Rufin, el ‘indepe’ castellanohablante que fue a Madrid para 18 meses y lleva 10 aos, hoy quiere liderar la izquierda espaola
Tan charnego como el que escribe, Gabriel Rufin (Santa Coloma de Gramenet, 1982) se apunt al negocio del procs haciendo valer un rasgo poco comn entre los independentistas de linaje puro: su condicin de castellanohablante.
Hijo de la popular y conflictiva barriada de Fondo, cuna de la multirreincidencia, este descendiente de andaluces pase su deje por los actos de Smate, una organizacin nacida en 2013 para expandir los postulados secesionistas entre la poblacin del extrarradio barcelons, que tena y tiene el espaol como su lengua madre y de uso habitual.
Su verbo ocurrente pronto llam la atencin de los capitostes de la causa separatista, entre los que ya figuraba Oriol Junqueras, quien vio en l un reclamo idneo para ensanchar la base social y electoral del independentismo cataln, atrayendo a antiguos socialistas ahora dispuestos a canalizar su descontento votando a favor de la ruptura con la Espaa que les vio nacer.
El oportunismo de Rufin hizo el resto. Tras foguearse durante unos meses en la Asamblea Nacional Catalana (ANC), prodigndose en los mtines de la Diada como telonero de su entonces presidente, Jordi Snchez, y llegando a formar parte de su direccin, abandon la entidad para enrolarse en la candidatura de ERC a las elecciones generales de diciembre de 2015 como cabeza de lista.
Lo hizo en tndem con Joan Tard, histrico portavoz de los republicanos en el Congreso, que tutelara el desembarco de Rufin en la arena nacional y acabara convertido en su principal valedor dentro del partido, adoptndolo como delfn y continuador de la corriente ms izquierdista de ERC, aquella que apuesta por no descuidar su vertiente social para centrarse, por entero, en el objetivo soberanista de la secesin.
Gabriel Rufin (con Joan Tard a su derecha) se fotografa para su ficha de diputado del Congreso en 2016.
El elocuente diputado pronto dej huella en las Cortes Generales, pues prometi no alargar su estancia en Madrid ms de 18 meses, tiempo suficiente, predijo, para declarar la independencia catalana y separarse de la nacin espaola. Una dcada despus, Catalua no ha conseguido desgajarse del resto del Estado, ni lo pretende, y Rufin contina aposentado en su escao, definitivamente convertido en un profesional de la poltica, cuya actual ambicin pasa por reciclarse y convertirse en nuevo lder de la izquierda espaola, porque, representar a alguien de Algeciras no te hace menos independentista, aduce.
Padre de dos hijos y casado en segundas nupcias con la jefa de prensa del PNV, Rufin ha echado races en Madrid hasta tal punto que pareciera que su principal propsito no es otro que ir modulando su ideario poltico para justificar su permanencia en la capital espaola a gastos pagados.
Ya no hay una Espaa de la que huir, sino un pas que salvar de la ultraderecha que nos acecha. Y, para ello, es necesario que todas las izquierdas -nacionalistas o no- confluyan bajo unas mismas siglas y otorguen las riendas del proyecto a Rufin, quien est actuando de espaldas a la direccin de ERC, sin consensuar ninguno de sus movimientos con Junqueras, su descubridor.
La estrecha relacin que los une empez a deteriorarse tres aos atrs, cuando el presidente de los republicanos forz al santacolomense a presentarse como alcaldable en su poblacin natal. l acept a regaadientes, con la condicin de poder compatibilizar su cargo municipal con el de portavoz en el Congreso.
El batacazo todava se escucha al otro lado del Llobregat. Ataviado con vestimenta castrense, Rufin regres a sus orgenes prometiendo sacar a la polica a la calle para revertir la inseguridad de los barrios en los que se vuelve a casa con miedo. Pero su justiciera puesta en escena slo acab siendo premiada con cuatro ediles, por los 17 del PSC, lo que permiti a la socialista Nria Parln revalidar con holgura su mayora absoluta.
Un ao y medio despus, en enero de 2025, Rufin renunci a su acta de concejal para volver a cultivar su faceta de agitador parlamentario en el Congreso. El diputado que en 2017 enarbol una impresora en el hemiciclo para mofarse ante la vicepresidenta popular Soraya Senzde Santamara de los registros de la Guardia Civil para dar con las papeletas del 1-O, se erige ahora en un inmisericorde azote de la derecha, que tan pronto tilda a Mazn de psicpata por acudir al funeral de las vctimas de la DANA, como provoca el llanto de su consejera de Justicia entregndole un pedazo de la cuerda a la que una nia intent asirse antes de que la arrastrara la riada. Que tan pronto trolea a Vito Quiles por la Carrera de San Jernimo como hace restallar su ltigo en las redes, un ecosistema en el que acumula millones de seguidores y del que cree que emana ese apoyo popular que le avala como lder de las izquierdas que habitan a la izquierda del PSOE.
Mientras sus compaeros de partido exigen pararle los pies porque se cree insustituible, la direccin de ERC confa en que acabe rindindose a la evidencia de que tiene un 0% de apoyo poltico, como l mismo manifest tras el portazo de Bildu, BNG o Comproms a sus imperialistas pretensiones.
Pero Rufin sigue enrocado en su plan fagocitador, sin importarle, asegura, perder su cargo. Peores trabajos he tenido, alega. Pero nadie lo imagina ya recuperando su puesto en una Empresa de Trabajo Temporal (ETT) como experto en seleccin y formacin de empleados. A malas volver a ser el candidato de ERC y, si las elecciones van mal, dir: ‘Os lo dije’, vaticinan desde su entorno.


