“Borrica, ests gilipollas”: los tres meses de acoso sexual y laboral que hicieron caer al DAO de la Polica, hecho a hecho


Un coche de polica camuflado, un domicilio oficial, un reguero inagotable de llamadas y mensajes, varios audios grabados subrepticiamente y ahora en manos del juez… Todos los hechos de la querella criminal que ha llevado a la salida del Director Adjunto Operativo (DAO) de la Polica Nacional, Jos ngel Gonzlez Jimnez, y a su nmero 2, scar San Juan.

– El mircoles 23 de abril de 2025, mientras trabaja en su puesto, en la Comisara de Coslada (Madrid), la mujer, tambin polica, comienza a recibir partir de las 14.15 horas “mltiples llamadas telefnicas” del DAO, conminndola a reunirse con l en ese momento.

– Ante la presin del jefe y de su “autoridad institucional”, la mujer termina claudicando y acepta cumplir “las rdenes de su superior”: abandona su puesto de trabajo y, siguiendo instrucciones de este, utiliza un “vehculo policial camuflado”, un Renault Kadjar de color gris, para “reunirse con l con carcter urgente”.

– Llega a las 16.30 horas al restaurante en el que el DAO ya estaba “tomando una copa” con el comisario scar San Juan, su nmero 2. Al finalizar “la copa”, Gonzlez Jimnez ordena al comisario “que se vaya con su conductor”, y a la presunta vctima que le lleve en el Renault Kadjar a “su domicilio oficial”, sito en el norte de la ciudad de Madrid.

– Con el coche estacionado frente al inmueble, durante “15 20 minutos”, el DAO insiste a la mujer para que suba a la vivienda, a lo que ella se niega “de forma verbal, expresa y reiterada”.

– l le repite que slo quiere “hablar sobre nosotros dos”, y que en el coche “no podan hacerlo porque les poda ver el portero o algn vecino”. La mujer claudica de nuevo. Aparca y ambos suben.

– Ya arriba, el DAO sirve “dos copas de cerveza” e inicia acercamientos “de naturaleza sexual” hacia la mujer, que lo rechaza terminantemente. Gran parte de lo que sucede a continuacin queda, segn la querella, grabado en audio, se entiende que por parte de la vctima para protegerse.

– En cuando la mujer advierte que el DAO no quiere hablar, sino sexo, intenta huir del piso y l le insiste en que “no puede irse con exabruptos”, mientras sigue insistiendo en que tengan relaciones sexuales. Es entonces cuando l comienza a tocar a la mujer en torno a la vagina y a intentar masturbarla, contra la voluntad de ella.

– Mientras l “reclama que [ella] le bese”, la mujer “le dice que se est negando en serio”, a lo que el DAO le responde: “Ests gilipollas”. Ella sigue negndose y l dice, reza la querella, “que hacen el amor y se van”.

– Ella intenta zafarse y l la agarra, le baja el pantaln a la fuerza y la agrede con su mano en la vagina, mientras forzando la mano de ella la pone en su “miembro erecto”, dicindole a la vez que ella no puede “dejarle”, “que le toque”, que “tiene muchas ganas de estar con ella”.

– Acto seguido l deja de agredir a la mujer en sus partes ntimas, “se acerca al grifo de la cocina y se lava las manos“.

– Es en ese momento cuando ella sale del piso, baja, toma el vehculo camuflado, lo devuelve a la comisara de Coslada y se desplaza a su domicilio, donde sufre una crisis nerviosa en cuanto llega, reza la querella.

– A las 20.43 horas de ese mismo da el DAO comienza a acribillar a llamadas telefnicas a la mujer, realizando hasta 17 en un “intervalo temporal breve”. La mujer no descuelga el telfono.

– Como ella no contesta, el jefe policial comienza a enviarle mensajes de WhatsApp: “Ests gilipollas”, dice uno. “Borrica”, dice otro. “Me he comportado como una gilipollas y como una borrica”, reza un tercero. Recrimina a la mujer lo sucedido, y le dice “que l nunca me hara lo que le he hecho yo de dejarle tirado”, seala la querella.

– Ella le contesta finalmente por WhatsApp, sealndole, sin que en la querella se explicite la textualidad, que el hombre ha “traspasado una lnea roja”.

– Un mes despus, los das 20, 21 y 22 de mayo de 2025, el jefe policial realiza nuevamente “numerosas llamadas desde su telfono personal y desde dos de los telfonos de sus despachos oficiales hacia la vctima”. Ella no contesta.

– Ese ltimo da, el 22, l consigue finalmente que ella conteste el telfono. Segn la querella, el hombre niega la agresin sexual del 23 de abril, para pasar despus a minimizarla diciendo: “Antes nunca haba pasado, el que me negaras el sexo”.

– La conversacin finaliza con el responsable policial amenazando a la vctima con consecuencias profesionales: “Vete a la mierda, vete a la mierda”, le dice. “Me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qu te puedo dar“. Con esto ltimo se refiere de nuevo a algn tipo de ddiva en forma de destino profesional.

– El 12 de mayo l vuelve a llamarla insistentemente, sin respuesta por parte de ella.

– El 7 de julio, casi un mes despus, la mujer recibe cinco llamadas del comisario scar San Juan, el que estaba con el DAO en el restaurante antes de la presunta agresin sexual. La vctima no contesta.

– Una semana despus, el 13 de julio, San Juan consigue hablar con la mujer. Le propone textualmente, reza la querella, que “elija a qu destino/puesto de trabajo quiere ir” y “que cuando lo tenga pensado se lo mande por WhatsApp”.

– La mujer contesta: “Esto no va a quedar as”. San Juan responde: “No s de qu hablas, slo te llamo para saber tus intereses”. “T me llamas”, contesta la mujer, “porque l [en referencia al DAO] te ha dicho que me llames. No contesto a tu proposicin”. La mujer graba tambin la conversacin, que se adjunta ahora a la querella.

– Dos das despus, el 14 de julio, recibe dos nuevas llamadas del DAO, llamadas que no contesta.

– Diez das ms tarde, al llegar a su nuevo destino en la Subdireccin de Recursos Humanos de la Polica, en el mismo inmueble en que tiene su despacho el DAO, y justo cuando se est incorporando, recibe llamada de este “en el propio despacho de la subdirectora”.

– La mujer le comenta a la propia subdirectora que no est en condiciones de trabajar, y recibe la baja.

– El 9 de enero de 2026 la mujer denuncia los hechos mediante una querella criminal.





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