Diada en Catalua, ‘festivo’ en el Congreso
En mi extremo entusiasmo por entender lo inexplicable voy ligero de equipaje hasta el Congreso de los Diputados a confirmar que hoy se celebra la Diada en Catalua. En Madrid hace una maana formidable y en Barcelona llueve. Esto lo miro en Aemet mientras subo desde la Puerta del Sol por la Carrera de San Jernimo sorteando a las zngaras del ramito de romero y a los turistas apiados frente al escaparate del restaurante Lhardy, hincados ante las bandejas de dulces como se derraman frente a Las Meninas. Las emociones son soberanas. Llego al Congreso sin misin concreta y jugando a recordar a quienes lo pasearon antes, por ejemplo Josep Pla. Llego al Congreso y me acredito a las 11.07. Llego al Congreso para escribir Ficciones parlamentarias y hacerme de una vez un sitio donde nadie me conoce ni me espera. Llego al Congreso a ver qu.
En esta aventura de jugar a polizn en Cortes he escogido el da peor. Los jueves suelen ser jornadas de pleno y votacin, pero es la Diada en Catalua y el pasado 2 de septiembre, como deseaba el PSOE, se aprob la suspensin de actividades en este casern. Es la primera vez que se cancela una sesin en la Cmara Baja por una festividad regional. Cualquier cosa es posible cuando Junts muerde la mano que le da de comer y hace palanca con ese rictus de dolor territorial de la diputada Mriam Nogueras. Al ser Junts el partido ms trilero de la democracia espaola, la alegra en la cara de sus siete en Madrid suele ser seal de enmienda ganada. Y aqu estoy, en el Saln de Pasos Perdidos con la acreditacin pegada en el pecho izquierdo del chalequito y vacilando sin alma por la niebla. (el verso es de Lorca). Para quien no tiene costumbre da impresin contemplar un jueves laborable este vaco y su alusin simblica. Ms an cuando el mircoles, Junts (en pia sus socios natulares: PP y Vox) tumb la reforma de la jornada laboral. Del hemiciclo no sali nadie hasta las 22.00 porque la banda de Puigdemont decret festivo el da siguiente en el Congreso. Qu raro es todo.
Me puse a dar vueltas. Escuch el campanilleo de las 12.00 en el reloj astronmico diseado por Alberto Billeter en 1854. Adems de dar la hora de 20 ciudades (de Manila a La Habana, de Calcuta a Montevideo) tiene un termmetro, un barmetro y un higrmetro. En este tramo de legislatura cualquier herramienta de medicin es bienvenida. Tambin estoy deseando ver a Pedro Snchez y a Alberto Nez Feijo de cerca. Sospecho que mis jefes me envan aqu para que me desengae un poco ms y confirme de una vez cmo han rebajado dialcticamente este palacio (donde reside el poder legislativo del Estado) a taberna zarrapastrosa.
A Congreso vaco por capricho de los socios de Junts no fallaron los de siempre: ujieres, policas, personal de limpieza, cocineros, camareros, letrados, profesionales de los departamentos varios. (Nos iremos conociendo). Quiero decir: acudi a trabajar el censo que se toma lo suyo en serio. Anduve con un cuaderno de tapas blancas para disimular. Dej atrs la puerta de acceso al Escritorio de Prensa y la que lleva al pasillo que llaman M30 porque circunvala el hemiciclo. Acced contento al saln de escaos por la puerta primera si vienes desde el patio de Floridablanca. Como cualquier ciudadano en mi situacin estir las vrtebras del cuello echando las crneas al cielo para contar impactos de bala. Como no haba mucho ms que hacer pens en cualquier cosa y si alguien me hubiese preguntado al lado de quin me gustara sentarme un rato habra contestado de golpe: Azorn! Doy mi palabra de honor.
Hoy la poltica ya no se hace apenas en los parlamentos. Para eso estn los reservados de los restaurantes y el precalentamiento en la barra de Casa Manolo. La temperatura es acogedora aqu dentro. Y el silencio, de primersima calidad. Como no hay rastro de ellas ni de ellos esto parece una democracia ejemplar. S que he escogido el da ms extravagante para estrenarme. Sus seoras no estn porque hay una fiesta regional interpretada -caso nico- como un espadn ridculo para humillar al socialismo principalmente. Imagino que el prximo 15 de mayo, San Isidro en Madrid, el Parlament de Catalunya detendr sus cosas para viajar a la Pradera de San Isidro a refrescarse con agita de cebada y morder rosquillas de ans. En buena correspondencia e idntica negacin.


