en mano; y una lnea de defensa en la que trabajaban codo con codo voluntarios de rojo y Sapadores Florestais profesionales de amarillo y verde.
Ya de madrugada empezaron a ver el resplandor del fuego que desde el martes 12 de agosto ha arrasado ms de 15.000 hectreas de Ombra y la comarca de Vern. En los ltimos das, muchos de estos vecinos y bomberos acudieron a colaborar en la extincin Boiss o Casas dos Montes, a apenas siete kilmetros monte a travs de Cambedo. Somos parceros, primos hermanos, y nos cuidamos unos a otros, dice Raquel Ferreira sobre la unin que desde siempre han sentido los pueblos a ambos lados de la raia entre Espaa y Portugal. Les une el territorio y la tradicin y el convencimiento de que lo que es bueno para unos lo es para todos. Si el fuego se paraba en Ombra, no les afectara al otro lado de la frontera.
Con las primeras luces del da, cuando se cumpla una semana ardiendo, supieron que tambin ellos estaban condenados. A las siete y media empezaron a arder los montes de Murico y a media maana, por las condiciones climticas y el aire, empeor y ardieron los pinos de ah arriba, explica Raquel, apuntando hacia el bosque ms prximo a la casa de su madre. Eran las cuatro y media de la tarde, dos camiones de bomberos combatan las llamas a apenas cinco metros mientras su madre, Mara Joaquina Feij, ofreca bebida fresca a los periodistas sin apartar la vista del pinar.
Jos, de 90 aos, y Mara Josefa, de 88, combatiendo el fuego en Bouss (Ourense)
Media hora antes, los bomberos haban logrado detener las llamas en el flanco izquierdo de su casa. Ahora lo atajaban por el superior porque pareca controlado y empez de nuevo en cuestin de segundos. La angustia se notaba en los ojos de los vecinos, que se afanaban en utilizar la poca agua que les quedaba para refrescar el jardn contiguo a la casa.
Raquel, adems, sumaba el sufrimiento acumulado de das, pues es enfermera en la residencia de mayores Os Pinos de A Ra, en la comarca de Valdeorras, en Ourense, y desde el mircoles 13 acude a trabajar por carreteras rodeadas de desolacin, en algunos casos, de llamas vivas a ambos lados de la va. El fin de semana, colabor en el desalojo de los ancianos hacia otro centro de Vilamartn de Valdeorras y convive con el miedo al fuego en los ojos de los residentes. Este martes, le sum el de la mirada de sus padres y de sus hijos de 5 y 8 aos, a los que llev a un campamento para evitarles la angustia de las llamas a escasos metros de casa.
En esta aldea portuguesa es imposible no contagiarse del ajetreo de bomberos llegados desde toda la mitad norte del pas: los ms cercanos, desde Vidago, en Chaves, y los ms lejanos, desde Estoril, en el rea de Lisboa. Tambin hay quien se queja de falta de medios porque este martes solo sobrevuelan Cambedo da Raia dos helicpteros. En casa de Mara Joaquina y Eduardo Feij rebajan la crtica. Est ardiendo Portugal, Galicia, media Espaa… Viendo el panorama, dos helicpteros para un sitio tan pequeo, es bastante, reflexionan. Ellos cuestionan ms que el fuego haya llegado a la aldea cuando apenas tienen agua porque cada agosto, nos quedamos sin ellas y tenemos que usar pozos y depsitos que pagamos nosotros mismos.
Mientras los Sapadores Florestais recorren cada esquina de la aldea detectando los puntos ms crticos y dos agentes de la Guardia Nacional Republicana (GNR) vigilan que ningn vecino se ponga en peligro, los aldeanos miran sierra arriba. Una vecina rehusa hablar con la prensa porque es un momento muy complicado y puedo decir un disparate. Otro, Davide Matos, de 73 aos, comparte sus impresiones casi apocalpticas. Parece un infierno y recuerda que ya estn acostumbrados a ver el fuego cerca, pero no como ahora. Esta vez estamos cercados, lamentan.
Un agricultor en Cambedo, regando sus alpacas ante al cercana de las llamas.
Fernando de Jess, presidente de la asociacin de vecinos, reflexiona sobre lo impredecible del fuego. Este incendio viene de Espaa y estaba aparentemente controlado, pero con este viento, todo se descontrol. Ahora, ya solo queda dejar arder la sierra y centrar los esfuerzos en proteger las casas. Y el cementerio que, a escasos metros de las viviendas, es testigo mudo de cmo su entorno cambiar ya para siempre. Y es que de una hora para otra parece que acaba y vuelve a empezar y estamos en esta agona.
El desconsuelo no dista mucho del que viven al otro lado de la sierra, en Bouss. All, Jos Fernndez, de 90 aos, y Mara Josefa Vidal, de 88, tiran cubos de agua en un fuego que, de la nada, ha surgido a los pies de su casa. Miramos por la ventana y ah estaba. Humo de nuevo. Salieron con su nieto Aitor, que vive en Bilbao, pero ha venido de vacaciones; y con su vecino lex. Entre los cuatro, lograron extinguirlo cuando an estaba incipiente.
A pesar de que los 3.000 profesionales del servicio autonmico de prevencin de incendios de Galicia estn estos das reforzados con brigadas municipales y provinciales, con la UME, la Brilat, la Bripac, las brigadas estatales y bomberos llegados de toda Espaa, todo parece poco. En ese mismo pueblo, Bouss, pasaron la maana en alerta cuatro de los 15 bomberos llegados la noche anterior desde el parque provincial de Mlaga -con compaeros de Fuengirola y un retn de Marbella-. Condujeron 14 horas con su camin preparado, se cruzaron media Espaa y pasaron la madrugada protegiendo el pueblo y la gasolinera de Pentes, cuenta Joaqun Carazo. Una heroicidad para muchos, aunque ellos le restan importancia, vienen para ayudar en lo que podamos. ngela Hidalgo, compaera malaguea, centra sus elogios en los bomberos portugueses, pues est ardiendo su pas y vienen aqu a proteger esto.



