Desclasificar nuestro pasado reciente | Espaa
El anuncio de la desclasificacin de los documentos del 23-F gener una gran expectativa. No en vano, se cumplen 45 aos de uno de los episodios ms importantes y desconocidos de nuestra historia reciente. La nica fuente hasta el momento, ms all de los testimonios de parte, ha sido el propio Consejo de Guerra que conden a los autores del fallido golpe de Estado. Una enorme masa documental custodiada el Tribunal Supremo con las declaraciones de los involucrados y las transcripciones telefnicas a las que nunca se ha tenido acceso por completo.
La documentacin colgada ayer en la pgina web de La Moncloa es sumamente importante, precisamente, porque muestra fuentes de procedencia distinta a la del sumario, como las de la Direccin General de la Polica o la Guardia Civil. Particular relevancia tienen sus notas con las medidas adoptadas entre las distintas Capitanas la noche del asalto al Congreso. El resto de la documentacin de Interior va dirigida al seguimiento y control del juicio en un amplio espectro, del Ejrcito a los partidos de izquierda, y, sobre todo, a frenar el descrdito de la figura del Rey. En cuanto al contenido de Defensa, la principal novedad es la documentacin de inteligencia, el antiguo Cesid, que orden una investigacin interna sobre la implicacin de al menos seis de sus miembros en el golpe como primera medida del control de daos por la posible sentencia.
La mayor parte, por lo tanto, versa sobre el impacto que gener y la monitorizacin de la situacin, pero dice muy poco o nada del contexto previo o de la gestacin del golpe. El vaco documental existente entre la muerte de Franco y los aos clave de la Transicin sigue siendo patente y ha permitido todo tipo de especulaciones que no hemos sido capaces de desterrar de nuestro imaginario colectivo. De ah que, por encima de la oportunidad poltica, no debamos desaprovechar la medida en un pas que sigue todava retrasado en materia de acceso a los archivos.
A la documentacin colgada ayer en internet debe unirse el catlogo de toda la informacin existente, pues hasta el momento no hay ni un simple listado. Si todo lo que se presenta sigue siendo parcial, dado su volumen y dispersin, y, sobre todo, si no se revela su origen o procedencia alegando que afecta a la seguridad del Estado, aumentar el efecto contrario: la proliferacin de bulos, mentiras y todo tipo de teoras conspiranoicas. No es una cuestin menor, dado que esta documentacin puede arrojar nueva luz sobre una etapa que no fue ni tan complaciente ni tan oscura como a menudo se describe.
Abrir los archivos a la investigacin, permitir el acceso a la documentacin reservada, debe ser un paso firme para superar las limitaciones de la Ley de Secretos Oficiales y convertirse en materia de estudio. Dada la cercana del periodo, existen cuestiones sensibles vinculadas a personas vivas, pero el verdadero inters de esta documentacin no est en los datos personales, sino en la comprensin de los procesos histricos. Del golpe sigue faltando su contexto y secuencia completa: cmo se gest realmente y qu dinmicas lo hicieron posible.
Resulta especialmente relevante la informacin de los servicios de inteligencia, que elaboraron una serie de informes sobre los contactos previos al golpe a los que nunca se haba tenido acceso. Puede que no modifiquen radicalmente el relato conocido, pero, en cualquier caso, de su cotejo y contraste emerger una historia sustancialmente distinta a la de hoy, sobre todo, para las generaciones que no han vivido los hechos.
La dimensin civil del 23-F permanece, en definitiva, prcticamente inexplorada. Solo fue juzgado un miembro del antiguo Sindicato Vertical de Falange, por lo que esta trama o derivada sigue siendo hoy en da un camino sin salida. Sin embargo, todo lo que ha trascendido a lo largo de estos aos evidencia que no fue una accin militar aislada, sino que tuvo una coordinacin con una potente estructura organizada con anterioridad. La sociedad espaola tiene derecho a conocer y comprender todos estos aspectos, para no seguir nadando en las profundas aguas de los secretos oficiales y la desinformacin.
* Gutmaro Gmez Bravo es catedrtico de Historia Contempornea de la Universidad Complutense.

