El fracaso de las obras para salvar la línea 7B de Metro: el túnel se hunde cada vez más rápido y está en “grave inestabilidad” | Noticias de Madrid


Las obras para consolidar el terreno que rodea a la línea 7B de Metro han fracasado hasta ahora, y por ello la Comunidad de Madrid ya no descarta el cierre definitivo de una infraestructura que lleva sin ver circular un tren desde agosto de 2022, y que ha obligado a derribar 73 viviendas del municipio de San Fernando (40.000 habitantes). Así, un informe recogido en el portal de contratación regional con motivo de un nuevo contrato para intentar impermeabilizar la construcción detalla que el túnel del Metro está “en un estado de grave inestabilidad estructural”, y que su hundimiento se ha acelerado pese a todos los trabajos previos, en los que se han invertido decenas de millones de euros. La obra fue inaugurada a toda prisa por Esperanza Aguirre en 2007, justo antes de las elecciones autonómicas, y provocó alteraciones en el subsuelo, marcando para siempre la vida de casi 200 vecinos del municipio de San Fernando, que han perdido sus casas como consecuencia de la llegada del suburbano a su localidad.

“Se constata la existencia de graves patologías en el túnel (desprendimientos (…) desconchones (…) degradaciones (…) corrosión (…) grietas)”, explica el documento. “La deformación de la rasante del túnel (…) registra un descenso acumulado máximo de 17,54 centímetros, sometiendo a la estructura del túnel a un estado tensional no previsto”, añade. “Hay un incremento de la velocidad de descenso de la estructura del túnel, llegando a duplicarse, registrándose valores en los últimos 35 días de velocidad de asiento de 0,20 mm/día, mientras que en los últimos 60 días era de 0,12 mm/día”, prosigue. “Los tratamientos de consolidación del terreno realizados desde superficie no han sido suficientes para estabilizar el entorno próximo al túnel, en profundidades de entre 35 y 45m”, continúa. “Es necesario actuar de forma inmediata”, reclama. Y alerta: “Los movimientos registrados en profundidad se están trasladando desde las capas inferiores hacia las capas superiores, dando lugar a descensos diferenciales en los niveles de apoyo de las cimentaciones de las edificaciones y por lo tanto provocando torsiones y daños muy graves en la estructura de las construcciones. Todo ello conlleva un grave peligro para personas y bienes”.

Como consecuencia, el gobierno de la Comunidad de Madrid, que preside Isabel Díaz Ayuso, no puede confirmar que se vaya a reabrir el tramo de tres estaciones de la línea 7B de Metro que lleva cerrado casi dos años, y que fue clausurado hasta nueve veces durante sus primeros quince años de vida (para más de 1.000 días en total). Así lo avanzó el martes el Consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, que también precisó que el tramo de la infraestructura que está abierto ahora mismo entre las estaciones de Estadio Metropolitano y San Fernando se cerrará próximamente, previsiblemente en verano y durante hasta siete meses, para que se acometan obras de mejora. Una previsión que ha dejado llenos de dudas a los afectados y al alcalde de la localidad, Javier Corpa (PSOE).

“Ya son más de 150 millones de euros invertidos en trabajos de consolidación de esta línea de Metro”, recordaron los vecinos a través de un comunicado. “Millones de euros públicos que se han ido por un sumidero y que solo han ampliado el problema por todo nuestro municipio, generando unas consecuencias a corto plazo gravísimas para la población en materia de vivienda y transporte, pero también un problema imprevisible a medio y largo plazo por la carencia de estudios hidrogeológicos de gran envergadura”, añadieron. “La administración responsable no ha hecho ni un mínimo esfuerzo por mostrar de forma clara y precisa el calado del problema, creando un nuevo e inverosímil relato de que el nuevo cierre completo de la línea 7B se produce por motivos nimios, dejando a un lado la terrible realidad que siguen tratando de ocultar y que las víctimas sufrimos todos los días: San Fernando de Henares se hunde”.

Derribo de las viviendas afectadas por la inestabilidad de los terrenos de la construcción de la línea 7B de Metro de San Fernando de Henares, a 14 de marzo de 2023.
Derribo de las viviendas afectadas por la inestabilidad de los terrenos de la construcción de la línea 7B de Metro de San Fernando de Henares, a 14 de marzo de 2023.Gustavo Valiente – Europa Press (Europa Press)

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.

Suscríbete

La zona cero de esta pesadilla está oculta bajo tierra. En 2007, las obras del túnel del metro facilitaron la entrada del agua en el subsuelo. El líquido contactó así con terrenos solubles, rebosantes de sales incrustadas. Y los problemas aparecieron de inmediato.

El mismo año del estreno de la línea 7B, 2007, los gestores de la infraestructura conocen que se han detectado “diversas patologías en relación con una anómala y creciente entrada de agua de elevada conductividad al pozo de bombeo situado entre la estación 7 (San Fernando) y 8 (Henares)”. Apenas seis meses después, en junio de 2008, otro informe advierte a la Comunidad “del consiguiente riesgo de colapsos en el túnel de metro y las edificaciones del entorno”. En 2009, un tercer balance alerta a la Administración de que es “de extrema urgencia” actuar por ese motivo. Y en 2010, cuando los problemas de las casas son aún incipientes, se registra un documento taxativo.

“La construcción del túnel y posterior drenaje comenzó a movilizar el flujo de agua subterránea y a iniciar un progresivo proceso de disolución del terreno, en concreto y preferentemente, de los niveles salinos existentes”, se lee. “(…) En este tipo de terreno, movimiento de agua significa capacidad de disolución”, subraya, en alusión a los cambios del terreno que afectan al asentamiento de los cimientos de los edificios.

Finalmente, en el verano de 2022, la memoria justificativa de la necesidad de las obras que mantienen aún hoy cerrado un tramo de tres paradas de la línea 7B es concluyente. “La confluencia de estos factores que provocan daños muy graves como consecuencia del movimiento del terreno con un desarrollo muy rápido requieren de la actuación global de emergencia”, alerta. “La anchura aproximada de algunas grietas en los edificios alcanza los 10 centímetros (…) Esta categoría implica peligro de inestabilidad estructural con el consiguiente peligro grave de daños a los edificios y a las personas”.

Como consecuencia, ya ha habido que derribar 41 viviendas. Próximamente, se tirarán abajo otras 14. Y después se sumarán otras 18, hasta un total de 73. Un drama que ha obligado a desalojar 87 viviendas, según la Comunidad, y a 183 personas, según el Ayuntamiento de la localidad.

Suscríbete aquí a nuestra newsletter sobre Madrid, que se publica cada martes y viernes.



Source link