Radiografa del giro extremeo: el tsunami rural que castiga al PSOE y ya quiere a Abascal


Extremadura ya no es lo que era en las urnas. En 2023, el PSOE gan las elecciones, pero sin fuerza suficiente para gobernar; el PP avanz y Mara Guardiola alcanz la presidencia con el apoyo de los de Abascal. No fue una excepcin: la comunidad se sum al giro a la derecha que recorri como una oleada a Espaa. Lo llamativo es que ocurri en una tierra histricamente de izquierdas y con Vox entrando por primera vez por la puerta grande en la Asamblea.

Hasta ese momento, la formacin de Abascal no haba sacado ni un slo escao, pero en los ltimos comicios consigui araar votos a la derecha de la derecha del Partido Popular y empez a penetrar tambin en caladeros tradicionalmente vinculados a la izquierda: los pueblos.

Entindase la dimensin: en Extremadura, la geografa electoral tiene una clara huella rural. Las capitales, Badajoz, Cceres y Mrida, apenas renen el 29% de la poblacin. A medio camino quedan las ciudades pequeas y medianas, los municipios de ms de 10.000 habitantes, que renen otro 21,07%. Pero el peso decisivo recae en los pueblos de casas bajas y plazas vacas. All vive casi la mitad de los extremeos, un 49,86%, y es ah donde se encuentra buena parte del voto.

“Es un voto eminentemente rural”, clarifica la politloga Ana Salazar, presidenta de la Asociacin de Comunicacin Poltica (ACOP). No se entiende lo que pasa en las elecciones extremeas sin mirar a los pueblos que histricamente han sido el gran bastin del PSOE: redes locales fuertes, alcaldes conocidos, voto muy arraigado y una fidelidad construida durante dcadas.

Por no hablar de la figura de Guillermo Fernndez Vara, un dirigente que, segn Salazar, “tena entidad propia” y lograba “disociarse de las siglas del Partido Socialista”. Mdico de profesin y con un perfil moderado, fue “una persona tremendamente respetada y querida”, incluso ms all de su electorado, y falleci hace unos meses.

Hasta 2023, cuando la balanza empieza a virar y el PSOE se empieza a desgastar. Fue el partido ms votado s, pero no logr revalidar la mayora absoluta y cedi la Junta. “Perdi votos, pero aguant bastante bien, en parte porque vena de una mayora absoluta y de una bolsa de votantes muy amplia”, seala Salazar.

Y dnde empieza a perder ms? En los pueblos, con 28.961 papeletas menos. Las razones son dobles. Por un lado, como razona la politloga, “el voto de castigo a las siglas del PSOE a nivel nacional, encarnado en Pedro Snchez“. Por otro, la desaparicin de Ciudadanos: “ese votante migra en masa hacia el Partido Popular”, como ocurre en buena parte de Espaa.

En ese mismo desplazamiento empieza a colarse Vox. No irrumpe de golpe, sino por arrastre. Salazar habla de una “doble transferencia de voto”: “el votante de Ciudadanos se va al PP y parte del voto del PP acaba en Vox”. A eso se suman “primeros votantes jvenes” y antiguos abstencionistas que deciden movilizarse. As, un partido sin escaos en 2019 consigue entrar en la Asamblea y formar parte del gobierno cuatro aos despus.

Pero el voto de Vox no se reparte de forma uniforme por Extremadura. Se concentra. Tiene puntos calientes muy claros. Especialmente en el norte de Cceres, en municipios del entorno de Almaraz y en comarcas con una fuerte base agrcola. All donde hay ms poblacin inmigrante (poca en trminos absolutos, pero elevada en comparacin con el resto de la regin) el apoyo a Vox crece.

Para Luis Miller, investigador del CSIC, hay una clave decisiva: la estrategia. “Cuando se repiten patrones de voto es porque los partidos estn haciendo campaa donde saben que tienen que hacerla”, seala. El partido de Abascal, aade, concentra esfuerzos en zonas donde detecta conflicto potencial, como determinados municipios extremeos con presencia de poblacin extranjera.

Pero el eje no es solo la inmigracin. Tambin pesa la agricultura y la energa. La existencia de una gran infraestructura como la central nuclear de Almaraz deja dinero en las arcas locales y permite rebajar impuestos cotidianos como la basura o el agua. En ese contexto, el discurso sobre “qu se hace con nuestros impuestos” encuentra su puerta de entrada.

A eso se suma el peso del campo. Es una zona de pimiento y tabaco donde, segn la experta, “el rechazo a determinadas polticas ecologistas funciona”, marcada por la precariedad y la dependencia del sector agrcola. El resultado es una combinacin reconocible: impuestos, inmigracin y agricultura. “Son banderas de Vox”, resume la politloga, mensajes que el partido lleva tiempo agitando y que aqu encuentran terreno frtil.

No es casualidad que Santiago Abascal elija este rincn de Extremadura para esta campaa. En una de sus visitas recientes a Almaraz, apenas ha bajado del coche cuando una mujer vocifera y se abre paso entre la gente. “Presidente, presidente, presidente!”, grita mientras le aplaude. Se acerca con determinacin. Tiene claro su objetivo: quiere una foto… y un audio. “Es para mi sobrino”, le dice. Tiene 13 aos. “Sus padres no quieren ir a votar, pero l est loco contigo”.

La escena no es una ancdota: retrata un cambio generacional que atraviesa la poltica espaola. No es que los jvenes voten mayoritariamente a Vox, sino que es el partido donde ms crece su apoyo dentro de esa franja de edad. “Vox es el partido que ms crece entre los jvenes, pero eso no significa que sea el que ms votos obtiene”, clarifica Salazar.

En los municipios con ms poblacin joven, entre los 20 y los 30 aos, el mapa electoral no se sale del guion. El reparto de voto se parece mucho a la media extremea: no hay un corrimiento claro hacia Vox. PP y PSOE mantienen porcentajes casi idnticos y Vox apenas rasca unas dcimas. La diferencia aparece en los pueblos ms envejecidos. All, el bipartidismo se recompone. “Por encima de los 60 aos, PP y PSOE siguen siendo claramente mayoritarios”, apunta Miller. “Por debajo de esa edad, el voto se fragmenta ms y PP, PSOE y Vox compiten mucho ms entre s”.

Dnde est entonces el matiz? Vox es el partido que ms crece entre los jvenes, pero no el que ms votos se lleva. “No son lo mismo crecimiento y mayora”, advierte Salazar. En nmeros absolutos, detalla, los jvenes siguen votando ms a los partidos tradicionales. “Cuando miras el total de votos, PSOE y PP siguen por delante”. La clave est dentro de las tripas del electorado: “En Vox hay una proporcin mayor de jvenes que en otros partidos, pero una cosa es eso y otra muy distinta a quin votan los jvenes en conjunto”. Dicho de otro modo: Vox tiene ms jvenes entre los suyos, s. Pero no gana entre los jvenes.

Lo innegable es que Vox no ha dejado de crecer. Y todo indica que seguir hacindolo. El ltimo barmetro de Sigma Dos para EL MUNDO le otorga entre nueve y 11 escaos: casi el doble que en 2023. Ahora queda por ver hasta dnde llega ese Abascal a caballo que Vox ha paseado en la campaa y cuntos municipios logra teir de verde. El tablero, concluye Salazar, se reduce a una sola pregunta: “si el Partido Popular logra una mayora absoluta para gobernar en solitario o necesita a Vox”. La respuesta la darn las urnas.

Fuente de los datos: Junta de Extremadura e Instituto Nacional de Estadstica.

Para la clasificacin de los municipios en pueblos se ha tenido en cuenta el lmite numrico de habitantes estipulado por el Instituto Geogrfico Nacional (a partir de 10.000 residentes, el municipio se considera urbano en Espaa).

Texto y tratamiento de datos: Maria Toldr.

Grficos y tratamiento de datos: Mara Alcntara, Alberto Hernndez y Elsa Martn.

Direccin de arte: Mara Gonzlez y Josetxu L. Pieiro.





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