Diplomticos ven “complicado” reconducir la relacin de Espaa y EEUU tras el desplante a Trump: “Snchez est cmodo en esta actitud beligerante”
Hace 23 aos, el PSOE enarbol la bandera del No a la guerra cuando se enviaron las tropas espaolas a Irak. Jos Mara Aznar era presidente del Gobierno y su decisinde participar en una misin para eliminar bombas de destruccin masiva -que luego no existieron- moviliz a los socialistas para arrogarse ese eslogan. Cuatro palabras que se convirtieron en promesa electoral y se tradujeron en que apenas un mes despus de tomar posesin como presidente de Gobierno, Jos Luis Rodrguez Zapatero dio la orden de salir de Irak de manera apresurada. Las consecuencias de aquello fueron enormes a nivel diplomtico, y reencauzar las relaciones cost grandes sacrificios: aumento del contingente en la base afgana de Herat, ms presencia de inteligencia militar en Rota… Dos dcadas despus, Pedro Snchez, en su afn de erigirse en lder del antitrumpismo, resucita el No a la guerra, pero la actitud posterior dista de la de Zapatero.
EL MUNDO ha contactado con cinco fuentes que vivieron el primer No a la guerra a uno y al otro lado del Atlntico. Personas vinculadas a la diplomacia y las Fuerzas Armadas. Cuatro de ellas continan en activo, por lo que piden no desvelar su nombre. Slo el ex embajador en Washington Javier Ruprez accede a hablar on the record para intentar analizar las diferencias y similitudes entre 2003 y 2026.
Ahora est pasando lo mismo, es una segunda versin de un hecho parecido, analiza el primer experto consultado. Espaa era un aliado de primer nivel y la cosa se torci de una manera tremendamente abrupta, recuerda otro. Ruprez tiene muy vivos aquellos das en su memoria. La retirada de las tropas espaolas que estaban en Irak produjo una profunda irritacin en la Administracin americana. Yo estaba todava de embajador en Washington y, a pesar de que habamos tenido unas excelentes relaciones, posiblemente las mejores, la irritacin era muy visible, hasta el extremo que la jefa de gabinete de Bush, Condoleezza Rice, me llam un par de veces en un tono muy irritado para expresar su descontento, confiesa.
Bajo el punto de vista de un general ahora retirado, a la Administracin Bush no le molest tanto que sacaran las tropas, porque entendan que aquello era una promesa electoral, sino cmo se hizo, de manera apresurada. Ellos aseguraron que Espaa haba puesto en peligro vidas de soldados estadounidenses con el repliegue, sostiene. Este argumento lo esgrimi la semana pasada el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Porque, 24 horas despus del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irn, se confirm que dos de los destructores estadounidenses atracados en Rota estn en el Mediterrneo Oriental para servir de apoyo durante la ofensiva. El Gobierno se esforz en afirmar que no se iban a usar las bases espaolas para la contienda. Algo que recoge el convenio, pero no ha trascendido la existencia de conversaciones directas a nivel gubernamental para realizar una prohibicin expresa. El nico contacto pblico se produjo el mircoles.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, se reuni con el embajador americano, Benjamn Len. Durante el encuentro, la secretaria de prensa de Trump, Karoline Leavitt, compareci para afirmar que Espaa iba a colaborar. El ministro de Asuntos Exteriores, Jos Manuel Albares, lo neg, pero a la maana siguiente se anunci el envo de la fragata Cristbal Coln a Chipre como escolta del portaaviones francs Charles de Gaulle. Esos movimientos generan confusin. Y con la confusin, no s si las cosas acaban mal, pero s torticeramente, analiza Ruprez.
La actitud de Snchez, convienen todas las fuentes, est condicionada por sus socios. Hace 23 aos, la consecuencia fue un descenso de la importancia de Espaa en el exterior, explica una de las personas. Otra recuerda cmo se pas de recibir a Colin Powell en la embajada a mantener una actitud muy hostil. Sin embargo, tras retirar las tropas el Gobierno hizo un esfuerzo por explicarse y reconducir la situacin. Moratinos viaj inmediatamente a Washington y Condoleezza le recibi. Fue muy hostil, pero se vieron. Ahora parece no haber inters:Zapatero intent encauzar la relacin tras el No a la guerra, pero Snchez est cmodo en esta actitud beligerante, analiza otra fuente.
Los tiempos y los actores son otros, pero vamos a pagar peajes, ahora tendremos que pasar un calvario, razona otra de las voces consultadas. Es difcil predecir hasta dnde llegaremos, porque es difcil prever los comportamientos de unos y de otros, en Madrid y en Washington, pero qu duda cabe de que en este momento las relaciones son fras, seala Ruprez, que lamenta el posicionamiento de aliados del Gobierno que piden salir de la OTAN:Es como si volviramos al franquismo, cuando Espaa no estaba en ninguna parte.
La poltica del Gobierno pasa, mientras tanto, por afianzar los lazos con China. En lugar de buscar maneras de encontrar acercamiento con Estados Unidos -no ha trascendido llamada alguna de Albares a Marco Rubio desde que empez el conflicto-, el presidente se marcha el mes que viene de nuevo a Pekn. Es evidente que hay una preferencia de relaciones con China, dice Ruprez. Es un elemento a tener muy en cuenta en estos acontecimientos, afirma otra de las fuentes.
Una relacin Espaa- Estados Unidos sin visos de avanzar. Este enfriamiento de las relaciones se puede solucionar mientras estn Trump y Snchez al frente de sus respectivos pases? Contesta Ruprez: No soy profeta, pero lo veo complicado. Lo veo complicado porque, claro, ambos estn pensando bsicamente en los resultados electorales de sus propias actitudes. Y piensan que, haciendo lo que estn haciendo, benefician a sus eventuales votantes. Desde ese punto de vista, Trump y Snchez tienen mucho en comn.

