Antonio, el hombre que no cerr su bar en Adamuz la noche del descarrilamiento: «Quiz habrn pasado ya ms de 200 personas»
El reloj roza ya las tres de la maana y la A-4 que une Madrid con Crdoba es una lnea casi desierta, apenas interrumpida por el paso cansado de algn camin que parece avanzar por inercia. Solo al tomar el desvo hacia Adamuz (Crdoba) comienzan a aparecer coches demasiado rpidos para la hora, coches que no buscan llegar pronto sino llegar ya, y que desaparecen enseguida en la negrura de los primeros zigzags, cerrados hasta la imprudencia, de una carretera que obliga a bajar la velocidad pero no consigue frenar la urgencia de algunos que buscan a sus familiares. Todos acaban, sin embargo, detenidos en el mismo punto: la plaza de la Avenida de la Villa.
All, el Centro de Participacin Activa de Adamuz ha dejado de ser lo que era para convertirse en un espacio de espera y bsqueda de respuestas. La barra metlica est llena de comida trada por los propios vecinos del pueblo y, detrs de la barra, est Antonio. Cuando supo lo ocurrido, cuenta, llam al Ayuntamiento para avisar de que, por su parte, aquello no cerrara. «Hago lo que puedo», aade, y en esa frase cabe todo. «No sabra decirte cunta gente habr pasado por aqu… Quiz ms 200 personas«, explica.
El descarrilamiento de dos trenes con trayectos inversos —un Iryo 6189 Mlaga-Madrid y un Alvia 2384 Madrid-Huelva— a las 19:40 ha sacudido por completo esta localidad cordobesa de apenas 4.600 habitantes. «Todo lo que ves lo ha trado la gente del pueblo«, dice mientras a sus espaldas se apilan en columnas cajas llenas de botellas agua, dentro una mesa llena de mantas y la barra metlica est cubierta de cajas de pizza y cafs. Tambin asegura que la gente ha trado caldo.
Junto a Antonio estn su hijo y su nuera. Por la tarde, al conocer la noticia tambin estuvieron su mujer y su hija. Lleva abierto desde las 8 de la maana y, ya bien entrada la madrugada, asegura, con una mirada cansada pero con una voz llena de plenitud, no cerrar. «Maana volvern mi mujer y mi hija», dice.
El edificio tiene dos plantas. Abajo, en el bar hay unas 50 personas. Proteccin Civil, psiclogos de la Junta, Cruz Roja y Polica Municipal, por una parte; y familiares que no tienen noticias de seres queridos que viajaban en uno de esos dos trenes. En la planta superior, ms psiclogos prestan sus servicios a familiares. La Cruz Roja ha movilizado a trabajadores de la comarca y otros llegados de Jan.
Aparte del dolor -o mezclado con l- hay algo ms difcil de nombrar: la sensacin de que no hay ya ojos que sirvan de lucero entre tanta desazn. Tal vez sea el cansancio, tal vez la incertidumbre, tal vez ambos. «No puedo darte informacin ni ningn dato porque no s», dice una psicloga cuando se le pregunta por la situacin. Y ese «no s» se repite, casi como un eco involuntario, en una conversacin cercana entre un familiar y una voluntaria de Cruz Roja.
Los ltimos datos del 112 cifran en 73 las personas heridas rescatadas, entre ellas hay 4 menores en estado grave y 24 adultos en la misma situacin. A las cinco de la maana se segua trabajando en la bsqueda y rescate de personas. La cifra oficial de fallecidos se mantiene en 24.



