La guadaa de Abascal | Espaa
Vox est en estado de gracia. Las consecuencias que dedujimos de sus consideradas errticas decisiones han sido refutadas. Vox no es lo que la corriente de pensamiento dominante quiere que sea. Vox es Abascal y cuatro ms. Y no se dejan arrastrar en ninguna direccin distinta de la que ellos fijan: son dogmticos y autnomos respecto de la opinin publicada. Vox se define en su web como “la Espaa que no necesita mirar encuestas ni leerse un peridico para saber cul es el discurso de moda”. Abascal se siente cmodo con el rol de derecha intransigente que l y los suyos asocian con insobornable.
Una de las dudas es si cinco sern suficientes para lograr sus elevados objetivos, que adems, a veces, parecen contradictorios: acabar con Snchez como patritica responsabilidad o derribar a Feijo para labrarse un futuro como fuerza hegemnica de la derecha. El primer propsito ata su destino al PP; el segundo liga su destino a Snchez y tiene un recorrido ms espinoso, largo y arriesgado. Vox se conduce en el alambre y le va bien [unos dirn que sorprendentemente; otros, que a Podemos tambin le fue bien].
El PP asume el principio de realidad y parece aprender a manejar su dimorfismo: rivalizar con Vox, pactar con Vox. Que Feijo no extienda a Vox el cordn sanitario no extrava a Abascal, que se cree reforzado. Adems, permite al propio Feijo no usar el cordn como soga; pues el objeto real de ese cordn sanitario es, primero Feijo y luego el PP. Sin Vox -sin su apoyo explcito o consentimiento implcito-, no habr alternancia.
A Vox no le pas factura ni el abandono de los gobiernos autonmicos, ni la purga de sus mejores -que slo se lo parecieron a la corriente de pensamiento dominante cuando los expulsaron- ni su ingreso en el grupo de Orban y Le Pen en el Parlamento Europeo. Asimismo, lemos mal las razones de sus giros. Probablemente, el motivo para abandonar los cargos regionales tena algo que ver con el desgaste que le poda provocar el desempeo institucional y mucho que ver con el que le poda generar a su secretario general la emergencia de baronas con poder territorial. Abascal interpret una incompatibilidad: las coaliciones regionales debilitaban la verticalidad del partido y su ‘incorruptible’ estrategia. O sea, que el potencial de Vox est supeditado a su condicin de partido centralizado.
La fuerza de Vox radica en la marca y en el hiperliderazgo, no en los candidatos regionales, cuadros, densidad organizativa y poder institucional. Vox es una candidatura nicamente nacional que compite en las autonomas para condicionar las agendas y polticas de los partidos adversarios. Segn la ltima encuesta para EL MUNDO, Vox es el partido con mayor fidelidad. Las purgas le pasan daan un poco, pero lo mismo que pierde hacia el PP, el 4,5% de sus votantes, lo gana del PSOE. Adems, del PP recibe mucho ms de lo que le transfiere. La ‘lepenizacin’ de Vox consiste mostrarse como un partido de clases medias amenazadas en ciudades medias y pequeas pauperizadas. El coste de la vida -asociado a la corrupcin y percepcin sobre la seguridad en los barrios- preocupa ms que la fortuna y porvenir de unos cuantos cuadros regionales. Vox no es lo que era pero se parece mucho a lo que ser.


