As se despliegan los ‘abertzales’ de la nueva kale borroka que Marlaska subestima
Primero fue Azpeitia. Despus, Vitoria. Ahora, Pamplona. Simpatizantes de grupos abertzales elevan en cada una de sus convocatorias la violencia utilizada contra la Polica. Una nueva kale borroka que investiga la Ertzaintza y las Fuerzas de Seguridad del Estado. Los enfrentamientos del 12 de octubre fueron un hito que ahora alimenta su radicalidad, advierten fuentes policiales. Aunque el ministro Grande-Marlaska se niegue a reconocerlo, las agresiones sufridas por el periodista de El EspaolJos Ismael Martnez y por un joven universitario en Pamplona ratifican la preocupacin policial por la secuencia de sabotajes protagonizados por grupos radicales del Pas Vasco y de Navarra con capacidad para sembrar el terror en cualquier escenario. La Polica Nacional detuvo a dos alborotadores y cuatro agentes sufrieron heridas durante los incidentes que se iniciaron por el anuncio de un acto de Vito Quiles que fue suspendido antes de las algaradas.
Condenamos rotundamente hechos que reproducen los ataques de la kale borroka y nos personaremos ante la Justicia para exigir que indemnicen a los cuatro policas heridos, constataba Eduardo Ribayo, el secretario general del Sindicato Unificado de Polica (SUP). El despliegue de la Polica Nacional en el campus universitario de Pamplona consigui contrarrestar el pasado jueves la ltima batalla campal orquestada por los grupos abertzales que ocultos en capuchas y pasamontaas se enfrentan a las fuerzas policiales. Con actitud desafiante -como se observa en la fotografa-, los jvenes radicales han demostrado en Azpeitia, Vitoria y Pamplona que estn dispuestos a llegar al cuerpo a cuerpo con la Polica y a atacar como una jaura a vctimas indefensas, como el periodista de El Espaol y a un joven universitario que, ajeno a los incidentes, fue golpeado en el rostro mientras caminaba por el barrio de Iturrama de Pamplona en la noche del pasado jueves.
El periodista agredido, Jos Ismael Martnez.EL MUNDO
Los investigadores policiales ya constatan un patrn de estos grupos violentos que, como reconoca a EL MUNDO, Ismael Martnez, se creen protegidos en manada y con la capacidad de hacer lo que quieran porque todo vale. Una impunidad en enfrentamientos con la Polica que jvenes radicales ya exhibieron el pasado 19 de julio en Azpeitia. Ms de un centenar de jvenes asaltaron la comisara de la Polica Local de Azpeitia porque media hora antes los agentes haban identificado a un joven que realizaba pintadas con el acrnimo ACAB (All Cops Are Bastards). Un primer grupo de cuarenta de radicales grit, amenaz y golpe a los tres policas locales que pidieron auxilio a la Ertzaintza. Los asaltantes se llevaron esposas y walkie-talkies policiales, segn relat el consejero de Seguridad Bingen Zupiria. Al advertir la llegada de refuerzos policiales, ms jvenes radicales se sumaron al ataque ya contra policas vascos pertrechados con material antidisturbios. Dos ertzainas resultaron heridos y la Polica constat la capacidad de movilizar a decenas de jvenes y su agresividad.
Una capacidad operativa que los simpatizantes de Jardun y de Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) exhibieron el pasado 12 de octubre en Vitoria. Las convocatorias ‘antifascistas’ han aglutinado a grupos abertzales que hasta ahora actuaban por su cuenta. Y Vitoria ya es un icono para jvenes atrados por la violencia, apuntan investigadores de la Ertzaintza.
La Polica vasca se vio desbordada en un dispositivo que subestim la presencia de casi medio millar de radicales que en turismos y furgonetas haban llegado a la capital alavesa el sbado 11 de octubre para boicotear el acto que la Falange haba programado el Da de la Hispanidad. El objetivo no era la Falange, era la Ertzaintza, advirti el consejero vasco tras constatar que los 19 detenidos por vandalismo, lanzar objetos y causar desrdenes pblicos procedan de las tres provincias vascas, de Navarra y del sur de Francia.
Apenas tres semanas ms tarde, los autodenominados antifascistas se organizaron en dos grupos para actuar contra la Polica cuando ya saban que Vito Quiles haba suspendido el acto en la Facultad de Comunicacin de la Universidad de Navarra. Las primeras informaciones policiales apuntan a que los radicales utilizaron dos autobuses y numerosos vehculos particulares para reforzar a los militantes abertzales de Pamplona. Como en Vitoria, su primer objetivo fue superar el cordn policial -en la capital alavesa llegaron a enfrentarse a puetazos con los simpatizantes de Falange-. Tras no lograrlo, varios radicales agredieron al periodista de El Espaol. Si me hubieran atrapado en el suelo mis heridas seran muy graves, reconoci Ismael Martnez apenas unas horas despus de sufrir la brutal agresin. Martnez fue atacado cuando grababa con su mvil a la columna de encapuchados que recorra el campus universitario. Con su acreditacin profesional colgada al cuello no pudo imaginar que le llamaran hijo de puta por hacer su trabajo. Cuando vio que media docena de radicales pretenda agredirle, intent huir. Recibi puetazos y golpes que le provocaron la prdida de visin de su ojo derecho durante ms de media hora.



