El profesor que pone a trabajar con las manos a los alumnos con malestar emocional: «Veo en los hijos hiperprotegidos sntomas de los hijos abandonados»
Ferran Riera, director de la Escola Llissach de Santpedor (Barcelona), comienza a tener alumnos que, incluso ya desde Primaria, son incapaces de aguantar seis horas al da atendiendo al profesor, cros que no pueden terminar una pelcula porque les resulta demasiado larga o que no saben contar lo que les pasa porque no tienen suficiente vocabulario para explicarse. A esos chicos los lleva al comedor del colegio para que ayuden en la cocina, los pone a jugar con los nios ms pequeos o les deja trabajar en el huerto. Tras 27 aos dando clase, ha aprendido que estas tareas reducen el malestar emocional que padecen cada vez ms estudiantes: El trabajo manual ordena. Cuando trabajan, cuando se perciben tiles, se serenan. Es algo teraputico. El silencio entra por fin en su cabeza.
Este ingeniero de Telecomunicaciones que ensea Fsica y Matemticas ve a ms jvenes centrados en s mismos y con dificultad para relacionarse con los otros, sin energa para afrontar los problemas. En su colegio concertado de clase media, ubicado en una zona prspera de la Catalua interior, se han multiplicado por tres las autolesiones, los trastornos alimentarios, las adicciones a la pornografa y otros problemas. Donde antes atendamos uno o dos casos por clase ahora puede haber seis, seala. Estos alumnos rotos no pertenecen a hogares sin recursos, migrantes o desestructurados: son hijos de padres con estudios universitarios.
Es un problema multifactorial, como casi todos en la vida, que aflor durante el confinamiento, pero que ya estaba desde antes porque los adultos de la generacin que debe transmitir el significado a la siguiente han dejado de hacerlo o lo transmiten de forma insuficiente, sostiene Riera, uno de los ponentes del Encuentro Nacional sobre Libertad en la Educacin, que convocar el prximo da 22 a alrededor de 300 colegios concertados catlicos de Madrid convocados por la plataforma Scholaris y con la intervencin del Papa Len XIV por vdeomensaje.
Riera recuerda que conoci a un hombre cuya hija haba empezado a autolesionarse. l lloraba y deca: ‘Pero si se lo he dado todo’, recalcando que la haba cuidado en todos los aspectos materiales. Ella tena todo, pero no saba para qu, y eso le generaba ansiedad vital, no saba cul era su posicin ante todo lo que tena.
«Obsesin por lo seguro»
Riera ve a muchos jvenes que se sienten solos. Puede que no sea una soledad real, porque estn rodeados de gente y siempre conectados en redes sociales, pero sufren una ausencia de relacin con la realidad y una ausencia de vnculos con los otros intensificadas por la incapacidad para la frustracin y la percepcin de ser constantemente juzgados por el mundo de los adultos y sus iguales, en una sociedad caracterizada por la inmediatez, el utilitarismo, el empobrecimiento del lenguaje y la obsesin por lo seguro. El abuso de la tecnologa tiene que ver, pero no es la nica causa, recalca. No es cuestin slo de prohibir las pantallas. No es posible reflexionar sobre uno mismo si uno no habla bien, si no se le educa en el lenguaje.
Qu estn haciendo mal los padres? No quiero culpabilizarlos. Todos estamos de acuerdo en que los hijos tienen que atravesar las dificultades que hay en la vida, pero en la prctica nadie soporta ver a su hijo sufrir y tratamos de retirarle todos los obstculos. Se hace con buena intencin, intentamos salvar al hijo del mal que hace y recibe. En los adultos hay miedo, que no es buen consejero para la educacin. No estamos dejando a los jvenes asumir sus responsabilidades, ni aceptar el dolor propio del crecimiento. Percibo en hijos hiperprotegidos sntomas muy parecidos a los de los hijos abandonados.
«Las manos ensean a pensar»
En este contexto, ha crecido el anhelo de los jvenes por experimentar cosas ms reales, segn Riera, que reivindica el valor social de los oficios -las manos ensean a pensar, trabajar con las manos hace que los jvenes se sientan orgullosos de quienes son- y aboga por recuperar la tan pedaggica relacin del aprendiz con el maestro, esa enseanza personalizada de un profesional que muestra el valor del oficio.
Adems de dar clase y ser director de colegio, Riera preside la Tots Fundaci, una asociacin con experiencia en el mundo educativo y en la formacin de jvenes en situacin de vulnerabilidad que est arrancando un proyecto que no existe en ningn otro lugar de Espaa. Se trata de la Central de los Oficios, una casa-taller en Osona, a la orilla del Ter, que a partir de 2027 dar formacin en trabajo manual y acogida a jvenes a punto de dejar los estudios de forma temprana o con conductas de riesgo.
Ensearn carpintera, jardinera, restauracin, herrera, lampistera o calderera, y ofrecern formacin a medida de las necesidades de las empresas que no encuentran empleados en estos oficios. Adems, cinco familias de la fundacin van a vivir en el complejo para que estos chicos sepan que siempre se les espera y que tienen un lugar donde volver.
Se trata de un proyecto que va ms all de la FP, que vive un momento de expansin, pero con un elevado abandono por parte de los alumnos. Por qu? Porque hemos educado a personas incapaces de asumir el sacrificio que implica la persecucin de un objetivo, responde Riera.
Sostiene que la Ley Cela, probablemente de forma bienintencionada, ha contribuido a incrementar esta oleada de dolor que sacude a nuestros jvenes, porque pretende hacer individuos que sirvan a un sistema de produccin, convirtindolos en esclavos al servicio del poder y de la sociedad del cansancio y del consumo. El mximo exponente de este modelo es Catalua, donde se han abandonado los conocimientos en favor de las competencias y donde lo que importa ya no es la verdad, sino cmo uno siente las cosas.

