El dinero que cruza fronteras: “Todo el mundo que conozco en mi país vive de las remesas” | Noticias de Madrid
Corrientes de dinero cruzan el mundo cada día. El capital no tiene nación. Lo saben los economistas, que desde hace tiempo subrayan la creciente importancia que tiene el ir y venir de dinero entre personas a miles de kilómetros de distancia. Lo saben los gobernantes, que abandonan poco a poco el proteccionismo económico en una economía global y, sobre todo, lo saben las personas migrantes, acostumbradas a dar y recibir con países y mares de por medio. Por ejemplo, Rosa Rivera, de 33 años, envía dinero religiosamente cada mes a su madre en Honduras desde que llegó hace tres años a vivir a Madrid. Cada mes manda entre 400 y 500 euros con los que paga la educación de su hija, de 14 años. “Trabajo limpiando casas en Chamberí y, gracias a Dios, siempre he podido enviar”, asegura. En Honduras, las remesas representan el 25% del Producto Interno Bruto (PIB).
Estos envíos de dinero de los migrantes a América Latina crecieron un 8% en 2024, hasta alcanzar los 155.000 millones de dólares (149.146.425 euros), según el Banco Mundial. Solo desde España se remitieron 10.183 millones de euros al extranjero, un crecimiento del 11,4% respecto a hace cuatro años, cuando la cifra fue de 9.000 millones, según los últimos datos disponibles del Banco de España. Aunque no existen datos precisos para determinar cuánto de ese dinero fue enviado en concreto desde Madrid, los expertos apuntan a que la masiva migración latinoamericana de los últimos años ha incrementado el número de remesas procedentes de la capital.
Según el censo de población publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de nacidos en Latinoamérica que reside en la Comunidad de Madrid ha superado la cifra simbólica del millón, por lo que son 1.038.671 habitantes provenientes de los 18 países hispanohablantes a fecha del 1 de enero de 2024.
“La mayoría de las personas que conozco en mi país viven de remesas”, asegura Yamile Flores, de 38 años. Llegó a Madrid en 2018 y, desde entonces, envía cada mes en promedio 600 euros a Nicaragua. Se los manda a su madre, igual que hace Rivera, para que pueda cuidar de su hija. “Me vine por la situación de mi país junto con mi hermana, para ayudar a la familia desde aquí”, cuenta Flores, que trabaja cuidando a personas mayores.
Flores asegura que lo más importante para ella es que lo que gana alcance para enviar la mayor cantidad posible a Nicaragua. “Aquí yo no importo. Importa que allí estén todos bien. Antes rendía mucho más, pero sigue siendo bueno”, dice. La nicaragüense no se fía de las plataformas de envío de dinero. “Solo envío desde el locutorio al lado de mi trabajo, del resto de aplicaciones no me fío”, asegura.

La dueña del local desde donde manda Flores se llama Carla Trigo. En un momento en el que la mayoría de estos establecimientos están cerrando, ella decidió apostar por este tipo de negocio hace un año. “Aquí, la mayoría de las personas que entran son latinos que trabajan por el sector y envían dinero a sus familias”, explica Trigo, de 35 años.
El perfil de las personas que envían dinero corresponde a trabajadores de servicios esenciales en sus 30 años, originarios de países como Colombia, Paraguay y República Dominicana. La mayoría realiza envíos dos o tres veces al mes. “En promedio, desde mi locutorio se mandan 10.000 euros al día”, asegura Trigo.
La dueña del local, al observar la procedencia de la mayoría de sus clientes, ha apostado por vender todo tipo de productos típicos de la región. Así, cuando sus clientes terminan de enviar dinero, pueden disfrutar de un Bom Bom Bum (un chupachups típico de Colombia) o unos platanitos maduros.
Nuevas aplicaciones
Otro fenómeno que ha surgido con el incremento en el envío de remesas es la llegada de nuevas plataformas a Madrid para enviar dinero desde España a Latinoamérica, que buscan competir contra las grandes empresas, apostando por la gente de a pie, que sigue considerando más seguro enviar dinero a sus familias desde su locutorio de confianza. Es el caso de Taptap Send, una plataforma de envío de remesas que aterrizó en España hace año y medio. “Es una aplicación creada por migrantes para migrantes”, asegura la colombiana María Paz Botero, que fue contratada por la empresa precisamente por ser una migrante latina que vive en Madrid. “Buscaban a alguien que entendiera lo que los migrantes vivimos fuera de nuestros países”, explica, para recalcar que su gran diferencial es que “no cobran comisión por envío”.
El dueño de la aplicación decidió apostar por el mercado latino en España debido a la creciente migración que ha llegado al país en los últimos años. “Empezamos por Colombia debido a la diáspora de población que ha migrado a Estados Unidos y España, pero pronto llegaremos a más países de la región”, asegura Botero.
Otra de las empresas que está abriéndose un hueco en el sector es TucanPay. Esta app surgió como un proyecto de fin de máster en Madrid, inspirado en una idea de cinco estudiantes latinoamericanos que enfrentaban el desafío de enviar dinero desde sus países para cubrir los gastos de vivir y estudiar en el extranjero, como alquiler, transporte, comida y las mensualidades universitarias. Al buscar opciones, se dieron “cuenta de que los métodos tradicionales como locutorios, transferencias bancarias o el uso de tarjetas extranjeras compartían un problema común: utilizaban sus propias tasas de cambio, más un porcentaje de comisión, resultando siempre más costosos”.
Este grupo de estudiantes encontró una alternativa más justa: “Cambiar dinero directamente con otros compatriotas”. Sin embargo, aunque esta opción es más transparente y gratuita, tenía sus propios retos. No siempre es fácil encontrar a alguien dispuesto a cambiar justo la cantidad necesaria en el momento indicado. Y, aunque al principio un simple grupo de WhatsApp les bastaba, ahora cuentan con una plataforma que ya tiene más de 600 usuarios activos.
La economista Jefe para Colombia de BBVA Research, Juana Téllez, destaca que Colombia ha visto un aumento significativo en las remesas en los últimos años debido a la migración de colombianos y venezolanos. “Las remesas son muy importantes para Colombia y la región. El año pasado, Colombia recibió 14.000 millones de dólares, representando el 3,3% del PIB”, señala Téllez. Las remesas, principalmente enviadas desde España y Estados Unidos, son clave para la economía, ya que ayudan a mitigar la devaluación del peso y mejoran la calidad de vida de las familias receptoras. Las dos regiones del país que más reciben remesas son la zona cafetera y el Valle del Cauca.
Téllez explica que los migrantes colombianos en España envían más dinero que los que están en EE UU, destinando entre el 7% y el 20% de sus ingresos a sus familias. Las remesas se utilizan principalmente para vivienda, alimentación, transporte y educación. Aunque el vínculo con el país de origen se debilita con el tiempo, estas transferencias siguen siendo esenciales para combatir la pobreza en Colombia. “Está estudiado que la gente manda más dinero a los dos años de migrar y dejan de enviar a los 10 años cuando los lazos con el país se debilitan”, asegura Téllez. El promedio mensual es un envío entre los 150 y 650 euros, lo que representa aproximadamente medio salario mínimo en el país andino.
Uno de ellos es el colombiano José García, de 32 años, quien empezó a enviar dinero a su familia en Armenia (zona cafetera) desde que llegó hace seis meses. “Vine a buscar un futuro mejor, por ahora trabajo de repartidor, pero lo que realmente me importa es poder ahorrar para mi familia y mandarles lo que puedo”, cuenta con una sonrisa que refleja lo que más valora.
Gonzalo Fanjul, experto en migración y desarrollo, señala que las remesas son un pilar clave para la economía de América Latina, especialmente en tiempos de crisis. “Las remesas no solo son un soporte vital para millones de familias, sino que también se han convertido en un motor de resiliencia económica en la región”, asegura el director de investigaciones de la Fundación PorCausa.