Familiares y “admiradores” dan el último adiós a Tejero con un funeral en la intimidad en Xàtiva
Asaltó el Congreso de los Diputados al grito de “¡quieto todo el mundo!” y se marcha, 45 años después, sin hacer apenas ruido (aunque en boca de todos), tras unos últimos años apartado del foco público y llevando una vida discreta. Antonio Tejero, la cabeza visible del intento de golpe de Estado del 23-F, falleció este miércoles a los 93 años de edad en Alzira (Valencia), justo el día que el Gobierno desclasificaba los archivos de aquella jornada de 1981 que ha quedado ya para la historia. Sus familiares y amigos -y algún nostálgico al grito de “¡viva Tejero!”- le han despedido este jueves primero en la capilla ardiente y a última hora de la tarde en una misa funeral en un segundo tanatorio de Xàtiva.
Apenas un centenar de personas entre familiares y amigos se han concentrado para dar el último adiós a Tejero. Un adiós apartado, en una nave industrial de la última calle de un polígono donde se escuchaban más los pelotazos del club de pádel que las consignas a favor del ex militar. Entre los autodeclarados “admiradores” del ex teniente coronel de la Guardia Civil se ha visto incluso al líder de España 2000, José Luis Roberto. Pese a la expectación mediática, en las inmediaciones del tanatorio no se ha producido ninguna concentración ni altercado.
Al igual que sucedió con la capilla ardiente, se ha impedido el acceso a la misa de los numerosos periodistas y cámaras congregados a las puertas del tanatorio. La familia ha mantenido hasta el último momento que quería una despedida solemne y sin ruido, y lo cierto es que pocos han sido los curiosos a los que ha atraído el funeral de un golpista. “Que Dios lo tenga en su gloria”, rezaba una vecina.
Corona de flores en el tanatorio de Xàtiva.EFE
El coche fúnebre con los restos mortales ha llegado al tanatorio minutos antes de las 19 horas, con coronas de flores en las que se leían mensajes de “Antonio Tejero, presente”, “Gracias por tu ejemplo” y “Tus compañeros no te olvidan”. “Falleció en la paz del Señor”, se leía en una esquela visible a las puertas del tanatorio de Xàtiva que acogía horas antes el velatorio.
El ex teniente coronel de la Guardia Civil -fue expulsado del cuerpo tras el juicio de 1982 que lo condenó por rebelión militar a 30 años de reclusión- pasó sus últimos días rodeado de sus seis hijos y todos sus nietos en Alzira, el municipio en el que residía desde hacía tiempo junto a una de sus hijas, Elvira Tejero.
Lejos de aquella imagen del golpista empuñando la pistola, los vecinos que se cruzaron con él recuerdan a un anciano contemplativo desde la terraza de la vivienda en la que ondeaba una bandera de España. La misma que traían las coronas que han enviado a la familia el partido España 2000 o la Fundación Francisco Franco. Todo para recordar a “un hombre de honor”.
No ha sido el único detalle que ha recibido la familia de Tejero, a la que el hijo de un antiguo amigo ha entregado un tricornio “de un compañero caído en el País Vasco”. Las coronas de flores amarillas y rojas tampoco faltaron en el velatorio, donde se recordó a “un hombre de honor”.
Las cenizas de Tejero viajarán próximamente a Torre del Mar, en Málaga, donde reposan también los restos de su esposa, Carmen Díez Pereira, la mujer que -según se ha sabido tras la desclasificación de los archivos del 23-F- resumió el drama del ex teniente coronel con otra frase difícil de olvidar: “Me lo han dejao tirao como una colilla”.



