Zarzalejo, de látigo de Ayuso contra Begoña Gómez a nueva consejera de Educación | Noticias de Madrid



La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha destituido este lunes al hasta ahora consejero de Educación, Emilio Viciana, cuya trayectoria en el área ha estado marcada por un cúmulo de sustituciones y polémicas, y ya ha nombrado a quien le relevará en el cargo: Mercedes Zarzalejo Carbajo, ala dura del PP en Madrid y que fue la portavoz del partido en la comisión de investigación de la Asamblea, orquestada por orden de la presidenta, a la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, por el supuesto trato de favor recibido en su relación laboral con la Universidad Complutense (UCM). En octubre del año pasado, en plena polémica por la ley de universidades, Ayuso la nombró viceconsejera de Universidades, Investigación y Ciencia.

Doctora en Derecho, Zarzalejo fue alcaldesa del municipio madrileño de San Martín de Valdeiglesias entre 2019 y 2023, y después dio el salto a la Asamblea de Madrid, donde se convirtió en figura clave para Ayuso. Se le encargó la portavocía del PP en la comisión para investigar el presunto trato de favor recibido por Begoña Gómez por parte de la UCM, investigación en la que también citaron a Sánchez y donde Zarzalejo fue implacable. “La hemos traído aquí porque queremos saber cómo consiguió ser directora de una cátedra sin titulación ni méritos para ello, cómo logró dirigir unos másteres de los que no habría podido ser alumna”, le espetó entonces a la esposa del presidente.

La nueva consejera también fue la encargada de redactar el pliego de cargos que derivó en una sanción contra Rocío Monasterio, en aquel momento portavoz de Vox, por haber votado dos veces en una iniciativa y suplantar a un diputado ausente; y los del diputado de Más Madrid Pablo Padilla por simular un disparo en el pleno. Ahora acomete, como recién nombrada consejera, una importante misión: desencallar la nueva ley de universidades prometida por Ayuso y que no termina de materializarse. Las resistencias de la comunidad educativa al borrador del texto han sido totales y los rectores de las universidades públicas regionales se han unido para reclamar una mejor financiación. También ha provocado polémica la idea de multar escraches y “atentados contra la libertad de expresión”.

Hilda Jiménez, directora general de función pública del PSOE de Madrid, comenta que Zarzalejo es “una persona muy del ala dura de Ayuso”, con un papel hasta ahora muy cercano a la presidenta y que es el perfil opuesto a Viciana. “[Con el anterior] escogió a un funcionario de estado sin experiencia, no ha funcionado y apuesta por otro estilo: colocar a una persona dura que va a jugar un papel igual de duro con las universidades”, comenta.

En Más Madrid consideran que a Zarzalejo le han “premiado” por “el papel que hizo atacando a la UCM por el papel que hizo en la comisión de Begoña”, y esperan que en su nuevo puesto sí tenga en cuenta a la comunidad universitaria y que no la “obvie”. “Que termine con la asfixia financiera y empiece la ley universitaria desde cero”, exigen.

Zarzalejo, de 50 años y licenciada en Derecho por la Universidad Complutense y diplomada en Estudios Avanzados en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social por la Universidad Carlos III de Madrid, ha tenido una trayectoria principalmente política antes de su nombramiento como viceconsejera de Universidades y su puesto ahora al frente de la cartera de Educación. Ha sido docente e investigadora en diferentes universidades y miembro del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid y de la Comisión de Educación de la Federación Española de Municipios y Provincias.

Isabel Galvín, profesora de la Complutense y exsecretaria general de Educación de Comisiones Obreras en la región (CC OO), considera el nombramiento de Zarzalejo como un “rearme” de Ayuso de cara a los retos que enfrenta la Comunidad de Madrid en su relación con las universidades públicas de la región, infrafinanciadas y con los presupuestos bajo mínimos. Galvin critica que desde su viceconsejería “se ha permitido financiar a la Complutense mediante crédito, algo absolutamente insólito que un gobierno conceda un crédito con intereses a una parte de su administración, que aún no ha llegado y que mantiene a la universidad afixiada sin poder subir el sueldo de los trabajadores ni asumir otros pagos de parte del salario, retrasando al máximo contratos, financiar grupos de investigación o reparar infraestructuras”. Y añade: “Si este ascenso viene con el mandato de mantener el anteproyecto, el mismo déficit de financiación, así como el crecimiento desaforado de la universidad privada, el conflicto está servido”.

En CC OO, valoran con “máxima cautela” y “escepticismo” el nombramiento de Zarzalejo, que, indican, está vinculado a la “incapacidad” de Viciana para desarrollar la ley de universidades. La secretaria general de Educación en Madrid, Aida San Millán, dice que “no se fían de nadie que venga de la mano de Ayuso” porque, “aunque cambie el nombre, el guion de la Puerta del Sol sigue siendo el mismo: privatización, desmantelamiento de lo público y transferencia de recursos hacia la educación privada-concertada”.

Javier Becerra, portavoz de Educación de UGT, coincidió con Zarzalejo en el consejo social de la Universidad Carlos III, donde fue propuesta como vocal por parte de la Asamblea de Madrid. En el órgano, recuerda, mantuvo un perfil bajo y no mostraba un interés ferviente por el modelo privado, cosa que sí ha percibido en otros consejeros. En el sindicato apuntan a que el cambio de Viciana por Zarzalejo está motivado por “la tensión vivida en los campus madrileños durante el último año por un proyecto de ley de las enseñanzas superiores que no convence a la comunidad universitaria, sumada a la crisis de financiación que ha llevado a algunas universidades a entrar en una quiebra técnica”. En UGT, añaden, van a ofrecer a la nueva consejera una postura de diálogo, pero estarán vigilantes al rumbo que tome la política educativa con Zarzalejo al frente.

El aterrizaje de Zarzalejo en la Consejería de Educación prolonga una lista de continuos cambios en el área desde que el ahora exconsejero Viciana llegó a los mandos. Así, desde 2023, el extitular de la cartera ha prescindido de la Directora General de Educación Infantil, Primaria y Especial; de la Directora de Área Territorial de Madrid-Este; del viceconsejero de Política Educativa; de la Directora General de Investigación e Innovación Tecnológica; y de la Viceconsejera de Universidades, Investigación y Ciencia. A esto se unen los cinco ceses decididos nada más llegar al cargo, en julio de 2023, explicables en el contexto de la renovación total del ejecutivo que decidió la presidenta.



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