30 aos de Aznar y el triunfo de la gestin


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Aznar es un presidente nico en nuestra historia por muchas razones, pero hay una que no se suele destacar: ha sido el nico dirigente que mejor con la gestin. En su caso, la relacin entre gestin y desgaste, tan naturalizada en nuestros das, no fue tal. Lleg al poder tras una sufrida victoria, de la que maana se cumplen tres dcadas, y cuatro aos despus los ciudadanos recompensaron con una mayora absoluta su ambicioso programa de reformas.

La suya era una estirpe distinta, cierto es. Su predecesor, Felipe Gonzlez, fue tambin un presidente reformista. Incluyendo, por cierto, la poltica exterior, mbito inevitable en estos das y en el que los dos tomaron decisiones arriesgadas e impopulares en el convencimiento de que era lo mejor para Espaa. Otros tiempos, qu duda cabe.

Dice ahora Aznar en la entrevista que le hizo ayer Joaqun Manso que “el PP no tiene por qu ser un partido gestor; que tambin”. En la frase va toda una carga de negatividad que responde mucho ms a nuestra poca que a la que l gobern, como reconoce, y que mira directamente a los ojos a Vox.

La gestin no est de moda, ni aqu ni en ningn sitio. Aburrida y burocrtica, es una palabra maldita en la poltica actual. Pasar de hacer vdeos a sentarse delante de un Excel a cuadrar un presupuesto es una transicin tan dura que pocos la aguantan. A Pablo Iglesias le dur un ao la Vicepresidencia del Gobierno y nadie sabra decir qu es lo que hizo all. Yolanda Daz ha estado sus seis aazos en el Ejecutivo, pero tambin ha terminado barrida. Pedro Snchez ha encontrado su propio mtodo, que es meter los escrpulos debajo de una alfombra y gobernar sin cuadrar ningn presupuesto y haciendo muchos vdeos.

Vemos tambin estos das a Vox resistindose como una fiera a entrar en los gobiernos autonmicos y guardndose su auge electoral para cosas mejores. Una vez le dio por entrar a gestionar y fue cuando peor le ha ido en la vida. Tambin le dur un ao y no se le ha vuelto a ocurrir nada parecido.

La falta de reformas en Espaa es dramtica. Frente a los presidentes reformistas, Zapatero primero y ahora Snchez han sido dirigentes reactivos con un programa de demolicin de la etapa anterior. El PP no ha conseguido consolidar nunca una agenda de reformas, que fueron desmontadas tras terminar de forma brusca sus dos etapas de gobierno.

No es casualidad que los problemas estructurales que arrastra Espaa -vivienda, infraestructuras, pensiones, inmigracin, educacin, sanidad- sean cuestiones que requieren una idea clara de pas, planificacin a largo plazo, decisiones impopulares y bsqueda de consensos. Con estas asignaturas pendientes y en un momento de cambio global en todos los mbitos -econmico, tecnolgico, geopoltico, demogrfico, cultural-, el pas permanece ensimismado en una campaa electoral interminable. Hay un Gobierno en colapso con el nico objetivo de permanecer en el poder y unas autonomas que van entrando en parlisis segn se celebran elecciones.

El nico partido que se presenta voluntario a gestionar acusa signos de desgaste sin haber llegado al poder. Para muchos ciudadanos el PP no es creble y cabe preguntarse por qu. Es ah donde dispara Aznar cuando viene a decir que el partido no puede ser un administrador de fincas. Un programa reformista requiere la certeza de que vas a cambiar cosas y solucionar problemas y no solo a gestionar la decadencia con asepsia institucional. l lo hizo y el pas se lo agradeci.





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