Balbuceos y trmolos de ‘Dirty Salazar’
Al Senado llego con entusiasmo. Hay ambientazo. Comparece Francisco Salazar en la Comisin Koldo. Si tiramos de la nomenclatura del siniestro Elon Musk debo decir Dirty Salazar. En la Sala Campoamor lo esperan unos 20 fotoperiodistas y camargrafos (mi homenaje a Carranque de Ros). Si ante tanta expectacin alguien hubiese anunciado a los gritos «viene Bud Bunny!», lo habra credo. Pero es Francisco Jos Salazar Rodrguez, de Montellano (Sevilla), camada del 68 y sociata de camisa vieja.
Arrastra un currculo gigante en el partido desde los prvulos de la poltica: de director del hipdromo de Dos Hermanas (Sevilla) a diputado en Cortes, compadrsimo de Pedro Snchez, tambin presidente del Hipdromo de la Zarzuela (Madrid) -mucho caballo me parece-, asesor del presidente, director general de anlisis y director adjunto de presidencia, y casi toca gloria en la secretara general del PSOE. No se le conoce cargo malo. Sus presuntos pasotes con las compaeras le echaron el cortijo abajo. Y una vez decapitado se hace consultor en Latinoamrica, como estaba previsto. Una agenda es una agenda. Lo expulsaron en julio de 2025 por la denuncia (durante meses ocultada por el ncleo socialista en Moncloa) de dos trabajadoras del PSOE por acoso sexual. Esta mercanca la pilla Chaves Nogales y tendramos una secuela de El maestro Juan Martnez que estaba all sustituyendo la imposible Rusia por la manejable Pennsula Ibrica. No es poco.
Abre la veda Mara Mar Caballero (UPN) recordndole la financiacin de las primarias de Snchez a travs de la asociacin Bancal de Rosas (conviene leer ms a Juan Ramn Jimnez para hablar con autoridad de rosas. Vaya nombre: Bancal de Rosas). Dirty Salazar confiesa que lleva ocho meses sin mantener contacto con los ex compaeros y que jams ha faltado al respeto a las compaeras. As lo dice. Le ha faltado ondear un estandarte blanco. Es de lo poco que confiesa, porque tiene tantas cosas echadas en olvido que me recuerda suavemente a la amnesia de mi madre (la pobre habita desde hace tres aos en los anillos de Saturno). Afuera la lluvia es constante, espesa, oscura, violenta a ratos.
Este hombre sabe mucho de lo que la gente quiere saber. Y entre otras cosas, cul era su relacin con algunas trabajadoras. Caballero echa a volar dos nombres: Mara Jess Montero y Pilar Alegra. En eldiario.es publicaron que ambas se haban encargado de la caza de brujas contra las denunciantes. Dirty Salazar se molest. «Ese suceso no encaja ni es objeto de esta comisin». Vaya por dios. Y la comida con Pilar Alegra, qu. Para ella fue un error, un ascazo, un no s qu. Pero ah estaban. «Slo fue un encuentro en la que me pregunt por mi familia y no me reproch ninguna actitud». Boooooommmm. Dos horas hablando de la familia es una prueba de amistad. «Ha roto personal y laboralmente con el PSOE». Respuesta: «No son mis clientes, no trabajo para ellos ni voluntaria ni profesionalmente». Voluntaria o profesionalmente: convincente. A Koldo tambin lo conoci bien. Y a Cerdn, mucho ms como compaero de piso. Y a todo el cogollito de alrededor.
En esto llega la senadora socialista Mara del Lirio Martn y lo primero es un quite en tablas al compareciente. «En el mbito de la Operacin Delorme, en este momento, no existe denuncia formal ni imputacin judicial por los delitos de corrupcin que son objeto de investigacin. La presencia del seor Salazar nos sita ante la degradacin que sus seoras del PP estn rebajando esta institucin…». Entonces conecta con Mstoles por la acusacin de acoso que una edil hace contra el alcalde Manuel Bautista (PP) y que presuntamente fue tapada desde dentro. La empanadilla de Mstoles que se le abre ahora al PP pinta mal. Isabel Daz Ayuso ha salido rapidsimo a dudar de la denunciante (sororidad inversa) y Feijo a lo que diga Isabel Daz Ayuso. Tralar. Ya no recuerda lo que deca cuando estall lo de Dirty Salazar. Mara del Lirio Martn resolvi como pudo, por aqu, por all, contra el resto de grupos… Y zarande al compareciente por machista, por presunto acosador. Con la nave colmada de reproches a su ex camarada, el presidente de la comisin le retir la palabra.
Y el momento bueno llega a ltima ahora, con la senadora aragonesa (no es casualidad), Mara del Roco Dvar. Cmo crujen los hierros bajo el cielo de plomo. «Nadie le pide en el PSOE que dimita por las denuncias de acoso sexual?». Y responde el otro: «No». Ah lo llevis. La relacin del PSOE con Salazar parece la de un precipitado de intereses creados con el silencio como eje. Se queja de no haber sido cuidado por el partido -«de verdad cree que me han protegido?»- intentando conmover las entraas del ms duro. Dvar le fue sacando balbuceos y trmolos de poca conviccin segn lo encajonaba como el caballo a herrar. Los hipdromos, los hipdromos. El Dorado virreinal, qu pedazo de mina. Salazar es uno de esos hombres de partido convertidos en yesca pisoteada por fuera, pero todos saben que dentro aloja una cabeza nuclear de asuntos radioactivos que no le conviene revelar (mientras funcione el negocio). Dirty Salazar.


