Dos reinas de rosa, la música como hilo conductor… los detalles de la imposición del Toisón de Oro a Doña Sofía
Hace 50 años, el cielo de Madrid estaba despejado y pese al frío, el día tornó en primaveral. Este viernes apenas se rozaban los 10 grados en la plaza de la Armería del Palacio Real, pero el sol templaba a los miembros del Batallón de Honores de la Guardia Real que estaban formados en la explanada frente a Palacio. Hace medio siglo aquí mismo se velaba el cadáver de Franco mientras, en las Cortes, Juan Carlos I era proclamado rey. Medio siglo después, el salón del trono ha acogido la ceremonia de entrega del Toisón de Oro a la Reina Sofía, Miguel Roca, Miguel Herrero y Felipe González. Un acto de una hora de duración lleno de detalles.
Por el patio de la Armería entraban caminando los ex presidente del gobierno. Dentro, esperaban los poderes del Estado. Miembros del Gobierno charlaban con presidentes autonómicos. Estuvieron todos menos la de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso; el del País Vasco, Imanol Pradales; el de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón; y la de Navarra, María Chivite.
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A las 10 de la mañana, llegaron al patio los tres nuevos miembros de la Orden del Toisón. En Rolls Royce de Patrimonio ingresaron en el zaguán de embajadores del Palacio Real Miguel Roca, seguido por Miguel Herrero y Felipe González. Arribó después en un Mercedes la Reina Sofía. Fue recibida con arma presentada y se interpretó una versión breve del himno de España. Salvo Miguel Herrero, todos subieron por la escalera de embajadores, custodiada por miembros de la Unidad de Alabarderos.
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Pasaban 25 minutos de las diez, cuando la Familia Real llegó en dos vehículos al Palacio. Se desvelaba entonces el homenaje que la Reina Letizia ha querido hacer con su ropa a Doña Sofía: ambas vestían del mismo tono rosa palo, Doña Letizia repetía el traje de Carolina Herrera que estrenó en el viaje de Estado a Italia, y se fusionaba así con su suegra de cuyo «impagable ejemplo» quiso aprender al llegar a la casa, como destacó hace 21 años. La Princesa Leonor vestía traje de chaqueta rojo y la Infanta Sofía, conjunto de top de tweed en tono gris con pantalón azul marino.
Dentro del salón, Doña Sofía ocupaba un lugar preferente, sentada en solitario y frente al resto de nuevos miembros de la orden del Toisón. Doña Sofía ha estado emocionada y sonriente a lo largo de la ceremonia, en la que su hijo le ha rendido homenaje, pero también gestos sutiles que demostraban que parte de la ceremonia era para el agrado de la Reina. Así, mientras accedían al salón, se interpretó la obra de Georg Friedrich Händel Música para los Reales Fuegos de Artificio, parte II: Allegro por parte de la ‘camerata’ de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Una pieza de agrado de la Reina, cuyos acordes conoce y disfruta. Al igual que los de la obra de Piotr Ilich Tchaikovski Serenata para cuerdas en do mayor, Op. 48, II movimiento: Valse Moderato, que sonaron antes de la imposición del Toisón.
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Llegó el momento más emocionante, en el que Felipe VI colocó las condecoraciones que acompañan al collar a los nuevos miembros de la Orden. Dedicó dos besos de emoción contenida a su madre, que susurró una palabra a su hijo, sonriente. Aplaudían la reina, la Princesa y la Infanta, también con gesto feliz. Felipe González definió a Doña Sofía como «una mujer admirable que ha entregado su vida a servir a España», y ella, discreta como siempre, no quiso pronunciar discurso alguno en esta cita.
Al finalizar un acto marcado por el protocolo, Doña Leonor y doña Sofía se acercaron a abrazar y besar a su abuela, también la Reina Letizia. Cogidas por la espalda, la abuela y la nieta, Heredera de un legado, caminaban juntas.




