Charles Powell, director del Instituto Elcano: «Juan Carlos I reconoci que nunca pedira Gibraltar»
Charles Powell ha pasado varios aos buceando en archivos y fuentes oficiales para poder armar un relato sobre el impacto del papel de Juan Carlos I en el mbito exterior. Sus conclusiones se acaban de publicar en un libro que l quera llamar Diplomacia Real, pero que finalmente ha titulado El Rey Juan Carlos I y la proyeccin exterior de Espaa (Galaxia Gutemberg).
- Afirma que Don Juan Carlos empieza a hacer poltica exterior cuando fue nombrado prncipe de Espaa.
- De hecho, incluso est haciendo poltica cuando todava no es prncipe de Espaa. Porque, claro, l quiere llegar a serlo. Entonces tiene ya contactos con embajadores. Una vez que ya tiene un estatus oficial como prncipe de Espaa, empieza a cultivar relaciones. Fundamentalmente los embajadores que ms le interesaban eran los de los pases democrticos. El estadounidense, por motivos obvios. El alemn, el francs y el britnico, por motivos familiares. Y ya en mucha menor medida, holands, belga, italiano… Lo que le interesa son las grandes democracias.
- Fue el principal responsable de la apertura de Espaa?
- Es un proceso muy complejo que tiene muchos actores. l tiene una responsabilidad que podemos medir y documentar. En los primeros seis meses de su reinado, conviva con Carlos Arias Navarro, que era un hombre absolutamente cerrado al mundo exterior. Entonces, durante los primeros seis meses, Don Juan Carlos se apoya en su ministro de Exteriores, Jos Mara de Areilza. Y luego, el nombramiento de Marcelino Oreja es decisin suya. Adolfo Surez no conoce el mundo exterior y el Rey, que haba conocido a Marcelino de nio en San Sebastin, le pide a Surez que nombre a Oreja. El tndem que se forma entre el Rey y Marcelino Oreja es clave.
- Es importante el tndem entre el presidente y el Rey para el xito de la poltica exterior?
- Es importante, s, que haya una distribucin de trabajo eficaz. Esto fue muy til, por ejemplo, despus de la guerra de Irak, cuando el Rey pone al servicio de Zapatero su excelente relacin, no con Bush hijo, sino con Bush padre.
- Habla de Reino Unido en el libro. Gibraltar siempre ha sido un tema complicado para las relaciones.
- S, lo cual es muy penoso porque es una relacin muy rica. Pero s, Gibraltar ha seguido siendo un problema en la relacin bilateral. Estamos hablando de un territorio en que viven 30.000 personas y que en ningn caso debera obstaculizar una relacin poltica, econmica y humana que es muy importante para los dos pases. Hay una conversacin entre el Rey y el embajador britnico en la que reconoce que nunca van a pedir Gibraltar porque entonces Hassan II activara sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla.
- Dos puntos tambin sensibles.
- Los Reyes siempre quisieron ir a Ceuta y Melilla en viaje oficial, es increble que hasta la poca de Zapatero no pudieran hacer una visita oficial a las dos ciudades autnomas que forman parte del territorio y de la soberana nacional, por temor a ofender a Hassan II primero y luego a Mohamed VI. Bueno, de nuevo, ah han sido los gobiernos de cada momento los que han valorado eso.
- Es una anomala.
- Obviamente la diplomacia espaola no quiere irritar innecesariamente a Marruecos. La relacin es muy importante por la migracin irregular, el narcotrfico y el yihadismo islamista. Y esos son tres mbitos en los cuales Espaa necesita la cooperacin de Marruecos. Yo entiendo que pragmticamente se decida no provocar conflictos diplomticos innecesarios, pero obviamente el jefe del Estado debe poder visitar todos los territorios de Espaa.
- Tambin habla del empeo de Don Juan Carlos por tener una buena relacin con Estados Unidos.
- Absolutamente. Esto es una de las cosas que entiende siendo prncipe, incluso antes de ser prncipe. l era muy militar, saba que la modernizacin de las fuerzas armadas pasaba bsicamente por la relacin con Estados Unidos. De ah fundamentalmente su inters por asegurar una relacin muy estrecha. Y de ah su relacin con Nixon, con Ford, sobre todo, con Kissinger, claro. Solamente la reina de Inglaterra tena una preocupacin comparable. A l siempre le gust conocer a los presidentes de Estados Unidos para facilitar la relacin con los presidentes del Gobierno.
- Afirma que los Reyes hicieron un tndem excepcional hasta 1990. Pas factura la crisis matrimonial a la imagen internacional?
- Acab repercutiendo en la eficacia de la presencia exterior de la Corona. Y esto queda muy claro en toda esta documentacin que yo cito, sobre todo de finales de los 70, cuando era una novedad. A la gente le gustaba mucho recibir a la pareja. Realmente en los aos 90 no se supo pblicamente que la relacin entre ellos se haba deteriorado hasta tal extremo. Pero s se empieza a ver a partir del cambio de siglo. A partir del ao 2000 el Rey empieza a decirle a sus ministros que debe viajar solo, est incmodo con la Reina.
- Tambin analiza la relacin con los pases del Golfo. Fueron aquellos primeros regalos los que llevaron al Rey a sentirse impune?
- No lo s. Una cosa que me llama la atencin es que cuando el rey Fahd le regala el Fortuna en el ao 79, nadie dijo nada. La gente pens que era una expresin de amistad entre dos monarcas, que yo creo que es exactamente lo que era. Y creo que tambin es eso lo que ocurri con la famosa donacin de 100 millones de dlares en 2008.
- Enumera todos los viajes que hizo el Rey al final de su reinado, pese a la crisis reputacional y los problemas de salud, a un ritmo casi frentico. Fue el ltimo intento por salvarse?
- S, yo creo que s, que fue un ltimo intento de demostrar a la opinin pblica espaola que l personalmente y la monarqua como institucin podan resultar tiles al pas.


