El Gobierno parchea su ao negro para el feminismo con el ‘No a la guerra’: “El 8-M saldremos a la calle para defender la paz”
A estas alturas del ao, 2026 est siendo de los ms negros para el feminismo desde que el presidente, Pedro Snchez, lleg a La Moncloa. Y el Gobierno -que arrastra una letana de escndalos sexuales denunciados en el espacio de la izquierda, en el PSOE y en las instituciones; de disfunciones en los sistemas de proteccin de las vctimas de violencia de gnero; de leyes a las que se comprometen y no salen adelante…- intentar parchear la brecha que esto le abre con su electorado femenino y recuperar su apoyo invitndolas a unirse al No a la guerra. De ah que hoy, por el Da Internacional de la Mujer, cuando miles de personas se echen a las calles en las numerosas manifestaciones convocadas a lo largo y ancho del pas, se proteste contra el belicismo actual.
“El 8-M saldremos a la calle para defender la paz”, asegur ayer la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en una publicacin de X. La estrategia antibelicista que est impulsando el Gobierno podra servir, adems de para reactivar al votante de la izquierda, para paliar la volatilidad del voto femenino que desde diciembre, segn las proyecciones de ese mes que realiz Sigma Dos para EL MUNDO, acusa el partido. Ya entonces, con una participacin similar a la de 2023, el sondeo adverta de que el partido se estara dejando el voto de ms de 162.000 mujeres. Un desgaste de gran calado, pues el 28% de sus votantes el 23-J fueron mujeres, frente al 23%, que fueron hombres.
Esta prdida podra agravarse. Sobre los escndalos, tanto Redondo como el propio Snchez vienen insistiendo durante los prolegmenos de este 8-M en que “la diferencia no es que exista o no el problema; es cmo se responde cuando aparece”, dijo el presidente en el acto institucional del Da de la Mujer.
Este ao se han conocido nuevos casos de acoso, nuevas agresiones; otros viejos han vuelto a saltar a la palestra: la causa contra el ex diputado de Sumar igo Errejn se ha reactivado despus de que una segunda mujer presentase a finales de febrero una nueva denuncia.
Pero la credibilidad de la izquierda, y sobre todo la del Ejecutivo, lleva ya tiempo en entredicho. Desde Tito Berni a los mensajes que intercambiaban balos y Koldo sobre prostitutas, pasando por el caso Salazar, las denuncias contra el ex director adjunto operativo (DAO) de la Polica Nacional y otras tantas a cargos socialistas por toda Espaa, la reaccin del PSOE ha sido tarda y, en ocasiones, indulgente.
Es el caso del ex dirigente socialista Paco Salazar, contra el que se presentaron denuncias por acoso sexual que no fueron atendidas hasta cinco meses despus. Es uno de los casos que ms ha erosionado el apoyo femenino al espacio socialista. Incluso ms cuando salt a la conversacin pblica que las denuncias llegaron a desaparecer del canal interno del partido y se desatendi a las trabajadoras de La Moncloa que las presentaron. Entremedias, la lder del PSOE de Aragn y ex ministra de Educacin Pilar Alegra se reuni para comer con el acusado, limitando el encuentro a su “mbito personal” y desencadenando una crisis de credibilidad que se ha extendido por todo el partido.
Por si fuera poco, la titular de Igualdad fue la ministra cuya valoracin ms descendi en 2025 a tenor del escndalo por los fallos en las pulseras antiagresores, desvelado en la Memoria Anual de la Fiscala 2024, que condujo a la reprobacin de Redondo en el Congreso. El servidor volvi a caerse el 11 de noviembre de 2025; el pasado viernes, casi tres meses despus, Ministerio sancion a Vodafone, la empresa adjudicataria del servicio, con una multa de 25.000 euros. Y tambin se detectaron fallos en el Sistema Cometa, encargado de estos dispositivos.
Este tipo de negligencias son an ms importantes si tenemos en cuenta los asesinatos en el mbito de la pareja o ex pareja en lo que va de 2026: 10 mujeres y dos menores. La cifra supera las nueve vctimas de 2023, las cinco de 2024 y las tres de 2025, todas ellas contabilizadas hasta el 23 de febrero de cada ejercicio. Una escalada espeluznante ante la que resuenan las mltiples reivindicaciones para reforzar la proteccin a las vctimas.
A todo ello se suman los debates polticos pendientes, como la prohibicin del burka -el PSOE vot en contra de la iniciativa de Vox para despus abrirse a debatir la misma, aunque presentada por Junts-, y las iniciativas legislativas enquistadas. Por ejemplo, la ley contra la violencia vicaria debe an pasar la segunda vuelta en el Consejo de Ministros. Otras presentadas como “prioritarias” por Redondo en septiembre, como las leyes contra la trata y la abolicin de la prostitucin, ahondan en la divisin del movimiento feminista. Y generan, por cierto, descontento con la ministra, que planea exigir a las entidades solicitantes de subvenciones para programas de prevencin e investigacin sobre las violencias contra las mujeres que reconozcan expresamente que la prostitucin es “violencia contra las mujeres”. Un malestar generalizado opacado por el no a la guerra.


