Almeida rectifica y reconoce ahora que el síndrome posaborto no existe: “No es una categoría científica reconocida” | Noticias de Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha reconocido este jueves que el supuesto síndrome posaborto “no es una categoría científica reconocida” y que, en todo caso, la información que se facilitará a las mujeres que así lo deseen “no se va a determinar por Vox” sino “por parte de los profesionales del Ayuntamiento de Madrid”. La rectificación del regidor ha llegado durante un acto en el Colegio de Médicos, hasta donde le ha perseguido la polémica porque el PP aprobara en el pleno del miércoles una propuesta de la extrema derecha que obligaba a los empleados municipales a explicar a las embarazadas que estudien abortar supuestas consecuencias como “consumo de alcohol y drogas (…) pensamientos suicidas (…) aumento de cánceres en el aparato reproductor femenino”. Un proyecto de difícil encaje legal que cuenta con el rechazo de los responsables de ponerlo en práctica.
Pese a que este síndrome no tiene aval científico, el PP de Martínez-Almeida, apoyado por la organización regional, que dirige Isabel Díaz Ayuso, puso el miércoles su mayoría absoluta al servicio de este compromiso impulsado por Vox: “Que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, a través de las diferentes áreas implicadas, proporcione información, de manera obligatoria, verbal y escrita, permanente y visible, sobre el Síndrome Post Aborto, en los centros de atención al público de Madrid Salud, Espacios de Igualdad/CIAM, Samur Social y trabajadores sociales del Ayuntamiento de Madrid, y que esté incluida en las webs oficiales de estos organismos, en cartelería y folletería en los ámbitos mencionados”.
El PP tuvo muchas dudas. Por eso, el partido de Martínez-Almeida presentó una enmienda para intentar diluir la iniciativa de la extrema derecha. Quería cambiar el texto de una manera tan sutil como profunda. Desaparecería la obligación de dar la información. Y se añadiría una salvedad que podría dejar todo el proyecto en nada: el plan debería ser “previamente estudiado por los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Madrid”.
La frase refleja las dudas del propio PP sobre el encaje legal de la propuesta finalmente aprobada, que se mantuvieron al día siguiente, cuando la vicealcaldesa, Inma Sanz, reafirmó que todo se hará “respetando el marco legal”. Al tiempo, también supone un intento de limar las aristas de la proposición. Una apuesta por llevar a Vox al terreno PP. Sin embargo, los ultras no aceptaron. Y ha pasado algo inusitado: pese a que Vox rechazó la enmienda del PP, el PP apoyó la iniciativa de Vox

