Un repquer de ases machistas del PSOE abre la mayor brecha electoral a Snchez


El respaldo femenino que sostuvo de forma decisiva la investidura de Snchez es hoy su grieta ms sensible en las urnas. El escndalo desatado por la citacin por un presunto caso de agresin sexual del hasta ahora director adjunto operativo (DAO) de la Polica Nacional, Jos ngel Gonzlez, impacta de lleno en esa fisura y reactiva un desgaste que vena alimentndose del goteo constante de denuncias y episodios de tono machista vinculados a las siglas socialistas. Irrumpe, adems, en el peor momento posible, tras el batacazo en Aragn y el desplome en Extremadura, con el margen poltico cada vez ms estrecho y cada crisis interna elevando su coste en votos.

Ya en diciembre, las proyecciones de Sigma Dos para EL MUNDO advertan de que, con una participacin similar a la de 2023, el PSOE dejara por el camino ms de 162.000 papeletas femeninas respecto a entonces. La fuga no es menor si se recuerda que fue el nico gran partido nacional con mayor proporcin de mujeres que de hombres entre su electorado, un 28% frente al 23%. El segmento que sostuvo la mayora es, por tanto, el que ahora muestra mayor volatilidad. Y eso, teniendo en cuenta que el clculo se llev a cabo antes de que afloraran los ltimos episodios, que vuelven a tensionar ese mismo vnculo y abren otra brecha en el flanco que ms dao electoral causa a Ferraz.

De Tito Berni a balos y Koldo, pasando por Salazar y el caso Tom, el pquer de ases machistas del PSOE ha ido erosionando el relato de un presidente que hace apenas unos meses, en la antesala del 8-M, se comprometa a conquistar nuevos hitos para consolidar a Espaa como un baluarte mundial del feminismo.

Sin embargo, lo verdaderamente revelador no es la acumulacin de casos, sino el patrn que los atraviesa. En la mayora de ellos, la primera reaccin fue alegar desconocimiento para, das despus, admitir que existan advertencias internas, comentarios previos o indicios que haban circulado durante semanas -en algunos casos durante meses- sin que se tradujeran en decisiones visibles. La respuesta orgnica lleg cuando la investigacin ya estaba en titulares y el desgaste era inevitable. Ese desfase entre lo que se saba y lo que se hizo es el que hoy pone en cuestin la solidez del cierre de filas de Snchez con Marlaska y debilita su insistencia en que se ha actuado con contundencia y en que ningn miembro del equipo de Gobierno tena conocimiento previo del caso.

Uno de los episodios que ms alimenta esas sospechas es el del exdirigente socialista Paco Salazar. Dos trabajadoras de La Moncloa presentaron denuncias internas por acoso sexual que permanecieron cinco meses sin respuesta efectiva y que incluso llegaron a desaparecer del canal interno del partido sin que nadie se pusiera en contacto con sus autoras. Solo cuando el caso salt al espacio pblico, Ferraz reaccion convocando de urgencia a las responsables de Igualdad y activando el protocolo interno en busca de responsabilidades.

En Galicia, el caso del expresidente de la Diputacin de Lugo, Jos Tom, reprodujo esa misma lgica en clave territorial. Sealado por hasta seis mujeres en el canal interno del partido por conductas que iban desde mensajes subidos de tono hasta presuntas ofertas de empleo a cambio de favores sexuales, el asunto permaneci en la penumbra hasta que una exclusiva televisiva lo sac a la luz. Desde Ferraz se limitaban a reconocer la existencia de una denuncia genrica por comportamientos machistas, mientras el secretario general del PSdeG, Jos Ramn Gmez Besteiro, negaba tener conocimiento de las acusaciones, nicamente para comparecer dos das despus, ya bajo presin pblica, para admitir que le constaban advertencias desde haca ms de un mes trasladadas por una tercera persona.

Tampoco pueden desligarse de este clima los precedentes que marcaron el inicio del deterioro. El caso Mediador, con el exdiputado socialista Juan Bernardo Fuentes Curbelo, Tito Berni, no solo destap una presunta trama de corrupcin, sino un ecosistema de fiestas, prostbulos y favores que pulveriz cualquier discurso ejemplarizante. Poco despus, la investigacin sobre las comisiones en la compra de mascarillas sac a la luz las conversaciones entre el exministro Jos Luis balos y su entonces asesor Koldo Garca, con su peculiar casting de prostitutas que que salt s a las portadas de todos los diarios.

Nada est generando hoy mayor impacto social que esa corrosin continuada de episodios de acoso y comportamientos machistas que han ido erosionando la credibilidad de la poltica espaola desde dentro y que tambin ha salpicado al conjunto del espacio progresista con casos como el de igo Errejn y, ms recientemente, ha alcanzado a la oposicin con el alcalde de Mstoles, Manuel Bautista.

La pregunta de fondo es si el electorado femenino que an respalda al PSOE est dispuesto a conceder una prrroga ms a Snchez. Si el caso del DAO termina encajando en el mismo patrn de negacin inicial y reaccin posterior que ha marcado los precedentes, la erosin puede acelerarse y fragmentarse en varias direcciones, con trasvases hacia Sumar y Podemos y con Vox como beneficiario indirecto de esa volatilidad. En un Gobierno tensionado por el desgaste territorial y la sensacin de fin de ciclo, perder ese voto diferencial no sera un tropiezo ms. Sera debilitar el ltimo sostn que convirti una investidura ajustada en mayora viable.





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